Union Sovietica. VIII. Lengua y Literatura. 2 LIT.
Categoria:
Literatura
4. El siglo XIX y principios del XX. El liberalismo demostrado por Alejandro I al principio de su reinado (1801) y sus promesas de reformas favorecen el desarrollo de una vida socio-política activa. Se organizan asociaciones progresistas con participación de la clase media y se abren nuevas universidades y escuelas. Pero la invasión francesa y la victoriosa campaña contra Napoleón (1812) aumentan la influencia de los conservadores, que amenazados por los progresos del liberalismo, producto de la influencia francesa, imponen la restauración del absolutismo. Frente al severísimo control y censura gubernamentales, aumenta el ascendiente de la literatura, que se convierte en la voz de la conciencia nacional.Después de las polémicas literarias características de un tiempo de transición, la poesía entra en un periodo de brillante desarrollo, que coincide con el romanticismo. Lo inician las actividades de Vasili A. Zhukovski (17831852), poeta prerromántico, introductor de la balada y autor de una nueva lírica personal, subjetiva y melodiosa. Son importantes sus excelentes traducciones de poetas ingleses y alemanes y de la Odisea. Konstantin N. Batiushkov (1787-1855) realiza una labor parecida con la poesía francesa e italiana. Un culto diplomático, Alexandr S. Griboiedov (1795-1829), autor de La desgracia de tener ingenio (1833), traza, en esta primera verdaderamente nacional, dinámica y célebre comedia, el conflicto entre las ideologías liberal y conservadora, de gran significado en la Rusia de entonces. El talento excepcional de Alexandr Pushkin (v.; 1799-1837), precursor y creador de la literatura moderna en Rusia, a la vez que su más importante poeta, domina la época del romanticismo. El gran mérito de Pushkin, que vivió intensamente los problemas de su época, fue saber unir en sus obras, con excepcional maestría e intención precursora, la tradición nacional con los mejores alcances de la literatura europea.El nervio de la expresión romántica se encuentra también en la obra de Mijail Lérmontov (v.; 1814-41), otro gran poeta y dramaturgo de la época, desterrado en el Cáucaso y muerto joven en un duelo. Nikolai A. Niekrasov (1821-77), en el poema épico ¿Quién vive bien en Rusia? (1869-74), toca el tema de la miseria campesina e introduce el folklore en la literatura. Después del florecimiento poético de los primeros 30 años del siglo, predomina la producción en prosa.En este ambiente surge la figura señera de Nikolai Gogol (v.; 1809-52), precursor de la gran literatura realista rusa. Su influencia es enorme, no faltando quienes afirman que no hubo en el mundo otro escritor de una importancia tan grande para su propia nación como Gogol para Rusia. De otra parte, en los años cuarenta cobra una peculiar influencia la crítica que colabora en precipitar el cambio de las tendencias literarias. A la cabeza de la oposición antirromántica se halla un crítico de gran actividad, Visarión Bielinski (v.; 1811-48), representante de la escuela histórico-crítica, que propugna la sustitución del individuo rebelado contra la sociedad, propio del romanticismo, por otro, situado esta vez dentro de la sociedad, como tema de la nueva literatura. Alexandr I. Herzen (1812-70), heredero de ideas democráticas, pensador, escritor y fundador de revistas rusas en el extranjero, ejerce una gran influencia en el sentido del criticismo realista. Más tarde, en los años cincuenta, es de suma importancia la actividad de Nikolai G. Chernishevski (1829-89), cuyas ideas filosóficas, sociológicas, éticas y literarias participan e influyen en la formación de la opinión pública. Todos cooperan entonces en el fomento de un movimiento intelectual y democrático, que se manifiesta poderosamente en la Rusia de los años setenta.El desarrollo de las ciencias experimentales y las nuevas corrientes del realismo francés entronizan la hegemonía de la prosa en las letras rusas, con cierto perjuicio de la poesía, pero inician al mismo tiempo el brillantísimo periodo de la gran novela rusa. Corresponde a esta época la producción de Iván Turgueniev (v.; 1818-83), maestro en descripciones de la Naturaleza e introductor de la literatura psicológica.En los a. 1840-70, dos tendencias ideológicas opuestas se desarrollan en Rusia: eslavófilos, que propugnan la conservación de las peculiaridades de Rusia, protegiéndola contra influencias extrañas, y occidentalistas, deseosos de aprovechar la experiencia de Europa occidental y reorganizar el sistema político reinante. Turgueniev representa esta última tendencia, mientras el gran novelista Fedor Dostoievski (v.; 1821-81) pertenece a la primera. Sus hallazgos psicológicos, su dinamismo y su hondura religiosa asemejan la obra de Dostoievski a un vasto drama filosófico de la Humanidad. Es uno de los escritores rusos cuya influencia en las literaturas mundiales (francesa, estadounidense, polaca, incluso española) ha sido más honda, dejando profundísimas huellas que aún perviven.En la misma época escribe y actúa otro