Union Sovietica. VIII. Lengua y Literatura. 1 LIT.
Categoria:
Literatura
A. LENGUA. 1. Las lenguas en la Unión Soviética. La lengua oficial de la URSS es la rusa (v. 2), hablada en toda la Unión y particularmente en la República Socialista Federativa Soviética Rusa (RSFSR). Las otras lenguas que, junto con el ruso, forman parte del grupo eslavo oriental (v. ESLAVOS ni) son el bielorruso (V. BIELORRUSIA III, 1) y el ucraniano (V. UCRANIA IV). Se hablan además unas 160 lenguas, muchas de ellas con literatura propia (v. B, 2) y que han adoptado el alfabeto cirílico, que es el predominante en la URSS desde 1940. La mayoría de estas lenguas se incluyen en los siguientes grandes grupos: balto-eslavo (v.), uralo-altaico (v.), paleoasiático y caucásico. Lenguas hay, como el moldavo (V. RUMANIA VII) y el armenio (unos 2,5 millones de hablantes; v. ARMENIA IV), que no pertenecen a ninguno de estos grupos.Del balto-eslavo se hablan en la URSS las lenguas bálticas: letón (1,5 millones de hablantes; v. LETONIA IV) y lituano (3 millones de hablantes; v. LITUANIA IV). Las uralo-altaicas son más numerosas, pero menos importantes desde un punto de vista literario e individualmente consideradas. El subgrupo urálico comprende el ugrofinés (V.), el samoyedo de Siberia y el yukaghir de la cuenca del río Kolima (unos 1.000 hablantes). En el ugrofinés de la URSS distinguimos las lenguas ugrias y las finesas. A las primeras pertenecen el ostiako (o hanti) y el vogul (o mansi) de la región autónoma de Janti-Mansiisk, en Siberia occidental. Entre las segundas figuran: el finés (o finlandés; v. FINLANDIA VII, 1) de Carelia, el estonio (V. ESTONIA IV), el mordvino (o mordvano) hablado en la República autónoma de los mordvanos a orillas del Volga, el mari (o cheremís) de la República autónoma de los Mar¡ también en la región del Volga, el lapón de la provincia de Murmansk (RSFSR), el vepso (unos 30.000 hablantes) al S del lago Onega, el voto de Ingria (RSFSR), el ludo de Kalinin, el livonio de Curlandia (unos 1.000 hablantes, en Letonia) y las lenguas permiacas: el votiako (o udmurti) de la República autónoma de Udmurti (unos 500.000 hablantes) y el ziriane (sirieno o komi) de la cuenca del Pechora.El samoyedo constituye un conjunto de lenguas arcaicas, algunas de ellas extinguidas, como el saian, y divididas en numerosos dialectos. Son en realidad bastante diferentes, pero con algunas características comunes, tales como el uso del dual y la armonía vocálica. Se hablan en la RSFSR y han sido afectadas, al igual que las lenguas anteriormente mencionadas, por la rusificación. Se diferencia el samoyedo del Norte y el del Sur. El primero comprende el yurak (o nenets) desde la península Kanin a la desembocadura del Yenisei, el tavgui (o nganasán) de la península Taimir, y el enets del curso inferior del Yenisei; en el segundo, aún se conserva el selkup, desde el río Taz al Ket (afluente del Obi).Las lenguas altaicas se dividen en: turco (v. TURCOS II), tártaro, turcomano, kirguiz, mongol y tungús. El turco que se habla en la URSS forma parte de los dialectos uguz y se extiende por Asia Central, en el Turquestán soviético, concretamente por las Repúblicas federales de Kazajstán, Kirguizistán, Turkmenistán y Uzbekistán, y por Siberia meridional (región de Altai y alto Yenisei) y del Nordeste (República autónoma de Yakutia), así como por el Volga medio y los Urales. Esta lengua turca, escrita en caracteres cirílicos, no es uniforme en todos los lugares mencionados, aunque hay afinidad entre algunas de ellas. Las más diferenciadas son el chuvashi y el yakuto. El primero (ca. 1 millón de hablantes) se extiende por la región del Volga medio (República autónoma de los Chuvashi); el segundo, por la zona ártica del norte de Siberia, en el curso medio del Lena (República autónoma de los Yakutos). Son más afines el baskir de la República autónoma de Baskiria en los Urales meridionales, el kazaj (unos 3 millones de hablantes) de Kazajstán al norte de la depresión aralo-caspiana, y el uzbeko (unos 5 millones de hablantes) de Uzbekistán al pie de los montes Tienshan. Otras variedades del turco de la URSS son: karakalpak (200.000 hablantes) de la República autónoma de Karakalpakia, al sur del mar de Aral, en Uzbekistán; el jakasio de la región autónoma de Jakasia (RSFSR), al nordeste de los montes Altai, y el tuva, muy parecido al anterior, que se habla en la República autónoma de Tuva (RSFSR) en Siberia central.El tártaro, que se utiliza en la República autónoma de los Tártaros, es similar al baskir. El turcomano no sólo se habla en el Turkmenistán, sino que se extiende entre los mares Aral y Caspio (1 millón de hablantes aprox.), y es también de origen uguz. El kirguiz (ca. 1 millón de hablantes) de Kirguizistán es muy similar al kazaj. El mongol que se habla en la URSS se divide en: occidental o calmuco de la República autónoma de los Calmucos al oeste del bajo Volga, y nórdico o buriato de la República autónoma de los Buriato-mongoles en Siberia central. El tungús hablado en la URSS se extiende por Siberia oriental y se diferencia lingüísticamente en evenki, lamuti, orochi, etc.El grupo paleoasiático, así llamado oficialmente en la URSS, se conoce también como paleosiberiano, algunas de cuyas lenguas entroncan con las de otros grupos. Así ocurre con el yukaghir, ya mencionado anteriormente como integrante del subgrupo urálico, y con el ostiako, considerado ugrio. Siguiendo un criterio geográfico, las paleoasiáticas se dividen en: subgrupo del Este y subgrupo del Oeste. En el primero se incluyen: el chukcho (o chukchi) y el ghiliaco. Algunos autores consideran que el chukcho debería incluirse en el subgrupo urálico, por ciertas características comunes con este subgrupo y que hacen que pierda la nota típica de las lenguas paleoasiáticas, es decir, su aislamiento. El chukcho constituye un conjunto de lenguas, cada una de las cuales tiene sus dialectos. En general, su fonética es rica; el vocabulario se divide en sustantivos y atributivos (verbos y adjetivos); se emplean desinencias flexionales, y sufijos y prefijos; en contraste con la abundancia de modos verbales, apenas tienen conjunciones de subordinación y coordinación; su construcción es parecida a la del vasco. Los hablantes son escasos. El chukcho propiamente dicho lo hablan unas 12.000 personas al nordeste de Siberia. El koriako, que es una variedad del chukcho, se habla en parte de 1 península Kamchatka (unas 7.000 personas). Otra variedad del chukcho, el kamchadal (o itelmeni), apenas lo hablan 1.000 personas, en el noroeste de la península Kamchatka. El ghiliaco se habla en la zona costera d Siberia oriental, al sur de la península de Kamchatka, y en el valle del Amur.De las paleoasiáticas del Oeste el yeniseiano (del río Yenisei) constituye un conjunto de lenguas, de las que la más importante es el ket (ca. 1.400 hablantes), conocido en la cuenca del bajo Yenisei, desde Igarka hasta más allá de la confluencia con el Angará (sur de Yeniseisk). Fonéticamente es parecida a las lenguas paleoasiáticas del Este, pero se diferencia, entre otras cosas, porque carece de grupo consonántico al comienzo de palabra, opone consonantes palatales y no palatales, e incorpora varios sufijos flexionales a los sustantivos. Está influida por el ruso, del que toma las conjunciones. Las otras lenguas yeniseianas, tales como el kot, el assan y el arin, están prácticamente extinguidas. En las paleoasiáticas del Oeste, además del yeniseiano, se incluyen: el esquimal (V. ESQUIMALES IV) de Siberia oriental o yuit; y el ainu del sur de la