Pacto Tripartito HIST.
Categoria:
Historia
Acontecimiento decisivo de la diplomacia totalitaria de la II Guerra mundial. Proyectada la adhesión al pacto de Acero del Imperio japonés, por el ministro de Asuntos Exteriores del III Reich, Von Ribbentrop, su tentativa fracasó ante la respuesta evasiva del Gobierno nipón, vacilante aún en 1939 en extender sus frentes bélicos asiáticos con la lucha contra los EE. UU. Tras los resonantes y espectaculares éxitos de la Blitzkrieg en las campañas polaca y francesa y ante el cada vez más inminente choque con la República estadounidense, las renovadas propuestas hitlerianas encontrarían eco en las cancillerías niponas, al ser renovadas a fines del verano de 1940. En plena segunda fase, de la operación "león marino" de las fuerzas nazis contra el territorio inglés, se firmaba en Berlín (27 sept. 1940) el P. T. entre su fautora, Alemania, Italia y el Japón.La importancia de tal acuerdo hace obligada la inserción de sus cláusulas, facilitada por su brevedad: "art. 1: El Japón reconoce y respeta la autoridad de Alemania e Italia con respecto a la creación de un nuevo orden en Europa. Art. 2: Alemania e Italia reconocen y respetan la autoridad del Japón con respecto a la creación de un nuevo orden en el gran espacio del Este asiático. Art. 3: Alemania, Italia y el Japón convienen en consagrar todos sus esfuerzos a la colaboración sobre las bases expuestas. Además, se comprometen a apoyarse mutuamente con todos sus recursos políticos, económicos y militares si uno de los tres firmantes del tratado fuese objeto de ataque por una potencia que no participe actualmente en la guerra europea ni esté envuelta en el conflicto chino-japonés. Art. 4: A fin de llevar a efecto el presente Pacto intervendrán sin demora varias comisiones mixtas de formación técnica cuyos miembros serán designados por Alemania, Italia y el Japón. Art. 5: Alemania, Italia y el Japón declaran que este acuerdo no afecta en modo alguno a las relaciones políticas que mantienen cada una de las partes contratantes con la Unión Soviética. Art. 6: El presente Pacto entra en vigor en el momento de su firma y seguirá vigente durante diez años a partir de esta fecha. Las altas partes contratantes emprenderán negociaciones antes de la expiración de este plazo, caso de que algunas de ellas soliciten su renovación. Para constancia de lo expuesto, los infrascritos, debidamente autorizados por sus Gobiernos, estampan su firma y sello en este Pacto. Extendido por triplicado en Berlín, a 27 de septiembre de 1940, año XVIII de la Era Fascista, correspondiente al día 27 del 9° mes año 15 de la Era Showa. Joachim von Ribbentrop. Ciano. Kurusu".Resultados y consecuencias. Los resultados efectivos de la Carta Magna del "nuevo orden mundial" como era designado el P. T. por la propaganda goebbeliana, fueron escasos, dada la heterogeneidad de los intereses de sus firmantes. Concebido en gran parte como exponente de la solidaridad del eje Berlín-Roma con el Japón en caso de un eventual conflicto con EE. UU., este país, por boca de su presidente Roosevelt, manifestaría poco después que no se arredraba ante la potencial amenaza para sus intereses en el Pacífico que el P. T. entrañaba. En el mundo europeo, sus consecuencias se evidenciaron, sin embargo, de mayor trascendencia. El colonianismo y la satelización económica de los países del Sudeste respecto al III Reich hizo que éste viese en su adhesión al P. T. la mejor fórmula para el sometimiento, por vía pacífica, de aquéllos a la política y a las directrices nazis. Incitadas por Alemania a incluirse en él, Hungría, Rumania y Eslovaquia firmaban su adhesión en los últimos días de noviembre de 1940 (respectivamente, 20, 23 y 24); mientras que Bulgaria y Yugoslavia lo hacían en marzo del año siguiente (1 y 25), siendo Croacia el último país que aceptaba su inserción en él (15 jun. 1941). Tanto Italia como la URSS vieron con indisimulable prevención y desagrado el papel hegemónico que Alemania, principal y exclusivo motor de la aglutinación de los países del Sudeste al P. T., alcanzaba en los Balcanes. Consciente de ello, Hitler aspiró en un principio a incluir en él a la Unión Soviética, imponiéndole previamente el abandono de sus miras expansionistas europeas, proyectándolas en el Oriente Medio.Ante la negativa del Gobierno soviético a ser marginado de los Balcanes, Hitler volvió a afianzarse en un enfrentamiento nazi-soviético como inevitable, al tiempo que plataforma indispensable para el definitivo coronamiento de la obra de la Alemania hitleriana. Poco después de recibirse en Berlín, a fines de noviembre de 1940, las consideradas por el III Reich exorbitantes condiciones impuestas por la Rusia stalinista para su inclusión en el P. T., se activaban los planes para la invasión de aquélla por la Wehrmacht. De las resistencias ofrecidas por Yugoslavia a adherirse al Pacto y de las incidencias que le llevaron finalmente a aceptarlo deriva la causa más importante en el retraso de la proyectada invasión de la URSS; retraso en el que algunos historiadores encuentran una de las raíces fundamentales del comienzo del fin del poderío militar germano.El fracaso mussoliniano ante Grecia hizo obligada, para el Alto Estado Mayor alemán, la adhesión de Yugoslavia al P. T., con el fin de que sus vías de comunicación pudieran ser utilizadas por las tropas enviadas en auxilio de las italianas. El golpe de Estado que derrocó al regente Pablo y coronó a su sobrino Pedro II (27 mar. 1941) trastornó todos los planes de la operación "Barbarrossa" contra la URSS. El acuerdo que ésta firmara con Yugoslavia, cuando ya las tropas alemanas se aprestaban a la invasión de su territorio para llevar a cabo la operación "castigo", acrecentó en el ánimo de Hitler sus deseos de aplastar a la Unión Soviética, su principal competidora en la hegemonía continental.J. M. CUENCA TORIBIO.
BIBL.: A. TOYNBEE, La Europa de Hitler, 1, Barcelona 1955 (buen planteamiento de las motivaciones económicas que impulsaron a Alemania a la firma del P. T.); H.-A. JACOBSEN y H. DOLLIN GERL, La Guerra europea 1939-41, I, Barcelona 1965 (amplia información gráfica del acuerdo); R. CARTIER, Histoire de la deuxiérne guerre mondiale, I, París 1965 (muy objetiva); J. F. AGUIRRE, La segunda guerra mundial, 1, Barcelona 1964; P. CERELL, opération Barbarrossa. Cinvasion de la Russie du 22 juin á Stalingrad, París 1964 (relato periodístico muy vivo, en el que se analizan con detalle las relaciones nazi-soviéticas).
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.