de los más representativos y excepcionales escritores rusos: León Tolstoi (v.; 1812-1910). Descendiente de una familia aristocrática, moralista, filósofo, sociólogo y humanista de visión amplísima. Su obra literaria, así como su talento y su recia personalidad humana ejercieron una poderosa influencia no sólo en la Rusia posterior, sino en toda la literatura europea.El verdadero mérito de la gran novela rusa del s. XIX, aparte de sus relevantes valores artísticos y literarios, se revela en su preocupación por problemas morales y sociales, que, siendo vitales para Rusia, se convierten en universales gracias al genio de sus autores. Además de los grandes maestros mencionados, los últimos años del s. XIX en Rusia abundan en talentos de todas clases. Iván A. Goncharov (1812-91) combate en su principal novela, Oblomov (1859), la inercia y el aislamiento en la vida social de sus contemporáneos, viendo en la servidumbre feudal del pueblo la más grave causa de su triste situación. El talento satírico de Mijail Saltikov-Sachedrin (1826-89) brilla en la parodia que hace de la vida rusa en sus fábulas alegórico-políticas, y la novela Los señores Golovliov (1880) es uno de los logros cimeros de la época. Nikolai S. Lieskov (1831-95), autor de cuentos grotescos, de novelas, p. ej., Soborianie, gran satírico, es un maestro de la lengua rusa en sus varios aspectos. En el periodo prerrevolucionario destaca la relevante figura de Antón Chejov (v.; 1860-1904), novelista y dramaturgo realista, autor de narraciones costumbristas y satíricas, que presentan una galería de tipos humanos, funcionarios, comerciantes y artistas, bosquejados con una característica mezcla de ironía, humor y ternura.El periodo comprendido entre 1896 y 1917 es de profundos cambios políticos y sociales en Rusia, donde penetran diversas corrientes filosóficas y estéticas, gracias a numerosas traducciones, y se establecen contactos personales con Occidente, que ejerce, por primera vez, una efectiva influencia en la vida intelectual rusa. La escuela realista formada alrededor de la rev. "Znaniye" propaga ideas democráticas y cultiva la literatura social. Su principal representante es Máximo Gorki (v.; 1868-1936). Considerado como creador de la nueva literatura rusa, Gorki cierra la época realista y democrática de la literatura rusa e inicia la socialista. Como pertenecientes al grupo realista mencionaremos finalmente a: Alexandr I. Kuprin (1870-1938), autor de la novela El duelo (1906), crítica de la vida militar en los cuarteles zaristas; Iván A. Bunin (1870-1935), premio Nobel 1933, representante de la emigración, poeta lírico y novelista continuador de la tradición de Turgueniev, autor de cuentos, El libro de los epitafios (1900-03), y narraciones satíricas antiburguesas, como Los hermanos (1914), El señor de San Francisco, Judea en primavera y Rosa de Jericó (1953); Leonid N. Andreiev (1871-1919), en cuyas novelas se encuentran estudios psicológicos con tendencias nihilistas, impregnados del pesimismo característico de aquella época. En sus novelas y cuentos, Cuentos (1901), El abismo (1902), La risa roja (1904), Judas Iscariote (1907), Los siete ahorcados (1908), etc., pueden hallarse huellas dostoievskianas y tendencias sociales. Con La vida de un hombre (1907), Máscaras negras (1910), y el más importante, El que recibe bofetadas (1915), Andreiev alcanza un éxito internacional en el campo del drama. En la época del modernismo se da a conocer Dmitri S. Merezhkovski (1865-1941), escritor polifacético, autor de novelas (Cristo y Anticristo, 1896-1902) y de dramas que tuvieron un éxito pasajero.Los años inmediatamente anteriores al proceso revolucionario conocen el brillante florecimiento de la poesía, que coincide con la corriente simbolista (1890-1910). Uno de sus primeros representantes es Konstantin D. Balmont (1867-1942), poeta de tendencias cosmogénicas y panteístas (antología Seamos como el sol, 1903). Valeri Briusov (1873-1942) destaca como crítico literario, siendo poeta y prosista (poesías Stephanos, 1906), representativo del simbolismo. La esposa de Merezhkovski, Zinaida Guippius (1869-1945), es autora de poesías meditativas y metafísicas (dos Antologías de poesías, 1889-1910). Tendencias místico-sociales se manifiestan en la obra de Feodor Sologub (1863-1927), como también y aún más significativamente en la poesía de Viacheslav I. Ivanov (1866-1949), autor de Los astros pilotos (1903) y Cor ardens (1909-11). Culto, gran estilista, innovador, uno de los más destacados y grandes simbolistas es Alexandr Blok (v.; 1880-1921), quien proclama la unión del sueño con la realidad y del hombre con el mundo. Andrei Bielyi (1880-1934), seudónimo de Boris N. Bugaiev, también del último grupo de simbolistas, destaca por su prosa poética y rítmica en un ciclo iniciado con Sinfonía del Norte (1903), de tendencia mística. Nikolai S. Gumiliov (1886-1921) y Anna Ajmatova (1888-1966), su mujer, representan el movimiento acmeísta, opuesto al simbolista. El futurismo revela a un poeta excepcional, Vladimir Maiakovski (v.; 