isla Sajalín.El grupo caucásico, que se habla en el Cáucaso y regiones próximas, es bastante amplio y está emparentado con el vasco (v. VASCONGADAS IV). Aunque algunos pueblos que estilizan estas lenguas están muy separados, sin embargo, es grande la relación lingüística. Por su localización pueden distinguirse el subgrupo septentrional y el subgrupo meridional. En el primero, siguiendo también criterios geográficos, se diferencian las lenguas del Este o chechenolesgianas y las lenguas del Oeste o abaskokerketas. Son del Este: el chechén de la República autónoma de los Chechén (RSFSR), el ingush de parte del Daguestán (RSFSR), el andi (25.000 hablantes) del valle del Koisú en el bajo Andi, el ávaro de parte del Daguestán, el dargwa o darguinski del Daguestán central, el bats (2.000 hablantes) de la provincia georgiana de Truchetie, etc. Son del Oeste: el ubij de la costa del mar Negro, el abjasio de la República autónoma de Abjasia y proximidades (Georgia), y el cherkés, dividido en oriental o kabarda de la República autónoma de los Kabardinos y Balkartsi, y occidental o adigué (50.000 hablantes) de las regiones autónomas de Adiguesia y de los Karachai-Cherkesi.El subgrupo meridional es más importante y cuenta con mayor número de hablantes. Una de sus lenguas, el georgiano, tiene literatura propia (V. B 2, 5a). El mingreliano (300.000 hablantes) se parece al georgiano y se extiende por la costa del mar Negro, y desde el norte de Iugur al sur del Rion (Georgia occidental). El laz, también muy parecido al georgiano, se habla cerca de Batum, a orillas del mar Negro (RSFSR). El svene se extiende por el Cáucaso occidental.La lengua rusa. El idioma ruso, junto con el ucraniano y el bielorruso, pertenece al grupo oriental de lenguas eslavas (V. ESLAVOS III). Lo hablan unos 115 millones de personas, y su área en Europa se extiende desde el mar Báltico hasta los montes Urales, y desde el océano Glacial Ártico hasta las estribaciones del Cáucaso. Abarca también territorios de Asia septentrional, Siberia, Sajalín y las islas Kuriles y llega hasta las costas del océano Pacífico. Al ser considerado idioma oficial de la o URSS, el ruso existe como segunda lengua, con independencia de las nacionales correspondientes, en todas las Repúblicas de la URSS. Es además uno de los cinco idiomas admitidos actualmente en las grandes reuniones internacionales.Características. La lengua rusa, como otras eslavas, carece de artículo, pero tiene un desarrollado sistema flexional que abarca: nombres, adjetivos, adjetivos numerales cardinales y ordinales, pronombres (declinación) y verbos (conjugación), con el correspondiente cambio de desinencias. Hay tres géneros: masculino, femenino y neutro; existe el sistema dual, y la declinación comprende seis casos. La del masculino se divide en masculino animado e inanimado. En la flexión verbal (conjugación) es destacable el aspecto perfectivo del verbo, que sirve para expresar la situación, el término o el resultado de una acción. En ciertos tiempos y modos del verbo (en particular en el pretérito), hay formas diferentes para el masculino, el femenino y el neutro. La sintaxis es relativamente sencilla. El sistema fonético ruso descansa principalmente en la oposición de consonantes duras y blandas, y en la variedad de sus vocales. El acento móvil y sin reglas fijas, muy difícil para los no rusos, da un ritmo melódico peculiar y atractivo a la lengua rusa. El alfabeto, llamado primeramente glagolítico (v.) y luego cirílico (v.), deriva del griego y tiene ciertos signos adaptados a las necesidades de la fonética eslava. Sus signos modernizados fueron fijados en el s. XVIII, en la época dé Pedro el Grande. El alfabeto actual, después de la reforma ortográfica realizada después de la Revolución de 1917, consta