Psicología
Ana Claudia Machado y Eliane Seidl (Brasil), Universidad de Brasilia
Medicina y profesiones de la salud
En el campo de las ciencias humanas, la psicología estudia fenómenos y procesos psicológicos en sus relaciones con aspectos físicos, biológicos, familiares, sociales, culturales, profesionales, escolares, jurídicos, religiosos y deportivos de los individuos. Investiga el comportamiento humano y, menos frecuentemente, el inhumano, con la intención de comprender las interrelaciones entre los individuos y su ambiente, aportando el desarrollo de técnicas de intervención y métodos de tratamiento eficaces. Investiga procesos subjetivos y sus consecuencias en las diferentes dimensiones de la vida humana. Busca identificar aspectos del sufrimiento psíquico y el manejo de sus causas para promover la calidad de vida. Su ética deontológica es pautada por códigos de ética profesional que guían el ejercicio de la profesión, en los cuales la defensa de los intereses de la sociedad debe ser privilegiada en detrimento de la defensa de la corporación en cuanto una categoría profesional. Los códigos de ética profesional del psicólogo, que pueden ser normativos, consultivos o reguladores, deben contemplar aspectos que orienten y guíen la práctica profesional, destacando principios que favorezcan la garantía de los Derechos Humanos fundamentales y el respeto, principalmente, por el principio de la no-maleficencia del soporte psicológico especializado. También son focos de la atención psicológica el desarrollo de las potencialidades y el rescate de la autonomía de la persona. La práctica profesional dentro de este marco puede envolver distintas situaciones donde los procesos de decisión incluyan dilemas morales: 1. Ética social. La ética social, por ejemplo, incluye la participación del psicólogo en la creación y desarrollo de políticas públicas pautadas en las necesidades de las personas y las poblaciones, atendiendo a su bienestar biopsicosocial y su calidad de vida. El profesional de psicología puede investigar la vulnerabilidad social del ser humano considerando que las transformaciones sociales pueden relacionarse íntimamente con mejor calidad de vida y bienestar social. 2. Ética de la educación. La reflexión ética también forma parte de la enseñanza de la psicología. En la planificación del docente de psicología está la transmisión de valores éticos a los futuros profesionales psicólogos, con independencia de la asignatura particular que se esté enseñando. La simple lectura del código de ética, aunque crítica, es insuficiente para
infundir valores éticos relevantes que deberán acompañar al psicólogo en toda la vida profesional. También es importante rescatar una postura proactiva del psicólogo con relación al estado de las cosas, hechos y eventos sobre los cuales pueda intervenir, lo que supone que no es suficiente pensar honestamente y desear el bien para que la postura profesional alcance un estatuto ético. 3. Ética en psicología del trabajo. En psicología del trabajo, el profesional de esta área trabaja sin perder el foco en la ética de las organizaciones, considerando que elementos extrínsecos al trabajador están íntimamente relacionados con su salud y bienestar general. Al considerar que el modo como el trabajo está organizado ejerce influencias multideterminantes en el funcionamiento psíquico de los trabajadores, que pueden ser positivas o negativas, el psicólogo de esta área tiene como foco promover el trabajo como una fuente de placer más que de sufrimiento, contribuyendo así para una mejor expresión de la subjetividad individual (Mendes y Morrone, 2002). 4. Ética en psicología de la salud. Según Matarazzo (1980), la psicología de la salud se define como las contribuciones educacionales, científicas y profesionales de la psicología usadas para la promoción y mantenimiento de la salud, la prevención y el tratamiento de las enfermedades y para el perfeccionamiento de los sistemas sanitarios y la elaboración de políticas de salud. Como profesional de salud, el psicólogo puede insertarse en equipos multiprofesionales o multidisciplinares de asistencia, destacando una visión del paciente pautada en una concepción biopsicosocial del proceso salud-enfermedad. Las actuaciones pueden desarrollarse de acuerdo con la complejidad de los niveles de atención a la salud y de la organización de los servicios. En el nivel primario se pueden destacar las acciones de promoción de la salud y prevención de enfermedades. En el nivel secundario se hace relevante la reducción del riesgo de aparición de determinadas enfermedades, considerando los factores biológicos, ambientales, psicosociales y socioculturales. La atención en el nivel terciario trata de disminuir o eliminar las consecuencias de enfermedades y desórdenes ya ocurridos, y abarca diagnóstico, tratamiento y rehabilitación. Las intervenciones en psicología de la salud deben reconocer diferencias de género, cultura, situación socioeconómica y aspectos ambientales. Los profesionales que actúan en esta área se deben guiar por principios éticos en el desarrollo de pesquisas e intervenciones (Suls & Rothman, 2004). El psicólogo de la salud puede contribuir asimismo con la creación y perfeccionamiento de políticas públicas de salud al insertarse como profesional en los servicios y en el sistema de salud, considerando las demandas de los usuarios
y actuando de modo integrado a los demás profesionales de los equipos de salud.
Referencias Joseph Matarazzo. “Behavioral Health: A 1990 challenge for the health sciences professions”, en J. D. Matarazzo, S. H. Weiss, J. A. Heard, N. E. Miller & S. T. Michael (orgs.), Behavioral Health: A handbook of health enhacement and disease prevention, Nueva York, Willey & Sons, 1980. - Ana Magnólia Mendes & Carla Morrone. “Vivências de Prazer-Sofrimento e Saúde Psíquica no Trabalho”, en A. M. Mendes, L. O. Borges & M. C. Ferreira (orgs.), Trabalho em Transição, Saúde em Risco, Brasilia, Editora Universidade de Brasília, 2002. - Jerry Suls & Alex Rothman. “Evolution of the Biopsychosocial Model: Prospects and challenges for health psychology”, Health Psychology, Vol. 23, N° 2, 2004, pp. 119-125.
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