1894-1930), autor de una auténtica revolución poética contra el exagerado estetismo.2. LA LITERATURA POSTERIOR A LA CONSTITUCIÓN DE LA UNIÓN SOVIÉTICA. En el artículo anterior se ha trazado la evolución de la literatura exclusivamente rusa, sin tener presente la de las otras lenguas y pueblos que se integraban en el imperio ruso y posteriormente en la URSS: remitimos para ellas a las voces correspondientes (V. UCRANIA IV; ARMENIA IV; BIELORRUSIA III; ESTONIA IV; LETONIA IV; LITUANIA IV). Por lo que se refiere a la época posterior a 1917, y dadas las características de la nueva situación, fijándose sobre todo en los escritos en ruso procuraremos dar una visión de conjunto, aunque la exposición debe completarse con los artículos mencionados, y en lo que se dice en el apartado siguiente.1. Influencia de la Revolución. La nueva ideología que a partir de la Revolución se impone a la diversidad de las culturas tradicionales, la programación desde arriba del desarrollo cultural a una escala supranacional, el practicado principio de la necesaria utilidad social del arte y de la expansión cultural interior y otras directivas peculiares, han producido efectos y modelado la nueva literatura de la URSS, sin que pueda decirse al mismo tiempo que se trata de un fenómeno completamente nuevo, ya que bajo otros conceptos forma una continuidad con la anterior a la Revolución, con referencia a la rusa en particular, ya que ésta ha manifestado desde sus principios unas inquietudes sociales y de crítica de la sociedad. Mientras en tiempos del zarismo se manifestaba una clara tendencia a la rusificación de las culturas regionales, que frecuentemente eran muy diferentes del prototipo ruso de cultura eslava, a partir de la Revolución de octubre cambió la tendencia de la autoridad. Ciertamente, están en vigor unas ideas generales uniformadas para toda la URSS y que se consideran esenciales para la estructura de la sociedad y del Estado, pero lo referente a la cultura de las Repúblicas y las lenguas y costumbres de los numerosos grupos- humanos -se ha potenciado en algunos aspectos. Esta situación enriquece la literatura de la URSS en su conjunto, al dar a conocer valores de culturas lejanas y poco conocidas, aunque la posibilidad de que numerosos autores noveles publiquen en su lengua materna, carente de tradición literaria, no siempre ha contribuido a la elevación del nivel artístico de la producción literaria en su conjunto, hecho frecuente sobre todo en los principios de esta evolución.Dentro del fenómeno literario posterior al 17 conviene señalar la gran influencia que han ejercido los escritores rusos de los s. XIX y XX sobre los autores jóvenes de todos los orígenes, hecho cuyo arranque puede hallarse todavía en tiempos anteriores a la Revolución y que ha provocado la aparición de: M. F. Ajundov en Azerbaiyán; J. Abovián y G. Sundukián en Armenia; I. Chavchavadze, A. Tzereteli y N. Nikoladze en Georgia; T. Shevchenko, I. Y. Franko, Lesia Ucrainka y M. Kotziubinski en Ucrania; F. Bogushevich y A. Pashkievich en Bielorrusia; Abay Kunanbaiev en Kazajstán; el oseta Kosta Jetagurov, el judío Sholom-Aleijem, etc., sin hablar de la influencia que tuvo el brillante grupo de críticos y filósofos rusos, tales como: V. G. Bielinski (v.), A. I. Guertzen, N. G. Chiernishevski, etc., y de sus seguidores. En los principios del s. XX ha sido Máximo Gorki (v.) quien ha ejercido la mayor influencia en la literatura de todas las Repúblicas.La Revolución rusa de octubre de 1917 fue seguida del florecer de una literatura de tono fuertemente proletario, como la practicada por Akop Akopián (1866-1937) y E. Charentz en Armenia; P. G. Tichina (1891-1967) y Volodimir N. Sosiura (1898-1965) en Ucrania; Yanka Kupala (1882-1942) y Yakub Kolas (1882-1956) en Bielorrusia; Dzhafar Dzhabarly (1899-1934) en Azerbaiyán; Gafur Guliam (1903-66) en Uzbekistán; Galaktión Tabidze (1892-1959) en Georgia; Sadriddin Said-Murodzoda, seudónimo Ayni (1878-1954), en Tadzhikistán; etc. Entre las nuevas tendencias cristalizaron los grupos de "prolet-kultovtzi" y "kuznitza", formados por V. D. Alexandrovski, A. K. Gastiev, V. V. Kazin, V. T. Kirilov, N. G. Polietaiev, etc. Más tarde las autoridades intentarán corregir el desprecio hacia las riquezas de la cultura anterior que tenían esos autores, y adquirieron mucho peso las teorías de A. V. Lunacharski (más tarde ministro de Instrucción Pública), desarrolladas en el Congreso Nac. de Escritores, en agosto de 1918. Como consecuencia de la guerra civil, se manifestaron en la nueva literatura unas corrientes de tipo heroico, con V. V. Maiakovski (v.) como exponente principal (A izquierda ¡Marchen!, Orden al ejército del arte, Misterio-Bufo), pero también se formó un grupo de escritores eméritos contrario a las nuevas corrientes, actualmente considerados como "decadentes" o "reaccionarios". Otros, en cambio, como los procedentes del grupo "simbolista", se adaptaron a la nueva situación.A partir de estos tiempos tumultuosos y posrevolucionarios, se ha desarrollado un amplio movimiento