Dadaísmo LIT.
Categoria:
Literatura
Movimiento, más que estético, premeditadamente antiestético, iconoclasta, sedicentemente automático y conscientemente divinizador de lo absurdo, cuya corta vigencia tuvo lugar, sobre todo en Europa, desde 1916 hasta 1922. La primera de las fechas indicadas es capital para su comprensión, puesto que se deseaba aprovechar el gran vacío estilístico que la Gran Guerra había motivado al originar la dispersión del grupo cubista (v. CUBISMO). Pero así como éste había partido de una lógica que sólo después se convirtió en programa y doctrina, el d. actuó al revés, viniendo primero el hecho fundacional y dejando que el tiempo y la aventura se encargaran o no de configurar el movimiento. Esa fundación tuvo lugar en Zurich -no olvidemos que es un rincón neutral, cuando toda Europa ardía en guerra- mediante la reunión de algunos artistas e intelectuales sin cosa mayor en qué ocuparse. Eran éstos el poeta rumano Tristan Tzara, los literatos alemanes Richard Hülsenbeck y Hugo Ball y el pintor y escultor francés Hans Arp (v.), no sin el acompañamiento de personalidades menores, como Janco, Richter, etc. Parece ser que el nombre del movimiento se tomó abriendo al azar un diccionario y poniendo un dedo donde buenamente cayó. La palabra así proporcionada era Dada, con varias acepciones fútiles, entre ellas, caballito de madera.Ya bautizado el grupo, comenzó una frenética actuación de sus fundadores, dedicados por todos los medios a explotar el absurdo y a burlarse de toda plástica anterior, la que ellos no sustituían sino mediante burlas, ridiculizaciones y construcción de objetos destinados a molestar al espectador. Por lo menos, el éxito de la tendencia fue grande en una Europa progresivamente desesperada por sus sufrimientos. En 1916 aparecen los primeros números de "Sic", una revista capitaneada por Pierre Albert Birot en París, y de "391", que F. Picabia hizo aparecer en Barcelona. En 1917 surge "Nord-Sud", dirigida por Pierre Reverdy, así como los números "Dada I" y "Dada II" del que pudiéramos denominar órgano oficial del grupo. El "Dada III" apareció en 1918, conteniendo el Manifiesto, redactado por T. Tzara, con afirmaciones tan paradójicas como ésta: "Escribo este manifiesto para demostrar que se pueden hacer juntas dos acciones opuestas en una sola y franca respiración; yo estoy por la acción y también por la continua contradicción; no estoy ni en pro ni en contra, y, además, no lo explico, porque detesto el sentido común". En 1919 se publica en Zurich -que continuaba siendo sede del experimento- la Antología Dada, y, a partir de este año, la orientación de la tendencia es más de orden literario que plástico, hasta irse todo ello extinguiendo en 1922, no sin constituir prólogo a otro movimiento más fecundo, que sería el surrealismo (v.).Y aun con vida tan breve, es inimaginable la actividad desplegada por los componentes del grupo, constantes en lanzar proclamas, redactar manifiestos y atestiguar una actitud vital que nadie debió suponer fuera tan minoritaria. Las consignas dadaístas -Lave sus senos como sus guantes, Hay que cortarse la nariz como se corta el pelo, etc., etc-, pueden dar idea de que todo esto no pasaba de su evidente carácter lúdico, y buena prueba de ello fue la ausencia de verdaderos grandes artistas en el grupo. Pero no dejó de contar con espíritus ingeniosos, como Duchamp y Picabia. Marcel Duchamp (v. DUCHAMPVILLON, HERMANOS), 1887-1968, había logrado celebridad en la Armory Show (Exposición del Arsenal) neoyorquina en 1913, pero, por desgracia, no perseveró en esa ruta creacional, prefiriendo hacerse famoso, en 1916, al exhibir un retrato de la Gioconda provista de grandes bigotes. Posteriormente, persistiría en su iconoclastia y en su aversión a todo arte, tanto pasado como presente. Espíritu más interesante era el de Francisco Picabia (18791953), hijo de cubano y de francesa, hombre inicialmente bien dotado para la plástica, proyectista de decorados y figurines para los ballets suecos, pero de extraordinarias frivolidad y versatilidad, lo que le impulsó a asomarse a muchas estéticas, sin profundizar en ninguna. En resumen, el movimiento dadaísta, que hacia 1968 pareció ractirnir en varias de sus manifestaciones, no tuvo carácter creador y se limitó a organizar un sentimiento protestatario un tanto caótico, sin proporcionar soluciones positivas que ocupasen el lugar de las atacadas.J. A. GAYA NUÑO.
BIBL.: A. BARR, Fantastic Art, Dada, Surrealism, Nueva York 1947; M. SEUPHOR, L’lnternationale Dada, "L’Oeilu, 24, diciembre 1956, 64-75; H. RICHTER, Dada. Art and anti-Art, Londres 1965; J. PIERRE, Futurismo y Dadaísmo, Madrid 1968.
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