Macedonia (makedonia; Makedonija) II. Historia. 2. Historia Posterior. HIST.
Categoria:
Historia
Parte integrante del Imperio bizantino hasta el s. IX, vio invadido su suelo en los primeros siglos de la Edad Media por innumerables tribus bárbaras (en el s. IV los godos y, posteriormente, en el s. VI, varias tribus eslavas que desplazaron a los tracios hacia el E y a los celtas e ilirios hacio el O) que constituyeron la base étnica del país. Más adelante, atravesaron el Danubio los ávaros (567) y los búlgaros (679). Estos últimos, desde las orillas del mar Negro, donde se asentaron, buscaron su expansión hacia M.La dominación búlgara en M. sustituyó poco a poco, a lo largo del s. IX, a la bizantina, culminando en el 927, año en que Bulgaria logró la total inclusión de M. en sus fronteras (V. BULGARIA III). Cristianizado por los discípulos de Metodio (v.) enviados por Boris de Bulgaria, se introdujeron en M. simultáneamente las liturgias griega y eslava (v. BULGARIA V). Los predicadores contribuyeron políticamente a la edificación del Imperio búlgaro del zar Simeón (893-927) y a la bulgarización de M. Se fundaron escuelas y monasterios; se tradujeron textos griegos a la lengua popular; y se liberó al país de la influencia política y religiosa del clero griego. El cristianismo se convirtió en un nuevo factor unificador de la masa eslava. Reconquistada esta región por Bizancio en 1014, formó de nuevo parte del Imperio hasta que, en 1204, pasó a constituir el reino de Tesalónica, gobernado por Bonifacio de Montferrato y, a continuación, del Imperio griego de Tesalónica del déspota del Espiro, Teodoro Angelo (1222-46). En ese último año, parte de M. fue incorporada al Imperio griego de Nicea por Juan Vatatzes; pero otra gran porción de ella, que se había pasado a manos búlgaras en 1230, desde finales del s. XIII hasta mitad del XIV formó parte del reino servio fundado por Esteban Duchan (v. SERVIA II).La presencia turca. La acción otomana sobre el territorio macedónico se cifró en un primer momento en enemistar entre sí a los principados, impidiendo la formación de coaliciones; los débiles príncipes (Marko en Prilep, Constantino en Rodópés, Ossogovo, etc.) no pudieron ofrecer resistencia. Obligados a reconocer la autoridad del sultán y reducidos a la condición de feudatarios a partir de 1370, los macedonios pagaron el danak y suministraron tropas, los jenízaros, a sus propios enemigos, colaborando así en la expansión musulmana. Los turcos (v.) fueron ocupando los valles fluviales, caminos fáciles de penetración hacia el interior, y, tras el desastre de los ejércitos cristianos en Kosovo (1389), M. quedó absorbida totalmente por el Imperio turco, rompiéndose sus contactos con el resto del mundo cristiano y eslavo (v. TURQUÍA ni). Sus habitantes se convirtieron en sujetos pasivos y resignados de los gobernadores turcos, y el país se empobreció poco a poco, mientras que los señores otomanos, desde el s. XVIII, aprovechando la decadencia del Imperio, se hacían prácticamente independientes, y las montañas se llenaban de bandoleros, que castigaban con sus temibles razzias a la sufrida población macedónica.Después de la supresión del arzobispado de Ochrida (1767), de rito eslavo, por el Gobierno de la Puerta, los cristianos de M. fueron colocados por los turcos, junto con los miembros de la Iglesia griega, bajo la autoridad de la de Fanar, heredera de Constantinopla. Pero, ante la continua oposición del clero nacional búlgaro, que se declaró Iglesia separada en 1860, la Puerta reconoció el hecho consumado el 11 mar. 1870. La Iglesia autocéfala búlgara, a la que se unieron los macedonios, fue declarada cismática por el patriarca griego.El despertar nacionalista. La autonomía obtenida por la Iglesia búlgara en 1870 permitió el desarrollo de una comunidad religiosa en M., dentro de la cual comenzó a intensificarse la propaganda política de escritores e intelectuales búlgaros Karavelov, Betev, Levski, etc.), que fomentaron en el pueblo el deseo de sacudirse el yugo musulmán. Durante el s. XIX, hubo algunas mejoras en la situación de los pueblos no musulmanes sometidos a la Puerta. Así, la Constitución de Midhat Pachá preveía la igualdad de todos ante la ley, sin distinción de raza y religión, la abolición de las confiscaciones y torturas, y el derecho de la población cristiana a ocupar puestos estatales; sin embargo, esta Constitución apenas duró dos meses. Con la subida al trono de Abdul Hamil, se restauró la tradicional dureza contra los cristianos y, ante los abusos cometidos en Rumelia, donde