poético, sustentado por: Volodimir Sosiura (Invierno rojo, 1922; Auroras otoñales, 1924; Contestación, 1927; Rosas rojas, 1932; Llegaron las grullas, 1940; Mundo verde, 1949; Nadie ha amado así, 1960); O. E. Mandelshtam (1891-1942) (Segundo libro, 1923; Susurro del tiempo, 1925); S. A. Yesenin; y otros. Entre todos ellos siguió ocupando un destacado lugar A. A. Blok (v.; 1880-1921). Al mismo tiempo, se desarrolló la literatura sustentadora de las consignas revolucionarias,, o comentadora de los episodios bélicos bajo las de diversos escritores, entre los que destacaron: F. V. Gladkov (1883-1958); N. N. Liashko (18841953); A. S. Novikov-Priboi (1877-1944); M. M. Prishvin (1873-1954); A. S. Nievierov (1886-1923); K. A. Fiedin (n. 1892); A. G. Malishkin (1872-1938); V. V. Ivanov (1895-1963); M. S. Shaguinián (n. 1888); O. D. Forsh (1873-1961); A. S. Serafimovich (1863-1949); K. A. Fiedin (n. 1892); F. V. Gladkov (1883-1958); A. A. Fadeiev (1901-56), etc.2. Hacia el realismo socialista. En la producción de este grupo de escritores, a medida que se alejaba la época de la guerra civil, empezaron a cristalizar tendencias épicas hacia grandes frescos históricos no exentos de monumentalismo, que presagiaban ya el llamado "realismo socialista" (v. REALISMO III, 4). Como obras especialmente destacadas de este periodo pueden mencionarse las siguientes: La vida de Klim Samguin de Máximo Gorki (1927); El Don apacible, parte primera (1928), de M. A. Sholojov (v.); Camino a través del tormento, primer tomo de la trilogía (1921), de A. N. Tolstoi; Piedras de afilar (1928-37) de F. 1. Panfierov; y otras obras más, iniciadas o desarrolladas en el periodo 1920-30. Después de las primeras exuberancias, entusiasmos y confusiones, la literatura de la URSS, orientada por las consignas del partido comunista, entró decididamente en el camino trazado por la filosofía oficial y emprendió una lucha contra las tendencias llamadas "formalismos", "influencias burguesas", "libertad de creación artística", "individualismo", etc. El 18 jun. 1925 las autoridades adoptaron una resolución sobre "la política en el campo de la literatura artística", que sentó las bases para la línea política posterior, a la vez que apelaba a los artistas y estamentos cultos de la nación para que colaboraran y emprendieran una lucha contra las tendencias burguesas en el arte. El desarrollo de la literatura en los años siguientes, hasta la II Guerra mundial, quedó marcado por estas consignas.La "evolución programada" de la literatura de la URSS no fue simultánea y semejante en todas las Repúblicas. Así, la producción literaria de Ucrania, Rusia, Armenia, Georgia, Azerbaiyán y alguna otra había adquirido ya los caracteres del arte realista, en el sentido socialista, cuando en las literaturas, p. ej., del Asia central se iniciaba tan sólo la formación de ese método. La tendencia a explotar los efectos fáciles -de los vivos colores, una concepción romántica de la vida, propios de las creaciones artísticas del Lejano Oriente asiático, difícilmente se doblegaban a las consignas del realismo socialista. La influencia de la literatura rusa, cuya penetración era asegurada por adecuadas traducciones, y la llegada de las generaciones regionales que, habiendo tomado parte en la guerra civil, traían consigo muchas ideas nuevas y no estaban arraigadas en tradiciones, cuya defensa les hubiese importado, facilitó la difusión de las nuevas orientaciones.Con la penetración progresiva de las nuevas generaciones en la producción literaria, ésta adquiere caracteres nuevos y se encamina a describir el tipo del "hombre soviético", que los autores se esfuerzan en fundamentar y dotar de un retrato psicológico, a medida que retroceden los estilos antiguos. En los años treinta empieza un nuevo periodo en la literatura de la URSS, con la industrialización programada del país, el movimiento de las masas de población que abandona la vida rural, para acudir a los grandes centros industriales y transformarse en proletariado fabril, el entusiasmo de las primeras piatiletkas. En abril de 1932, el Comité Central adopta nuevas disposiciones sobre la reorganización de las entidades artístico-literarias y, en consecuencia, desaparecen los numerosos agrupamientos, productos del primer y tumultuoso crecimiento, entre ellos la Asoc. Rusa de Escritores Proletarios. Todos los escritores quedan englobados en la Asoc. de Escritores Soviéticos, unificando de este modo las consignas y los controles en todas las Repúblicas de la Unión. En esta década se sitúan importantes acontecimientos literarios y alcanzan su apogeo los escritores conocidos; Máximo Gorki publica en 1932 su obra de teatro Yegor Bulychov y otros; en 1933, Dostigayev y otros; en el primer quinquenio, la epopeya La vida de Klim Samguin. En esta década de las primeras piatiletkas destacan los siguientes escritores: A. T. Tolstoi, M. A. Sholojov, L. M. Leonov, I. G. Erenburg, F. B. Gladkov, V. P. Kataiev, A. G. Malishkin, etc., y los de la nueva generación: A. T. Tvardovski, Y. S. Krimov, A. A. Surkov, K. M. Simonov, Y. B. Smieliakov, y