Pactos de Familia HIST.
Categoria:
Historia
Por p. de f. se entiende en Historia, los tratados de alianza ofensiva-defensiva firmados entre los reyes de España y Francia, los dos primeros entre Felipe V (v.) y Luis XV (v.), y el último entre éste y Carlos III (v.). La expresión p. de f. se utilizó en los tres tratados (art. 14 del primero, art. 16 del segundo y art. 21 del tercero). Constaba el primero de 14 artículos y otro incorporado, de 16 el segundo y de 27 el tercero. Éste tuvo mayor importancia en las relaciones hispanofrancesas y en la política española en América, y carece de conexiónalguna con los dos anteriores. El primero y el segundo son una consecuencia de la política italiana de Isabel de Farnesio.Primer pacto. Llamado también tratado de El Escorial (7 nov. 1733) lo firmó, por parte de España, el ministro José Patiño (v.) y, por parte de Francia, el embajador francés en Madrid conde de Rottembourg. Las negociaciones para la firma las comenzaron los franceses en 1732. El Gobierno español se comprometía a apoyar las pretensiones de Estanislao Leczynski, suegro de Luis XV, al trono polaco, interviniendo de este modo España en la guerra de Sucesión de Polonia (v.; 1733-35). A cambio de esta ayuda, Francia favorecería las pretensiones españolas en Italia y ocuparía Gibraltar en caso de que los ingleses entraran en la guerra. El acercamiento a Francia que suponía este p. de f. se produjo después de la alianza hispanoaustriaca, que partía del tratado de Viena de 5 nov. 1725 y que se frustró en el congreso de Soissons de 1728, a pesar del nuevo tratado de Viena de 22 jul. 1731, por el que el emperador Carlos V I confirmó los derechos del infante Carlos sobre los ducados de Parma y Plasencia. España había querido prescindir de Francia al firmar el segundo tratado de Viena con Austria y al intentar aproximarse a los ingleses para salvaguardar el comercio y las posesiones en América, pero la realidad impuso la amistad con Francia como solución más viable para los problemas que entonces preocupaban a la corona española.Desinteresada Francia de esta alianza después de ocupar el trono de Polonia el duque de Sajonia, al que apoyaba Austria, firmó con los austriacos la paz de Viena (1735), a la que España se adhirió, viendo reconocidos los derechos del infante Carlos en la posesión de Nápoles y Sicilia.Segundo pacto. Fue consecuencia de la guerra de Sucesión de Austria (v.; 1741-48), después de la defección de Carlos Manuel III, duque de Saboya y rey de Cerdeña, y de la derrota francesa en Dettingen (27 mayo 1743) frente a las fuerzas aliadas de Hannover Hesse-Cassel, ingleses y holandeses. Se conoce también con el nombre de tratado de Fontainebleau (25 nov. 1743). Lo firmó, por parte de España, el embajador español en París príncipe de Campoflorido, y, por parte de Francia, el secretario de Estado Amelot. Luis XV se comprometía a poner en posesión de Milán y los ducados de Parma y Plasencia al infante Felipe y a ayudar a los españoles a recuperar Gibraltar y Menorca. Como contrapartida, España apoyaría al candidato de Francia, Carlos Alberto de Baviera, a ocupar el trono de Austria. La idea de Luis XV era arruinar al Imperio austriaco, despojándole de sus posesiones en Italia, lo cual favorecería las pretensiones españolas, sobre todo de Isabel de Farnesio. A la muerte de Carlos VI (1740), España había declarado la guerra al Imperio austriaco, con intención de apoderarse de sus territorios en Lombardía. A los austriacos se unieron Cerdeña e Inglaterra contra Felipe V, respondiendo a esta alianza con el tratado de Fontainebleau Luis XV y su tío el rey de España, quienes unieron a su causa a Génova, que había sido desposeÍDa del marquesado de Finale por María Teresa de Austria (v.), la cual lo había cedido a Cerdeña.El 19 dic. 1745 entró en Milán el infante Felipe, hijo de Isabel de Farnesio y yerno de Luis XV por su matrimonio con Luisa Isabel. Si bien es cierto que Francia deseaba terminar con el poderío austriaco, no le interesaba, en cambio, el engrandecimiento de España en Italia, por lo que los franceses comenzaron a negociar con Carlos Manuel III, proponiendo una federación de Estados soberanos de Italia, cuyo mando militar estaría en manos del rey de Cerdeña.La entente Francia-Cerdeña parecía más inevitable, según el punto de vista francés, desde que Austria y Prusia firmaron la paz en Dresde (26 dic. 1745). Libres de enemigos los austriacos en Centroeuropa, era de esperar que dirigieran todas sus fuerzas contra Italia, por lo que a Francia le interesaba atraerse a Cerdeña. Pero ni Felipe V ni Isabel de Farnesio creían que la paz austro-prusiana fuera el motivo de la inteligencia de los franceses con los sardos, ni tampoco estaban de acuerdo en que se cediera Milán a Cerdeña. Iniciadas las negociaciones franco-sardas, España fue invitada a adherirse a los preliminares de paz con Cerdeña, con la que Luis XV firmó un armisticio (17 feb. 1746) y en el que se hacía caso omiso del tratado de Fontainebleau, no diciéndose nada de la sucesión en Parma y Plasencia. Para el marqués de Argenson, ministro francés de Negocios extranjeros, el tratado de Fontainebleau no encajaba en sus planes políticos. Pretextaban los franceses que no convenía atraerse la enemistad de las potencias europeas contra los Borbones, si se producía la impresión de que España aspiraba al dominio en Italia. Pero los alegatos cambiaron cuando Carlos Manuel III comunicó a la corte