Whitehead, Alfred North
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Biografía GER
Pensador y matemático inglés, afincado después en EE. UU.; n. en Ramsgate (Kent) el 15 febr. 1861; m. en Cambridge (Mass., EE. UU.) el 30 dic. 1947. Fue profesor de matemáticas en Cambridge (Inglaterra) desde 1885 a 1910; en la recién fundada Univ. de Londres lo fue de 1910 a 1924. Desde 1924 fue profesor de filosofía de Harvard (EE. UU.). Las tres universidades corresponden aproximadamente con tres intereses dominantes en su desarrollo intelectual: en Cambridge escribió sobre matemáticas y lógica simbólica; en Londres sus libros trataron de filosofía y sobre todo de epistemología de la ciencia; en Harvard desarrolló su cosmología. Entre sus escritos, del primer periodo se pueden mencionar: Treatise on Universal Algebra (1898) y An Introduction to Mathematics (1911). Su monumental Principia Mathematica, escrito en colaboración con su antiguo alumno Bertrand Russell, aparece al final de esta época (1910-13). Típicos del segundo periodo son: An Enquiry Concerning the PrincipIes o! Natural Knowledge (1919), The Concept o! Nature (1920) y The Principle of Relativity. Esta última obra intenta retener lo que piensa son logros científicos de la teoría de Einstein, salvando sus dificultades epistemológicas. El tercer periodo incluye las obras filosóficas más conocidas de W.; él mismo consideró que su pensamiento filosófico se resume en: Science and the Modern World (1925), Adventures o! Ideas (1933) y Process and Reality (1929). Se puede también citar a Modes o! Thought (1938).Pensamiento. La filosofía de W. contrasta notablemente con los trabajos minuciosos de los analistas lingüísticos. W. fue más filósofo especulativo y tiene cabida en su pensamiento la experiencia religiosa, estética, histórica y científica. A diferencia de otros matemáticos y lógicos contemporáneos, W. observa que el método matemático no es el de la filosofía (aunque no define o considera bien el método de ésta). La matemática es deductiva; la filosofía, en cambio, analiza los hechos e intenta formular una descripción general. Una descripción completamente general sería metafísica (sin embargo, filosofía y metafísica son algo más que descripciones. W. opina que proposiciones necesarias y verdaderamente universales son imposibles, ya que las leyes generales del cosmos evolucionan, con lo cual viene a considerar la filosofía como algo más bien difuso; quiere ser realista, pero se inclina a veces al panteísmo. Las influencias más importantes sobre el pensamiento de W. proceden de Platón, Leibniz y la teoría de los cuantos.
Como Platón, W. opina que el mundo refleja o reproduce unas ideas eternas. Estas ideas eternas sólo tienen actualidad en Dios o en alguna ótra entidad actual; nunca se producen con total perfección en el mundo. Cada entidad actual o acontecimiento actual -dice- es una nueva síntesis de ideas eternas. Se pueden abstraer ideas de entidades, pero la abstracción es una simplificación, de forma que se debe evitar la falacia de la "concretud mal situada" , es decir, la falsa atribución de realidad sustancial a abstracciones.
Como Leibniz, W. ve las entidades actuales como mónadas. La esencial diferencia entre W. y Leibniz es que las entidades actuales tienen "ventanas". Todo está en relación con todo mediante sus prehensiones (la aprehensión, v., es una prehensión consciente). En el fondo de cada prehensión está todo objeto y toda idea eterna, aunque según aquello concreto sobre lo que se enfoca la prehensión, los contenidos aparecen en perspectivas muy variadas. Pero según W. Platón tenía cierta razón cuando hablaba de una reminiscencia de ideas.
La teoría de la prehensión, que también tiene su paralelo en Leibniz, parece inspirarse en la teoría física de los cuantos. Cada prehensión es para W" entre otras cosas, una transferencia de energía, Las entidades actuales, según W " continuamente emergen como nuevas síntesis, Casi se podría decir que son cíclicas. Igual que un electrón no es algo que simplemente subsiste, sino que pasa por fases, y según algunos intérpretes deja de existir entre observación y observación, las entidades actuales mueren y se crean constantemente. En un sentido, las entidades actuales siguen herméticamente selladas como las mónadas de Leibniz, ya que todo dato que entra en la síntesis o concrescencia de una entidad actual es un dato pretérito. Las entidades actuales contemporáneas son independientes. El átomo de tiempo es el mínimo exigido para el desarrollo de una entidad actual. Un punto o instante es una abstracción sin mucho sentido, ya que el tiempo es extenso, como observaba Aristóteles en su Ética, donde bondad y maldad se dicen de toda una vida y no de un momento aislado. Ya que todo está relacionado, también es una abstracción falaz el atribuir un lugar simple a las cosas.
A primera vista, la insistencia de W. en que todo es cambio no parece platónica. Sin embargo, Platón también sostenía que el mundo es mutable y fugaz. La causa material y eficiente a la vez del cambio es lo que W. llama creatividad, algo que todas las entidades actuales tienen en común. Esta creatividad es teleológica; se parece al eras platónico y lleva a la prehensión tanto física como mental. La estética de W. se asemeja a la griega, ya que parece mantener que todo lo actual, para serIo, tiene que ser definido, es decir, de algún modo limitado, según Whitehead.
Observaciones. Consecuencia de su visión teleológica de la entidad actual, que va persiguiendo su realización subjetiva, es que W. rechaza el mecanicismo que ha caracterizado el pensamiento de muchos científicos, desde la Ilustración del s.XVIII. Esta crítica es uno de los principales temas de Science and the Modern Warld. El mismo caso del psicólogo determinista, que planea experimentos para demostrar la falta de libertad y teleología, es autocontradictorio. También critica W. la epistemología del empirismo inglés. No es verdad que la causalidad es una idea compleja y derivada, como afirmaban Hume y Mill con gran superficialidad. Hume se equivocó al intentar negar la causalidad, aplicándole el criterio de la percepción clara. La causalidad, según W., no se capta de modo claro, pero sí de modo oscuro y visceral. Como se ve, W. acierta en sus críticas, aunque no tanto en las soluciones que propone.
La filosofía de W. es a veces muy difícil de entender . Su terminología es personal y además varía. Sin embargo, dada la pobreza de la filosofía y falta de filósofos en lengua inglesa, resulta probablemente el filósofo inglés sistemático más importante del s. xx; aunque en realidad es más importante como matemático que como filósofo. Su teoría teológica asigna un papel físico a Dios, de modo muy similar al que Aristóteles concedía a su primer motor inmóvil, aunque en general tiende a un panteísmo difuso. Carece W. de una metafísica sistemática, aunque tiene como esenciales algunos principios de índole metafísica, como que "toda efectividad es algo actual". Ofrece una aguda crítica del positivismo y mecanicismo clásicos sin enfrentarse claramente con la filosofía analítica y los neopositivistas.
JAMES G. COLBERT, JR.
BIBL. : I. G. COLRERT, Dios, en la filosofía de Whitehead, en "Anuario filosófico de la Univ. de Navarra" I (1968), 23-35; Id, La jerarquía de saberes en Whitehead, en "Anuario filosófico" ib. II (1969), 13-25; D. EMMET, Whitehead.s Philosophy of Organism, Londres 1932; P. A. SCHILLP (ed.), The Philosophy of Whitehead, 2 ed. Nueva York 1951; I. L~ERC, Whitehead: la transformación del concepto de substancia, "Convivium" I (1956), 181-208; C. FARRO, Historia de la Filosofía, II, Madrid-México 1965, 325-326. 331.463, etc.
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