otros.La literatura de esta década describe aspectos de los procesos sociales, de industrialización, etc. Puede decirse que carece de rasgos novedosos y de hallazgos artísticos, pero cabe reconocer que ha acompañado leal y amistosamente a las vicisitudes de la problemática industrial y urbanística. Nacieron entonces obras tales como: Energía (1932-38) de F. B. Gladkov, La gran cadena (1933) de Y. Iliyin, Gente del retiro (1937-38) de A. G. Malishkin, Tiempo ¡Adelante! (1932) de V. P. Kataiev, Central hidroeléctrica (1930-31) de M. S. Shaguinián, Kara Bugaz (1932) y Koljida (1934) de K. G. Páustovski, Lucha del hombre con el agua (1940) de S. Ayini; y obras de teatro: Kaputan (1939) de D. Demirchian; Ritmo y Mi amigo (1930) y Poema sobre el hacha (1931) de N. F. Pogodin; El relojero y la gallina (1934) de I. Kocherga; etc. En estos años treinta se manifiesta también Sholojov (v.), luego premio Nobel de Literatura, quien ha ejercido una influencia en los escritores de su tiempo, como, p. ej., Atzavan de N. Zaryan (1937), que escribe sobre los cambios rurales en Armenia; Guadi Bigva de L. Kyacheli (1938) sobre la vida en Georgia; Ken-su de T. Sidikbekov (1937-38) sobre Kirguizistán; la obra teatral En las estepas de Ucrania de E. A. Kornieichuk (1941); La novela El pantano (1933) de Y. Kolas sobre Bielorrusia; el poema El país de la hormiga de A. T. Tvardovski (1936); versos de M. V. Isakovski, Y. Kupala, Y. Kolas, etc. La tensión que precedió a la explosión de la II Guerra mundial encontró su reflejo en las obras: En Oriente (1939) de P. A. Pavlenko, Camino hacia el océano (1936) de L. M. Leonov, y la obra teatral El chaval de nuestra pueblo (1941) de K. M. Simonov, etc.En general, este periodo se distingue por un desarrollo literario no muy rico estilísticamente pero generalizado en casi todas las Repúblicas, hasta en las que estrenaron alfabeto. Así Tadzhikistán con los escritores S. Ay¡ni, G. Lajuti y M. Rajimi; Turkmenistán con B. Kerbabaiev; Kazajstán con M. Auezov, M. Maylin, T. Zharokov; S. Mukanov, G. Musrepov, G. Mustafin, A. Tazhibayev y A. Tokmagambetov; Kirguizistán con A. Tokombaiev y D. Bokonbaiev; Uzbekistán con G. Guliam, J. Alimdzhan, Uigún y K. Yashen; etc.3. Impacto de la II Guerra mundial. Durante la II Guerra mundial, la literatura quedó supeditada al esfuerzo bélico. Muchos escritores fueron movilizados (de ellos 242 encontraron la muerte); y a los que siguieron dedicándose a escribir se les presentaba un programa nuevo: describir la codicia de los agresores, alentar el heroísmo de los defensores, exaltar la camaradería de las armas, fortalecer el amor a la patria, afianzar la idea de una victoria final. A esta tarea se dedicaron, entre otros: A. N. Tolstoi, I. G. Erenburg, M. A. Sholojov, L. M. Leonov, A. A. Fadeiev, A. Serafimovich, B. L. Gorbatov, V. V. Vishnievski, etc. Lograron gran difusión en este tiempo obras como: Kirov con nosotros (1941) de N. S. Tijonov, Zoya (1942) de M. I. Aliguer, El hijo (1943) de P. G. Antokolski, La calzada de Volokolam (1943-44) de A. A. Bek, El cuaderno de Stalingrado (1943) de M. P. Bazhan, Días y noches (1943-44) de K. M. Simonov, El arco iris de V. L. Vasilevska, Alma marina (1942) de A. A. Pervientzev, Frente (1942) de A. E. Kornieichuk, Gente rusa (1942) de K. M. Simonov, La joven guardic de A. A. Fadeiev (1946), Port Arthur (1944) de A. N. Stiepanov, etc.Después de la guerra, la nueva situación se ha caracterizado por una afluencia masiva de jóvenes autores, la mayoría con experiencia adquirida en los dramáticos acontecimientos que la nación acababa de vivir. Encabeza este periodo la obra de B. N. Polievoi Historia de un hombre de verdad, dedicada a exaltar "la voluntad férrea y el heroísmo" del "hombre soviético". Muchos libros vuelven sobre la pasada guerra: de V. P. Niekrasov, En las trincheras de Stalingrado (1946); de A. T. Gonchar, Porta-estandartes (1946-48); de M. S. Bubiennov, El blanco abedul (1947), sobre los combates de Moscú; de V. P. Kataiev, Por la autoridad soviética (1951); de I. G. Erenburg, La tormenta, que traza un panorama del esfuerzo bélico realizados por la URSS y por Francia. Otros autores quieren recoger la vida de la clase obrera, la industrialización y los planes quinquenales: V. N. Azhaiev, Lejos de Moscú (1948); D. A. Granin, Los buscadores (1954); B. L. Gorbatov, Donbass (1951); A. N. Ribakov, Yekatierina Voronina (1955) y Los conductores (1950); en Kazajstán aparece la novela: Pais despertado (1953) de G. Misriepov, sobre el tema de la transformación del nómada en obrero sedentario de la cuenca carbonera; en Azerbaiyán se publica una novela en varios tomos, Shamo (1953), de S. Raguimov, sobre el nacimiento de los estratos obreros en Transcaucasia; Apsheron (1947), de M. Gusein, trata de los obreros del petróleo; en Bielorrusia, M. T. Posliedovich escribe una novela, Aliento caliente (1947), sobre el tema de la industria automovilística en Minsk, etc. En la novela El bosque ruso (1953), L. M. Leonov describe la vida en el bosque, el trabajo