Machu Picchu GEOG.
Categoria:
Geografía
Descubierta para el mundo occidental en 1911, por una expedición financiada en Estados Unidos y dirigida por Hiram Bingham, M. P. adquiere fama internacional como ejemplo de construcción urbana incaica y destaca por su majestuoso continente y la buena conservación de sus edificios. Ubicada en la cordillera de Vilcabamba, al NO del Cuzco y sobre el valle del río Urubamba o Vilcamayo, que la rodea por tres de sus lados, forma parte de un grupo de construcciones diseminadas a lo largo de este río, en una zona incorporada al dominio del Cuzco durante el periodo que las crónicas atribuyen al inca Pachacútec, basándose en la tradición oral recogida durante el s. xvi. El valle del Urubamba adquirió nueva fama al vincularlo al refugio de los últimos incas posteriores a la llegada de los españoles. La ciudad está construida sobre un cerro, aproximadamente a 2.700 m. sobre el nivel del mar y a unos 400 sobre el río Urubamba.Valcárcel ha hecho notar que su nombre originario se ha perdido y que el actual corresponde al pico en que se asienta (v. o. c. en bibl.). Aislada en tres de sus lados por el precipicio sobre el río, se llegaba originariamente a ella por un camino escalonado de losas de piedra, construido por los incas, que luego atraviesa un túnel de 20 m. de largo, tras el cual hay varias portadas sucesivas que rematan en una primera construcción de gruesos muros, más allá de la cual se encuentra de improviso la ciudad. En el centro se descubre una gran plaza en dos niveles. En el más alto hay un adoratorio. probablemente solar, con su propia plaza; es un edificio de tres paredes y un lado libre. Hacia el E hay otro conjunto que destaca por las tres ventanas que miran hacia el Oriente. Otros núcleos arquitectónicos importantes son el llamado Palacio, con patios interiores que separan sus habitaciones, y el Torreón que cubre un mausoleo, y que es probablemente una de las más perfectas muestras de trabajo en piedra incaico, comparable a los muros del templo solar cuzqueño (Coricancha). El conjunto de edificios parece haberse construido sin interrupciones, pues no hay variaciones importantes de estilo.M. P. parece haberse autoabastecido de alimentos; se aprecian grandes andenes o terrazas de cultivo construidas entre los grupos de edificios. Hacia el lado sur se encuentran las mejores edificaciones, posiblemente reales, que ocupaban el lugar más elevado. El lado norte de la ciudad no tenía viviendas, pero sí andenes, y de allí partía el camino al vecino pico de Huayna Picchu, donde también había construcciones que posiblemente correspondían a un observatorio. Las habitaciones no pasan de 200, por lo que no debió de tener una población grande; aun es posible que algunas hayan servido como depósitos, lo que reduciría el cálculo de habitantes a algo más de l.000. Los techos eran a dos aguas, posiblemente de paja, a juzgar por la terminación de los muros. Se ha atribuido a M. P. el carácter de fortaleza, de centro de labores de ajllas (sacerdotisas-tejedoras vinculadas al culto solar) y santuario.Se trata de un lugar sagrado, calificado por la presencia de edificaciones como el templo solar, el ajllahuasi o casa de ajllas y un palacio; estos tres edificios reproducían simbólicamente el centro sagrado que era Cuzco (v.). Se llega a afirmar que era un centro religioso equivalente a Ollantaytambo (v.) en lo político. Interesa la afirmación si se observa que corresponde a un sistema de construcciones incaicas que comienza en M. P. y termina en Ollantaytambo, en el valle del Urubamba. Hay, sin embargo, varios enigmas no aclarados. Sorprende el pequeño número de cadáveres encontrados, la mayoría de mujeres jóvenes (109 sobre 135); llamó también la atención la ausencia de objetos de oro. Se encontraron, además, cuentas y discos pequeños de piedra, que parecen corresponder a un instrumento de contabilidad similar al ábaco.FRANKLIN PEASE.
BIBL.: H. BINGHAM, La ciudad perdida de los incas, Santiago de Chile 1949; H. VELARDE, Arquitectura peruana, 2 ed. Lima 1965; L. E. VALCÁRCEL, Machu Picchu, Buenos Aires 1964; J. E. HARDOY, Ciudades precolombinas, Buenos Aires 1964.
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