de 33 caracteres, y reproduce perfectamente todos los sonidos de la lengua que representa.Historia. La lengua rusa, como las demás, no es homogénea en su estructura, ya que se ha desarrollado de acuerdo con la situación histórica, social y económica del país. Conocida como tal desde el s. xi (antes se confundía con el antiguo eslavo, común más o menos a todos los eslavos), se convierte en lengua nacional en la segunda mitad del s. XVI, como síntesis de las hablas del principado de Moscú. Término medio entre varios dialectos, primero los del Norte, luego los meridionales, que se compenetran e influyen mutuamente, el habla de Moscú forma el núcleo y las normas del idioma nacional. Actualmente y pese a ciertas fluctuaciones, sigue prevaleciendo la influencia de la capital. La lengua literaria, que hasta cierto punto era continuación de la lengua literaria de Kiev (s. XI-XIII) y del antiguo eslavo eclesiástico, fue fijada y dotada de normas en el s. XVIII. Su principal artífice fue Mijail Lomonosov (v.; 1711-65), erudito y poeta, cuya Retórica (1748) y más tarde la monumental Gramática rusa (1757) constituyen una importantísima etapa en la historia de la lengua rusa en general, y de la literaria en particular. Al crear un sistema lingüístico y estilístico reformado, Lomonosov puso fin a la confusión entre el ruso hablado y el eslavo eclesiástico (v. ESLAVOS IV), precipitó la indispensable fusión entre las formas arcaicas y las vivas de la lengua, e influyó en la normalización y unificación de la lengua literaria. Tiene también grandes méritos en la reforma de la versificación.Respetada durante el s. XVIII y principios del XIX, la autoridad de los preceptos de Lomonosov se debilita en la época romántica, cuando, después de largas discusiones que llenan la primera quincena del s. XIX, se introducen nuevas y fructíferas reformas. En este sentido, la producción de Alexandr Pushkin (v.; 1799-1837), escritor y reformador del idioma ruso, cuyos valores máximos supo apreciar y aprovechar de modo magistral, constituye el siguiente eslabón clave entre el pasado y el futuro de la lengua literaria rusa. Es muy importante el papel de Nicolai Gogol (v.; 1809-52) que, con la aportación de palabras y giros de diverso origen, regionales, populares, profesionales, etc., dotó a la lengua literaria de gran soltura coloquial, con el incremento consecutivo de la fuerza de expresión y otras posibilidades. Los efectos de éstos y muchos más esfuerzos y hallazgos en el terreno lingüístico no se dejaron esperar; alcanzaron su máxima realización en el brillante florecimiento de la gran novela rusa del s. XIX. Con la Revolución de 1917, y los acontecimientos que la acompañaron, la lengua rusa entra en una fase nueva. Las transformaciones sociales y las migraciones que trajo consigo el nuevo Estado, así como la posterior movilidad han transformado la lengua literaria con aportaciones de orden social, regional, psicológico, técnico, etc. Este proceso, sin embargo, no es unilateral: en los últimos decenios se puede observar simultáneamente la penetración, cada vez más intensa, de la forma literaria de la lengua en las hablas dialectales.B. LITERATURA. 1. LITERATURA RUSA HASTA LA REVOLUCIÓN DE 1917. 