de los ingenieros forestales y su servicio para el bien común; la autora letona A. Sakse trata en su novela Para arriba (1948) la vida de una aldea koljosiana. Predomina, en suma, el realismo socialista de tono exaltado y triunfante.4. Situación literaria a partir de 1960. El Congreso de escritores soviéticos condenó en 1954, después de haberlo hecho la prensa del partido, la falta de contrastes, de situaciones conflictivas en la producción literaria, que -decían- restaba la mayor parte del vigor realista y persuasivo a la acción y era incapaz de arrastrar al lector. El XX Congreso del partido, en 1956, repercutió en la producción literaria, por la condena del "culto a la personalidad". Tal vez por ello y por la aparición de nuevos autores, la década de los años cincuenta se caracteriza por una mayor brillantez y abundancia. Aparecen también diversas obras políticas y nombres de poetas que se han hecho célebres o al menos conocidos en Occidente: Bulat S. Okudzhava, E. A. Yevtushenko, I. A. Isaiev, etcétera. Los primeros Sputnik y la conquista del cosmos animan los géneros científicos y de ciencia-ficción, en los que destacan autores como: I. A. Yefremov, A. R. Bieliaiev, A. y B. Strugatzki, G. S. Gor, A. P. Dnieprov y A. P. Kazantzev. En esta época surgen, o adquieren renombre, autores que entroncan con la línea espiritualista propia de la Rusia clásica; especial mención merecen B. L. Pasternak (v.), cuya obra Doctor Zhivago (publicado sólo fuera de Rusia) obtiene el premio Nobel; y A. Solzhenitsin (v.), que desarrolla una amplia labor literaria desde una posición crítica frente al régimen establecido, viéndose, finalmente, forzado a abandonar el país en 1973. Un papel destacado han desempeñado las revistas de crítica literaria y las sencillamente literarias, tales como: Estrella (1924), Bandera (1931), Mundo Nuevo (1925), Octubre (1924), Moscú (1957), juventud (1955), Amistad de los pueblos (1939), Fuegos siberianos (1922), Neva (1955), Don (1957), Volga (1966) y otras.En los años sesenta entraron en juego nuevas fuerzas artísticas, y prácticamente accedieron a la expresión literaria todas las Repúblicas de la URSS, hasta las más lejanas y pequeñas. El XXIII Congreso del partido en 1966 declaró que la literatura "... coopera en la gran obra del acercamiento de las naciones, del fortalecimiento de los lazos de camaradería y de hermandad y de la unidad...". Según el IV Congreso de escritores de la URSS en 1967 "... ser escritor en la URSS significa: proteger con sus palabras al hombre, suministrarle satisfacciones estéticas y la alegría de vivir". En general, la autoridad apoya la proclamación literaria al encontrar en ella una palanca para el progresivo desarrollo de la- nación y un medio de difusión de sus consignas.5. La literatura de algunos grupos nacionales. La literatura de Armenia, Bielorrusia, Estonia, Letonia, Lituania y Ucrania ha sido estudiada en las voces respectivas. Vamos aquí a trazar un rápido panorama de la literatura en algunas de las otras lenguas y nacionalidades de la URSS.a) Literatura georgiana. La literatura de la República de Georgia es una de las más importantes de las literaturas nacionales de la URSS. Numerosos factores concurren en esta situación de privilegio: una antiquísima cultura, un folklore muy rico (v. XIV, 3 VII), una actividad intelectual y artística de relieve, una agitada historia, etc. Georgia entra con Prometeo en la mitología griega, y el poeta Apolonio de Rodas hace referencia a ella tres siglos a. C. La lengua georgiana, hablada por casi 3,5 millones de personas, está emparentada con muchas otras de la vecindad de Transcaucasia (v. A, 1). La lengua moderna empezó a formarse a partir del s. XII, en cooperación con la literatura laica. Georgia posee un alfabeto propio, anterior a nuestra Era, y fue probablemente fuente de inspiración de los santos varones Cirilo y Metodio, cuando crearon el alfabeto llamado cirílico (v.). La literatura georgiana es importante ya en las ¿pocas antigua, medieval y moderna; especial mención merece el gran movimiento literario y artístico, resultado de la unión de Georgia con Rusia, que promovió durante el s. XIX y principios del XX un gran movimiento intelectual ruso-georgiano.Como en otras Repúblicas, la Revolución de 1917 fue un acontecimiento de gran importancia para la literatura georgiana, que pasó por las mismas épocas que en las demás partes de la URSS: entre la revolución y la guerra, temas del conflicto bélico patrio, reconstrucción en la paz recuperada, etc. Entre las obras poéticas, pueden mencionarse En una carretera polaca de S. I. Chicovani, En la frontera del Sur (1949) de G. G. Abashidze, Camino hacia el porvenir (1953) de 1. O. Mosashvili, Nikoloz Baratashvili de M. N. Mrevlishvili, etc. Entre las novelas destacan: la tetralogía David el constructor (194658) de Gamsajurdi, Rustavi (1959-60) de A. I. Beliashvili, La piedra mágica (1955-56), dedicada a la socialización de una aldea, de K. A. Lordkipanidze, etc. Grandes méritos demostraron en el análisis y la ordenación histórica