francesa (27 mar. 1743) su decisión de romper los compromisos adquiridos con Francia. A partir de entonces, los franceses hicieron lo posible por restablecer las cordiales relaciones con España.En 1746, al suceder a Felipe V en el trono su hijo Fernando VI (v.),, pudo producirse un cambio en la política española, que afectaría al p. de f., pues el nuevo rey de España era partidario de la paz y de la mejora de relaciones con Inglaterra y Austria, aunque no quería que sus hermanastros los infantes Carlos y Felipe se vieran perjudicados en Italia. Aceptó, pues, el p. de f. y, como su antecesor, tuvo la oportunidad de ver que Francia negociaba, sin contar con España, en el congreso de Aquisgrán (1747). El Gobierno español se adhirió a la paz de Aquisgrán (v.; 18 oct. 1748), en la que no se mencionaban las reivindicaciones españolas en Mahón y Gibraltar y en la que al infante Felipe se le asignaban menos territorios que en el tratado de Fontainebleau.Tercer pacto. Los dos pactos anteriores habían favorecido la política española en . Italia y de ellos se había beneficiado Carlos III en su reino de Nápoles, pero al ceñir la corona española (1759) siguió la Política pacifista de su antecesor, haciendo caso omiso de los intentos tanto de Francia como de Inglaterra de atraerse a España en el conflicto colonial que las enfrentaba. Pero a las posibles buenas relaciones hispano-británicas se oponían, desde 1756, los ataques de los corsarios ingleses a los barcos españoles, la negación de los ingleses a los españoles del derecho de la pesca del bacalao en Terranova y el tráfico ilegal del palo de tinte en Centroamérica. Fracasadas las negociaciones con Inglaterra, quedaba el recurso de unirse a Francia antes de que ésta negociase la paz con los ingleses, porque entonces no cabía esperar la ayuda de Luis XV. Al mismo tiempo, Francia, dada su inferioridad naval, buscaba la alianza de España para terminar la guerra contra Inglaterra. En estas circunstancias se firmó el tratado de París (10 feb. 1763), representando a España el marqués de Grimaldi y a Francia el duque de Choiseul, secretario de Estado de Luis XV desde 1758. Iba dirigido contra la expansión británica en América. Aunque más duradero que los anteriores, fue desastroso para España tanto en la guerracomo en la paz. Francia pretendió llevar a sus aliados los españoles a remolque de sus intereses; pero, al firmar el tratado de París, Carlos III quería defender sus posesiones de América y evitar el aislamiento de España, sin importarle la alianza familiar o borbónica. Según sus propias palabras, el p. de f. "no es otra cosa que un tratado de alianza ofensiva y defensiva semejante a otros muchos que han hecho y subsisten entre varias potencias de Europa" (cit. por A. MURIEL, Gobierno del Señor Rey Don Carlos III, Madrid 1839, 395).El 15 en. 1762 Carlos III declaró la guerra a Inglaterra. Once días antes los ingleses la habían declarado a España. Portugal no aceptó la alianza franco-española, declarando la guerra el 18 mayo 1762. De este modo, Carlos III participa en la guerra de los Siete Años (v.), que termina para España en el tratado de paz de París (10 feb. 1763), aunque en la práctica continuaría la lucha contra Inglaterra. También a partir de entonces adquirieron mayor importancia las provincias americanas, según se deduce de la política atlántica de Carlos III, y se formó el eje Madrid-París-Viena. Para estrechar los lazos con Austria, se concertó el matrimonio del archiduque Leopoldo con la infanta María Luisa. Con Francia hubo mayor compenetración hasta los desacuerdos comerciales de 1768, pero la paz trajo como consecuencia la devolución a Portugal de la colonia del Sacramento y la pérdida de tierras entre Florida y el Misisipí, recibiendo España Luisiana, que hasta entonces había sido francesa.De 1779 a 1790 tiene lugar lo que V. Rodríguez Casado llama cuarta y última época del tercer p. de f., que puede considerarse renovado por el convenio de Aranjuez de 12 abr. 1779. Desde un punto de vista jurídico caducó al declarar la guerra a la Convención (1793). En la práctica careció de efectividad desde 1770.V. t.: CARLOS III DE ESPAÑA; FELIPE V DE ESPAÑA; LUIS XV DE FRANCIA.CARLOS R. EGUIA.
BIBL.: Son muchos los historiadores, tanto franceses como españoles, que se han ocupado de los p. de f., especialmente del tercero. En su proyección americana es interesante el estudio de V. RODRíGUEZ CASADO, La política exterior de Carlos III en torno al problema indiano, "Rev. de Indias", 16 (1944). El mejor y más documentado trabajo se debe a V. PALACIO ATARD, El tercer pacto de familia, Madrid 1945 (contiene fuentes, documentos y abundante bibl.). Desde el punto de vista francés, casi siempre parcial e incomprensivo hacia España, merecen conocerse las obras de L. SOULANGE-BODIN, La diplomatie de Louis XV et le Pacte de Famille, París 1894; A. BOURGUET, Le Duc de Choiseul et l’alliance espagnole, París 1906; L. BLART, Les rapports de la France et de 1’Espagne aprés le pacte de Famille, jusqu’á la fin du Ministére du Duc de Choiseul, París 1915. Desde el punto de vista español, puede citarse, para el primer p. de f., A. BETHENCOURT, Patiño y la política exterior de Felipe V, Valladolid 1954; para el segundo, P. ZABALA Y LERA, El marqués d’Argenson y el pacto de familia de 1743, Madrid 1928; para el tercero, M. DANVILA, Reinado de Carlos III, II y VI, Madrid 1893.
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