1. Desde los orígenes hasta la invasión tártara. La literatura rusa anterior a la Revolución de 1917 comprende tres periodos: el primero desde los orígenes (s. XI) hasta la aparición de Lomonosov (1711-65); el segundo abarca parte del s. XVIII y principios del s. XIX; el tercero se extiende desde el romanticismo hasta la Revolución de 1917 y los comienzos de la literatura soviética. La historia de la literatura rusa está vinculada en sus principios a Kiev (v.), que en la Alta Edad Media ocupa un puesto privilegiado entre las regiones de Rusia. Evangelizada en lengua eslava en el 988, como consecuencia de la actividad misionera de los hermanos macedonios Cirilo y Metodio, se convierte en el primer núcleo político y cultural del futuro Imperio ruso. Después de cristianizada, entra en el área de la cultura bizantina e incrementa la riqueza de su tradición genuina con aportaciones griegas y orientales, principio de un extraordinario florecimiento artístico (iglesias, frescos, mosaicos e iconos) en los s. XI y XII. Simultáneamente, aunque con menos brillantez, se desarrolla la producción literaria.Al principio, se limita a unas obras religiosas, escritas en lengua eslava, llamada posteriormente "eclesiástica" (v. ESLAVOS IV) e introducida por los sabios Cirilo y Metodio (V. CIRILO Y METODIO, SANTOS), conjuntamente con el alfabeto cirílico (v. CIRÍLICA, ESCRITURA), en los países eslavos y más o menos comprensible para los eslavos orientales y meridionales, aunque distinta de la lengua hablada rusa, que seguía su desarrollo separadamente, por ser necesaria en la vida profana la redacción de documentos jurídicos, códigos, etc. Su continua penetración en el eslavo eclesiástico produce con el tiempo la fusión de ambos idiomas y da como resultado la formación de la lengua literaria moderna (v. A, 2). Las abundantes traducciones de las Sagradas Escrituras, las vidas de los Padres de la Iglesia y de los ermitaños, las crónicas, así como la literatura hagiográfica, obras generalmente elaboradas en los numerosos monasterios kievianos, constituyen los monumentos más antiguos de las letras rusas de los s. XI y XII. No menos importantes son los apócrifos, leyendas poéticas que servían de comentario a la Biblia y cautivaban la imaginación popular gracias a su lirismo, próximo al de las byliny, poesías orales del pueblo ruso, arraigadas en su tradición.La historiografía del s. XII está representada sobre todo por la Crónica, llamada de Néstor y titulada Relato de los tiempos idos, de carácter casi literario y de estilo original y dinámico, de gran influencia en la literatura posterior. Merece lugar aparte una obra considerada como maestra de esta época, y titulada Relación de la expedición de Igor, llena de emoción dramática, con rasgos de heroísmo y patriotismo en sus protagonistas y que sorprende tanto por su fondo popular y tradicional (personificación de las fuerzas de la Naturaleza, comparaciones, lirismo), como por su fascinante expresión artística. Descubierta a finales del s. XVIII y muy discutida desde entonces, la Relación no deja de interesar y de atraer poderosamente a filólogos, poetas y simples lectores, sobre todo eslavos, muy sensibles al encanto peculiar de esta obra. La inesperada invasión tártara del s. XIII, seguida por una larga ocupación mongola, pone fin a la prosperidad y hegemonía del Estado de Kiev en el Sur de Rusia y constituye un rudo golpe para su cultura, al quedar destruidas numerosas ciudades e incendiados los monasterios y las bibliotecas.Bajo la dominación de los mongoles (v. IV, 4), Rusia queda aislada de Bizancio y de Occidente por espacio de casi tres siglos. Esta larga y sombría época, de cuya duración se lamentan varias crónicas de entonces, deja en cambio una fértil y profunda huella en la literatura; se origina por reacción una corriente patriótica de unión y concordia, cuyo mejor exponente es la crónica Zadónschina de Sofonio de Riazán, destacada obra histórico-poética que relata la victoria alcanzada por los rusos unidos contra el tártaro Mamay en 1380. En el s. XIV se desarrolla también la literatura de viajes. En el s. XV destaca la obra del comerciante Atanasi Nikitin (m. 1472), titulada Viaje más allá de los tres mares, curioso documento sobre la vida social, económica, política y moral de la India, que demuestra los vastos conocimientos