de la literatura georgiana los investigadores: K. S. Kekelidze (1879-1962), G. N. Adzhibladze, E. D. Kareshvili y otros.b) Literatura kazaj. La literatura de la República de Kazajstán utiliza la lengua kazaj (v. A, 1). A una tradición oral antigua se contrapone la literatura escrita, que se inicia en el s. XIX y se desarrolla verdaderamente después de la Revolución de 1917. En un principio, se utiliza el alfabeto árabe; después de la Revolución, el latino; y a partir de 1940, el cirílico. En la base de la literatura se encuentra el folklore, particularmente rico en el país kazaj, con sus leyendas, historias, cuentos, poemas, cantos, etc. (v. XIV, 4 IV). Los poemas de autores más antiguos se remontan al s. XV; son populares los de Asan Kayguy, del s. XVI. En el filo de los s. XVIII y XIX, cuando el país kazaj queda unido a Rusia, empieza una era nueva para su folklore; justo es mencionar a los numerosos investigadores y autores del s. XIX, que recopilan y reúnen los tesoros-literarios esparcidos por este enorme país (2,7 millones de Km²). Su literatura propiamente dicha es posterior a 1917. En 1926 se crea la Asoc. de Escritores Kazajs, y en 1927 empiezan a aparecer los periódicos y almanaques en lengua kazaj. En 1934, Maylin describe en su novela Azamat Azamatych la lucha por la colectivización de un aul (poblado) kazaj; en 1939, Sattar Erubaiev consagra su novela Mis coetáneos a la clase trabajadora.Durante la II Guerra mundial y después de la misma, la literatura kazaj ha secundado el esfuerzo nacional y ha cantado las gestas bélicas. En toda la URSS se ha hecho popular el poema de Dzhambul ¡Leningradianos, hijos míos! En la actualidad, la literatura kazaj cuenta con representantes de los diversos géneros. Mencionaremos las novelas: Syr-Darla (1947-48) de Mukanov, Temir-Tau (1960-62) de Zeyn Shashkin, Caballo blanco (1962) de Taken Alimkulov y La caravana va hacia el Sol (1963) de Anuar Alimzhanov.c) Literatura baskir. La literatura de Baskiria utiliza su propia lengua (v. A, 1). Hasta 1929 se empleaba la escritura árabe. Después se introduce transitoriamente el alfabeto latino, y en 1939, definitivamente, el cirílico. La literatura baskir es antigua en su forma oral. Sólo en el s. XIX investigadores rusos empiezan a transcribir en ruso las antiguas leyendas, cuentos y poemas populares. El primer autor conocido es Salavat Yulaiev, y los principales de los s. XVIII y xix, T. Yalsygul, Gali Sokri, S. Y. Zaki y G. Salijov, dedicados sobre todo a poesía religiosa, van cediendo ante la penetración de ideas seculares con M. K. Akmuly, M. Umitbayev y otros, en la segunda mitad del s. XIX. En los primeros años del s. XX se revela el talento de Mazhit Gafuri, futuro partidario de la Revolución de octubre. En los tiempos posrevolucionarios ha continuado el desarrollo de esta literatura.d) Literatura buriato-mongola. No existía prácticamente antes de 1917. Para las anotaciones servía desde el s. XVIII el antiguo alfabeto mongol. La lucha contra el analfabetismo introduce desde. 1931 el alfabeto latino, y los primeros ensayos literarios se basan entonces en el dialecto jorino del idioma buriato. En 1939 se adopta definitivamente el alfabeto cirílico. Investigadores rusos hacen apuntes de leyendas y cánticos buriatos, pero sólo después de la Revolución comienza a desarrollarse la literatura nacional buriata y se fija la gran "saga" buriata Gueser, compuesta por miles de estrofas épicas, recogidas entre otros por M. N. Jangalov, T. Z. Zhámtzarano y S. P. Baldaiev. Uno de los primeros autores buriatos es J. N. Namsaraiev (1889-1959), autor de Confesión del viejo Guelen. En 1922 aparece la primera obra poética, Solbone Tuya, de P. N. Dambinov (1882-1937); en 1932, la novela Eclipse de Luna de T. D. Dondubon (1905-38); y en los años siguientes sigue el normal desarrollo de la literatura, con directrices parecidas a las imperantes en todo el país soviético.e) Literatura daguestana. La literatura daguestana o del Cáucaso es antigua y rica, y utiliza las numerosas lenguas del grupo daguestánico de la rama caucásica (v. A, 1) además de la rusa. Es difícil imaginar las complicaciones de una industria editorial en estas condiciones. Entre las obras más antiguas puede mencionarse Partu Patima, epopeya laka que describe los heroicos combates contra los invasores tártaros en los s. XIII-XIV, o el canto daguestano sobre la Derrota de Nadirshah, invasor iranio. Recopiladas por autores rusos, se han editado en 1883 en San Petersburgo, y se han salvado del olvido numerosas poesías y leyendas, bajo el título Antología de cantos populares nogayas y kumykos, debido a la paciente labor del poeta M. E. Osmanov (1840-1904). Las raíces de una parte de esta literatura alcanzan los s. V a VIII, época de la cultura cristiana albano-caucásica. En la Edad Media, esta literatura consistía sobre todo en obras de tipo hagiográfico (Historia de Abu Muslim) o crónicas (Historia de Derbent y de Shirvan), que se solían escribir en lengua árabe, parsi o turca (s. X y XI).En la literatura del s. XVIII se