Dacia HIST.
Categoria:
Historia
Región del mundo antiguo, después provincia romana, correspondiente a la actual Rumanía (v.). La población se componía fundamentalmente de gentes de origen tracio, dacios, a las que se unían grupos de sármatas, getas y escitas -zona NE- así como, en la costa, descendientes de los colonos griegos. La expansión romana en Moesia (v.) dio lugar a las primeras relaciones con los dacios. Bajo Domiciano, una campaña poco afortunada aumentó el prestigio del rey dacio Decébalo.La conquista de la D. fue efectuada por Trajano (v.) en dos campañas. En la primera, a. 101-102 d. C., D. quedó como estado tributario y aliado; las fortificaciones de los dacios en el Danubio fueron destruidas y se establecieron guarniciones romanas en las ciudades importantes, entre ellas la capital Sarmizegetusa. El a. 104 D. atacó a los iacigos, aliados de Roma. Esto dio lugar a una segunda campaña (a. 104-107 d. C.), tras la cual la D. fue sometida. Ambas campañas son descritas en la columna de Trajano. La investigación moderna ha discutido mucho la conveniencia de estas campañas de Trajano, que en cierto modo debilitaron la defensa del Imperio al destruir un estado que separaba los intereses romanos de los pueblos de las estepas. Se ha querido ver en ello un simple propósito de prestigio militar y otro económico, apoderarse de las minas de oro de D.La segunda guerra, con matanzas continuadas, diezmó . onsíderablemente la población indígena. D. fue repoblada con emigrantes, colonos agricultores procedentes del Oriente romano y mineros de Dalmacia. A estos nuevos grupos se sumaron los veteranos del ejército y sus descendientes, así como los numerosos mercaderes sirios y palmirenos. La población indígena se estableció parte en las ciudades y parte continuó en las aldeas. En general, miembros de la nobleza indígena y colonos se unieron en las ciudades formando un sector burgués de considerable fuerza económica, gracias a la explotación racional del país. No parece, sin embargo, que esta aceptación del nuevo estado de cosas se produjera entre la población campesina dacia. La resistencia a los romanos se manifestó a través del bandidaje habitual y, ocasionalmente, se tradujo en graves rebeliones que tomaron por objetivo tanto a los romanos y colonos como a los indígenas romanizados.Pese a esta prosperidad, D. fue un territorio eminentemente militar cuya defensa exigía un gran ejército, en ocasiones hasta diez legiones. Esta situación militar explica los cambios administrativos. Hasta el a. 120, D. formó una sola provincia gobernada por un legado consular. Desde el 120 hasta el 158 fue dividida en dos provincias: D. inferior, gobernada por un procurador, y D. superior, por un legado. A partir del 158 d. C. se experimentan cambios debidos a la presión ejercida por sármatas y marcomanos, que debían reflejarse en la dura guerra danubiana de Marco Aurelio (v.). D. fue dividida en tres distritos militares: D. Porolissensis, D. Apulensis y D. Malvensis. El a. 167 se unieron de nombre en una única provincia, llamada "de las tres D.", gobernada por un legado. La defensa de D. exigió día a día más tropas, más fortificaciones y nuevas carreteras. Bajo Marco Aurelio, un grupo de dacios se sublevó y asesinó parte de la nobleza dacia romanizada, disparidad esta que se sumaba a las diferencias económicas entre campesinos y ciudadanos.El empuje bárbaro durante el s. in, unido al de los llamados dacios libres, obligó a retirar guarniciones de una parte de D., limitando el dominio a una zona de cabezas de puente en la orilla N del Danubio (D. Ripensis). El abandono de D. se inició con las duras guerras de Galieno y fue reconocido por Aureliano. Una parte de la población de origen romano permaneció en D., dando lugar al desarrollo de una lengua neolatina. El asentamiento de los godos en D. no supuso una permanente rotura de relaciones con los territorios romanos del Danubio. Este asentamiento, aparte de desarrollar una actividad comercial e iniciar su romanización, permitió la cristianización de los godos. Sin embargo, las ciudades de la D. ripensis y la D. restituta, permanecieron formando parte del Imperio bizantino hasta la penetración de los grupos eslavos. En algunas de las ciudades se realizaron trabajos de fortificación durante el reinado de Justiniano (v.).La fundación de ciudades en D. se remonta a los primeros momentos de la romanización. Hacia el 107-108 se fundó una colonia, Ulpia Traiana, en la antigua capital de Sarmizegetusa. Bajo Marco Aurelio existían en Apulum, actual Alba lulia, dos ciudades, la colonia fundada por Trajano y un municipio que era resultado de la romanización de un núcleo indígena -municipium Aureliumque más tarde recibió también estatuto de colonia -colonia nova Apulum-. Pertenecen a la época de Adriano los municipios de Drobeta y Napoca. Septimio Severo extendió el régimen municipal a Ampelum y Dierna, Romula (después colonia) y Tibiscum. Bajo el mismo soberano se concedió el estatuto colonial a Malva. De estas ciudades dependían una serie de aldeas y pueblos -pagi, vici- gobernadas por alcaldes pedáneos, magistri. Varios de estos núcleos (Salinae, Akuae, Alburnus maior, Micia, Germisara, etc.) eran resultado de ciertas actividades económicas como la explotación de las salinas, las-minas de oro y de hierro, la ganadería o el aprovechamiento de los bosques. En general las grandes fuentes de riqueza -incluyendo notables extensiones de tierras cultivables- pasaron a ser, después de la conquista, propiedad del estado romano, que atendió a explotarlos indirectamente concediéndolos en arrendamiento. Caso análogo era el de grandes extensiones de terreno, prata, vinculadas a las legiones para asegurar una parte de sus suministros.El carácter mixto de la población de la D. romana se manifiesta en las tendencias religiosas. Junto a los cultos oficiales al Emperador y de los dioses greco-romanos, aparecen divinidades orientales de tipo militar como Mitra o Júpiter Doliqueno, los dioses palmirenos, con dos templos en Sarmizegetusa, y divinidades germánicas, célticas y tracias vinculadas al panteón dacio.ALBERTO BALIL.
V. t.: RUMANIA; TRAJANO, MARCO ULPIO; ROMANO, IMPERIO. BIBL.: M. ROSTOVZEFF, Historia social y económica del Imperio Romano, 1, Madrid 1937; G. FORNi, Daci, en Enciclopedia dell’ Arte antica, 11, Roma 1959, 983-85; V. PARVAN, Dacia, Madrid 1953; D. TUDOR, Oltenia romana, 2 ed. Bucarest 1958.
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