de su autor.2. Los siglos XVI y XVII. Los primeros libros en alfabeto cirílico se imprimían en Polonia, pero la instalación hacia 1560 de la primera imprenta en Moscú acelera el desarrollo literario y acentúa su originalidad. La literatura rusa del s. XVI es principalmente polémica, refleja los agudos antagonismos políticos y eclesiásticos de la época. Hemos de mencionar, en primer lugar, las cartas de Iván el Terrible dirigidas al principal adversario de su política absolutista, el príncipe Andrei M. Kurbski, representante de los intereses de los boyardos y autor a su vez de unas no menos célebres epístolas, aunque no tan agresivas, sarcásticas y directas como las del Zar. La organización del Estado unificado exigía obras de índole jurídica y administrativa y tales son: Stoglav (Libro de cien capítulos) y Domostroi, obra didáctica dirigida a los cabezas de familia, para instruirles en el arte de gobernar sus casas. Por primera vez aparece también en el s. XVI el interés por el problema del campesinado, tan frecuente e importante en la literatura rusa posterior.Después de la guerra civil de principios del s. XVII, triste periodo llamado smuta (v. v A, 3), aporta cierto apaciguamiento de las pasiones el advenimiento del primer Romanov (v.) al trono de Moscú. Rusia se acerca a Europa occidental, cuya influencia se filtra poco a poco, particularmente a través de la literatura polaca renacentista que introduce valores culturales hasta entonces apenas conocidos en Rusia. Estos contactos influyen también en la secularización de la literatura rusa que, para hacerse más asequible, se sirve cada vez más de la lengua popular, cuya fuerza pujante alcanza también a las obras de la Iglesia ortodoxa, dividida entonces y en estado de crisis. Destaca entre otras la obra del arcipreste Avvakum (m. 1682), autor de varios escritos polémico-religiosos y de una autobiografía, Vida (1673), que sorprende por el interés hacia los problemas sociales, así como por la maestría lingüística y estilística.Se desarrolla también entonces y goza de aceptación la prosa novelesca, de tema edificante, o de intriga, a veces también satírica o humorística. Entre las obras anónimas, citaremos: Desgracia-Mala suerte, que representa poéticamente el miserable destino del hombre en este mundo; el relato Savva Grudchin, de lenguaje intencionadamente arcaizante, en el que aparece un joven que, en busca del goce sensual, vende su alma al diablo; la Historia del comerciante Erol Skobieiev, de los últimos años del s. XVII, especie de narración picaresca, a la que la lengua corriente confiere un tono de realismo popular. De otra parte, la creciente influencia de la cultura polaca aporta a la naciente poesía culta rusa el arte de la versificación silábica que en Simeón Polotski (1629-80) encuentra un digno representante, considerado hoy como jefe de la escuela poético-literaria del barroco ruso (jardín de varias flores, 1678). El mismo autor traduce el Salterio de David del poeta polaco Jan Kochanowski y escribe los primeros dramas rusos.3. La literatura de la Rusia europeizada. En el reinado de Pedro I (1682-1725), la vieja Rusia evoluciona radicalmente, convirtiéndose en un Estado moderno y europeizado. Pedro I fomenta las traducciones de obras científicas, autoriza revistas y obras de teatro, protege la enseñanza e invita a destacados extranjeros, alemanes principalmente. Los escritores más importantes de la época se adhieren al clasicismo francés, mientras la introducción de un nuevo alfabeto modernizado llamado grazhdanka favorece y populariza la cultura. Entre los primeros clásicos rusos hay que citar a dos precursores: el poeta Antioch Kantiemir, entusiasta de las reformas de Pedro I, y que inicia la vena satírica en la literatura rusa con sus Sátiras (1762); y Vasili K. Triediakovski (1703-69), filólogo y primer teórico literario ruso, conocido como autor de Reflexiones sobre los orígenes de la poesía y del verso (1752) y de otros trabajos referentes a la prosodia rusa. El título de fundador de la literatura moderna rusa lo merece Mijail Lomonosov (v.; 1711-65) con su obra poética y preceptista. El más representativo de los escritores del clasicismo ruso es Alexandr Sumarokov (1718-77), poeta, dramaturgo y director del primer teatro fijo en San Petersburgo (1756); practica varios géneros poéticos (amoroso, elegiaco, satírico y fábulas), pero alcanza celebridad con sus dramas y comedias inspirados en Corneille, Racine, Voltaire y Molière; destaca entre ellas Demetrio el Usurpador (1771), de tema nacional.En los últimos años del s. XVIII florecen las ideas del racionalismo francés y de la Enciclopedia. En el reinado de Catalina II, Rusia crece en importancia, alcanza un destacado puesto en la política europea, ocupa nuevos territorios y participa en los repartos de Polonia. Nacen ideas liberales que en el s. XIX se intensifican. Las representa Alexandr M. Radishchev (1749-1802), cuyo Viaje de Petersburgo a Moscú (1790) le vale el destierro a Siberia, por atacar las condiciones sociales de entonces. La sátira es el género literario más en boga, y Nikolai I. Novikov (1749-1818) la practica en las revistas literarias, en las que se critican los privilegios de la nobleza, su orgullo de clase, su atraso y su crueldad con los siervos. El poeta Mijail Jieraskov escribe poemas narrativos, como Rosiada (1778); Vasili V. Kapnist (17571823) cultiva la comedia y la poesía satíricas; Iván I. Jemnitser (1745-84) compone fábulas satíricas de fondo y lenguaje popular.El poeta más original e importante de fines del s. XVIII es Gavrila R. Dierzhavin (1743-1816), autor de Oda a Dios, Felitsa, Cascada y otras poesías líricas que le valieron el nombre de "Píndaro ruso". El teatro neoclásico, iniciado por Sumarokov, hace rápidos progresos, la comedia especialmente. Al lado de Iakov B. Kniazhnin (174291) aparece el dramaturgo más importante de la época, Denis I. Fonvizin (1745-92), autor de El brigadier y El minero, dos comedias que satirizan los defectos sociales del país. La comedia Enredo legal, de Visili Kapnist, sátira mordaz contra los jueces y otros funcionarios de los tribunales, es considerada como precursora de Inspector general de Gogol. El más elegante escritor de su época, Nikolai M. Karamzin (1766-1826), introductor e intérprete de la cultura occidental y especialmente la francesa, representa la transición del neoclasicismo al romanticismo. Con su novela La pobre Lisa (1792), muestra máxima del sentimentalismo ruso heredado de Rousseau y de los primeros novelistas ingleses, alcanza la celebridad. Por primera vez aparece en el escenario una muchacha campesina seducida y abandonada por un señorito. Karamzin es también autor de una Historia del Imperio ruso (1816-26) y reformador de la lengua literaria rusa, sobre todo en su flexibilidad y elegancia. Iván I. Dimitriev (1760-1837) es fabulista y autor de canciones amorosas. Sobrepasa a todos el poeta Iván A. Krilov (17691844), cuyas Fábulas, basadas en proverbios populares y escritas en un lenguaje vigoroso, natural y cáustico, alcanzaron una fama excepcional y merecida.V. t.: B, 2 y 5; XIV.GABRIELA MAKOWIECKA, ESTANISLAO MAKOWIECKI, GABRIELA MAKOWIECKA, CARLOS R. EGUÍA, GABRIELA MAKOWIECKA.
BIBL.: R. PICCHIO, La literatura rusa antigua, Buenos Aires 1972; E. LO GATTO, La literatura rusa moderna, Buenos Aires 1972; D. S. MIRSKY, Histoire de la littérature russe, París 1969; L. THOORENS, Rusia, Europa oriental y del Norte, Madrid 1969; VARios, La literatura rusa, Varsovia 1970.
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