se degolló a 15.000 búlgaros, Alejandro II de Rusia, proclamándose protector de los eslavos, declaró la guerra a los turcos. Las tropas del Zar llegaron a Adrianópolis, mientras que los servios, aliados en la empresa, ocupaban Nich y se disponían a avanzar hacia Tesalónica. Los macedonios, esperanzados en una rápida liberación, atropellaron a la población otomana residente en su territorio. Poco después se firmaba el tratado ruso-turco de San Stefano (3 mar. 1878), por el cual M. quedaba incorporada a Bulgaria, restableciéndose las fronteras del antiguo Imperio búlgaro de Simeón (v. BULGARIA Iv). Pero, recelosa de la política expansionista rusa en el Mediterráneo, la escuadra inglesa intervino en ayuda turca y, como además las potencias europeas no reconocieron las cláusulas de aquel tratado, se decidió en Berlín (13 jun. 1878) la restitución de M. a la Puerta, así como la reducción de las fronteras de Bulgaria (v. BERLÍN, CONGRESO DE).Los búlgaros, que aspiraban a una salida al Egeo; los servios, que pretendían anexionarse Tesalónica; y los griegos, que deseaban llevar sus fronteras más al N, no vieron con buenos ojos la protección occidental al Imperio turco (v. TURQUÍA Iv). La toma de Leskovac y Vranje por los servios y la construcción de la vía férrea Belgrado-Salónica a través de su territorio aproximaron a los macedonios al resto del mundo eslavo, avivando aún más su odio hacia lo turco. Poco a poco, en el interior de M. fueron reuniéndose los descontentos y, por influjo de las ideas revolucionarias búlgaras (Rakovski, Karavelov, Sarafov, Delchev, etc.), surgió la ORIM (Organización Revolucionaria Interior Macedónica) o VMRO, de carácter terrorista, que pretendía liberar M. del yugo otomano y convertir la provincia en nación independiente, y que constituyó Comités bajo el lema "Macedonia para los macedonios".Al no cumplir los turcos las promesas hechas en Berlín, la VMRO organizó una revolución con el apoyo del pueblo; el 2 ag. 1903, Nicolás Karev hizo una llamada a los macedonios, sin distinción de raza y religión, incitándoles a oponerse a la tiranía otomana; "Slaboda ili Smrt" (libertad o muerte) era el lema de este levantamiento conocido con el nombre de revolución de San Elías. Los turcos movilizaron sus ejércitos, y los insurrectos se vieron obligados a dispersarse. Tras violentas represalias, el movimiento fracasó; pero los sentimientos nacionalistas no podían ya morir. Francisco José de Austria y Nicolás II de Rusia presentaron al sultán Abdul Hamil un programa de reformas (acuerdo de Mürzsteg, 2 oct. 1903), para remediar en algún modo la situación macedónica. Pero la revolución de los jóvenes turcos (v.; 1909) deshizo los nuevos proyectos reformistas e impuso a los pueblos sometidos un régimen militar nacionalista aplicando con rigor el Derecho musulmán.Este endurecimiento turco fue una de las causas de la primera Guerra balcánica (1912-13), en la que M. fue importante base de operaciones; la divergencia de opiniones entre los países balcánicos sobre el reparto de M. fue otra de las causas de la segunda Guerra balcánica. Finalmente, por el tratado de Bucarest (10 ag. 1913), M. fue dividida en tres partes: su costa fue entregada a Grecia; el interior, a Servia; y el valle de Strumica, a Bulgaria. Durante la 1 Guerra mundial, M. fue escenario de una serie de encuentros, pero sus fronteras no fueron prácticamente tocadas, exceptuando la merma que sufrió Bulgaria en favor de Yugoslavia por el tratado de Neuilly (27 nov. 1919). Mientras que la M. griega fue pronto asimilada por el establecimiento de griegos exiliados de Asia Menor (1922), en la parte correspondiente a Yugoslavia existió una gran inestabilidad hasta 1927-28, cuando el elemento eslavo se repatrió a Rumania. En 1941, Bulgaria, apoyada por los ejércitos alemanes, se anexionó parte de la M. griega y yugoslava, aunque hubo de restituir sus conquistas en 1947. Actualmente, la M. yugoslava es una de las seis Repúblicas que integran Yugoslavia y tiene su capital en Skopje, ciudad parcialmente destruida por un terremoto el 26 jul. 1963. La zona meridional de la antigua M. constituye una provincia del Estado griego.V. t.: BALCANES II y IIl.M. A. LÓPEZ OLLERO.
BIBL.: J. ANCEL, La Macédonie, son évolution contemporaine, París 1930; G. BAIDAROT, La question macédonienne dans le passé et le présent, Sofía 1923; S. P. THOCAS COSMETATOs, La Macédonie, son passé et son présent, Lausana-París 1919; R. RISTELHUEBER, Historia de los países balcánicos, Madrid 1962.
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