observan nuevas ideas sociales y una tendencia a liberarse de las escuelas musulmanas y de la influencia del califato. Esta aspiración se realiza principalmente en el s. XIX, que deja abundantes creaciones verbales y folklóricas de Gasan Alkadari, Jadzhi Mujamedas Sugratili, Jadzhi Abdurajman-al-Ajty, etcétera, y obras poéticas del kumyko Irchi Kazak (1830-79), del lezgo Etim Emin (1838-84), del darguano Omarla Batyray (1820-1902), del ávaro Eldarilav, etc. La literatura sigue siendo abundante después de la Revolución, y ha atravesado fases parecidas a las de las otras Repúblicas soviéticas. De las numerosas obras, mencionamos sólo algunas; en novela: Gente de nieve (1966) de A. Abu Bakara, Mi Daguestán (1968-71) de R. Gamzatov, Majach (1960) de I. Kerimov; en poesía: En la montaña está mi corazón (1958) de Rasul Gamzatov.f) Literatura kabardino-cherkés. En la base de la literatura de la República Kabardino-Balkartsi se encuentra su rico folklore, con sus cuentos, relatos de hechos heroicos, cantos y proverbios (v. XIV). Al principio del s. XIX, el poeta kabardino y filólogo S. B. Nogmov (1794-1844) consigna las reglas de la gramática kabardino-cherkés (v. A, 1). Entre los autores que escriben en lengua rusa puede mencionarse a S. Jan-Guirey, que deja obras de etnografía, y Kazi Atazbukin, autor del primer libro en lengua kabardino-cherkés (1864). Después de la Revolución se generalizan las literaturas kabardino-cherkés y kabardino-balkartsi, ambas con alfabeto latino, y desde 1936 con alfabeto cirílico. Entre las numerosas obras, citamos algunas poesías: Tierra de juventud (1948), Tejo (1954) y Tarvo (1969) de A. Kieshokov.g) Literatura calmuca. La literatura de la República de los Calmucos se basa, en un principio, en su rico folklore (v. XIV, 2, ni e). Desde la Antigüedad, los calmucos habían usado el alfabeto vertical mongol, sustituido en 1648 por el zaya-pandito hasta 1924, en que se introduce el alfabeto cirílico, y éste a su vez se cambia desde 1931 por el latino, para quedar finalmente establecido el cirílico a partir de 1938. Entre los autores pueden citarse los novelistas Badmeiev (Los ríos nacen en las laderas, 1969), Dordzhiiev (El fiel camino, 196364), Narmaiev (Río Manych, 1963) y Erenzhenov (!Atención, fuego!, 1963-65).h) Literatura carelia. A pesar de su apartamiento de los grandes focos de cultura, generalmente más meridionales, esta literatura se inicia con una magnífica "saga" épica en versos rúnicos, llamada Kalevala, cuya historia es compartida por la cultura finesa. La lengua carelia pertenece al grupo ugrofinés (v.) de la familia urala (v. A, 1) y es hablada por unas cien mil personas. Se conocen tres dialectos: livo, liudico y carelio propiamente dicho, que puede escribirse lo mismo con el alfabeto cirílico que con el latino (en su adaptación finesa). Después de la Revolución de 1917, las primeras publicaciones literarias han tenido lugar en los periódicos. Entre los escritores carelios pueden mencionarse: Yakkola (Divisoria de aguas, tetralogía, 1949-66), Linievski (Mar Blanco, 1952-65), Timonen (Nosotros, los carelios, 1969) y Rugoiev (poema Leyenda sobre los carelios, 1969). En 1949 se ha celebrado el centenario de la primera edición de Kalevala (primera tanda de 32 runos publicada en 1835 por E. Lyonrot, segunda y última de 50 runos en 1849).i) Literatura komi. Se expresa en su propia lengua (v. A, 1) hablada por cerca de 270.000 personas (1970). Los primeros escritos reflejan diversos dialectos. Después de la Revolución de 1917, el dialecto syktyvkaro-vychegodo pasa a ser lengua literaria. La lengua komi se escribe en alfabeto cirílico, al que se añaden algunos otros signos. Las primeras nociones sobre el folklore komi se deben al misionero Esteban Permski y se refieren a la época comprendida entre los s. XIV y XVI. Investigadores rusos empiezan la recopilación de la tradición oral komi en el s. XIX, entre ellos G. Lytkin, N. Nadiezhdin y A. Shogren. La original producción literaria la inicia el poeta I. A. Kuratov (1839-75). En 1920 se funda la primera editorial local y empiezan a aparecer los periódicos que facilitan los primeros pasos de la literatura. El desarrollo posterior, en tiempo de guerra, ha sido en Komi parecido al de otras Repúblicas. En los últimos años, se distinguen: la gran trilogía de Rochev Dos amigos, Izhma se agita y Renovación de la tierra (195166); En la aurora (1959) de Fiodorov, novela sobre los partisanos y la heroína Domna Kalikova; los versos Después de la lluvia de Popov, El claro eco de la taiga (1970) de Yushkov, y La taiga azul (1972) de Vanieiev.V. t.: B, 2 y 5; XIV.GABRIELA MAKOWIECKA, ESTANISLAO MAKOWIECKI, GABRIELA MAKOWIECKA, CARLOS R. EGUÍA, GABRIELA MAKOWIECKA.
BIBL.: R. PICCHIO, La literatura rusa antigua, Buenos Aires 1972; E. LO GATTO, La literatura rusa moderna, Buenos Aires 1972; D. S. MIRSKY, Histoire de la littérature russe, París 1969; L. THOORENS, Rusia, Europa oriental y del Norte, Madrid 1969; VARios, La literatura rusa, Varsovia 1970.
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