ARAD
Arad era una ciudad cananea y más tarde judía al norte del Neguev. La ciudad judia es ahora identificada con Tell Arad a unos 32 kms. Al este de Beerseba. El lugar ha sido excavado por Yohannan Aharoni quien ha dirigido dos temporadas de trabajo. Ruth Amiran sirvió como coordinador en el primer período de trabajo.
Tell Arad consiste de un promontorio bajo que cubre un área de aproximadamente 8 ha. con una ciudadela elevada en una esquina. En el declive oriental se encontraron algunas evìdencias de una colonización calcolítica pero más excavaciones en otros lugares del promontorio no han arrojado ninguna otra evidencia de ese período.
La ciudad baja recibió sólo una investigación tentativa durante la primera temporada, la cual reveló que abarcaba una ciudad que se remonta a la época de la primitiva edad del bronce. En la segunda temporada se hicieron serias excavaciones allí bajo la supervisión de Moshe Kokhavy. Se trazaron como novecientos metros de la muralla de la ciudad. Tenía un espesor de un metro y medio a dos metros y estaba construida de piedras ásperas. En el área excavada se encontraron tres contrafuertes que se proyectaban de la muralla en forma semicircular. Uno de éstos parecía que había sido derribado desde afuera. En el área habitacional, dentro de la muralla, se notaron 4 niveles de ocupación. El más bajo de éstos se conoce sóle por fosos de variadas formas debajo del nivel en el cual los fundamentos de las casas pueden verse; así que es posible que este primer estrato de ocupación precedió a la construcción de la muralla fortificada. Dos de los estratos de ocupación bien establecidos pueden ser asociados definitivamente con las fortificaciones de más afuera. La más antigua de éstas está caracterizada por edificios de forma circular los que evidentemente sirvieron como bases para los silos. Los excavadores descubrieron humerosas casas en el primer nivel, las que tenían un plan rectangular similar. Aunque sus medidas difieren, tienen una cosa en común, esto es que la entrada estaba invariablemente en uno de los lados más largos de la casa. Del zaguán de entrada, las escaleras conducían al piso interior que estaba a un nivel más bajo que el de la calle. Alrededor de las paredes interiores había generalmente una banca baja y, en el centro del cuarto, una mesa de trabajo de piedra. Los huecos de la puerta estaban ubicados a un lado de la entrada. Una rica colección de cerámica fue encontrada en los pisos de estas casas, lo que hace posible ubicar su estrato al período primitivo de la edad del bronce. Muchísimas vasijas se descubrieron in toto lo cual permitió su fácil restauración. Esto significa que Arad arrojará una nueva y rica colección de vasijas completas de este importante período antiguo.
Un descubrimiento de mayor importancia fue la colección cerámica de vasijas conocida como “la vajilla de Abidos”. Muchas jarritas pintadas de rojo de la forma “Abidos” fueron encontradas, así como varios jarrones que ostentaban los diseños rojos típicos en un fondo crema. Este tipo de vajilla se encontró en Egipto durante la primera dinastía y posiblemente había sido importada de Palestina o Siria. Este descubrimiento en Arad permite fechar la ciudad en la edad primitiva del bronce con considerable exactitud.
La existencia de los silos ya mencionados y la presencia de materiales agrícolas orgánicos en las casas da testimonio al hecho de que los primeros pobladores se dedicaban también a la agricultura. Trozos de asfalto del área del mar Muerto muestran que Arad también pudo haber gozado los beneficios de un intenso comercio entre esa región y Egipto donde el asfalto estaba en gran demanda.
El nivel superior de la ciudad de la edad primitiva del bronce estaba completamente destruido. Fuera de las murallas fortificadas se encontraron algunas líneas delgadas de paredes de edificios las que indican que Arad estuvo sin fortificación durante la última fase de su vida en la primitiva edad del bronce. Después de esto, el sitio permaneció deshabitado por casi dos milenios.
“El rey de Arad que habitaba en el Neguev” se opuso a los israelitas que estaban peregrinando en el desierto hacia Canaán (Nm. 21:1-3; 33:40). Siendo que no hay estrato en Tell Arad desde intermedia y superior del bronce, esta ciudad debe buscarse en alguna otra parte. Una breve exploración tentativa se hizo por los excavadores de Arad en el cercano Tell Malhata (Tell el Milk) la cual arrojó a luz los escombros de la edad intermedia del bronce y quizá de la edad superior del bronce que incluyen una poderosa explanada hecha de ladrillos. Es posible, por lo tanto, que este promontorio (identificado anteriormente como Horma) contenga la ciudad cuyo rey peleó con los israelitas (Aharoni, ahora identifica Horma con Horvat Mashash - Kh. el Mishash).
El profesor Mazar ha propuesto otra explicación de la situación. Sugiere que Jue. 1:16, 17 es una indicación de que Arad era un territorio en ese tiempo, en lugar de una ciudad. La referencia a Edar (Jos. 15:21), lo cual Aharoni considera un caso de transposición de d y r, siendo así un error del escriba, puede, de acuerdo con Mazar, ser una referencia a alguna otra ciudad de la región norte del Neguev. Aparte de este pasaje no hay descripción de una operación de sitio contra una ciudad llamada Arad, excepto que el “rey de Arad” aparece en Josué 12:14. Jueces 1:16, 17 asocia la conquista de esta área con un camino de “la ciudad de las palmas” a la estepa (Midbar) de Judá la cual está “en el Neguev cerca de Arad”. (Los otros Neguevs de la Biblia, por ejemplo: el Neguev de Jerameel, el Neguev de los Cenetos, etc., están asociados con grupos étnicos y tribales, no con ciudades; véase 1 S. 27:10.) La ciudad mencionada en el pasaje es Zefat la cual más tarde es llamada Horma. En Números 21:3, está descrita la destrucción de las ciudades de la región, “y llamó el nombre de aquel lugar Horma”. El profesor Mazar está de acuerdo en que la mayor dificultad es la mención de dos Arad por el faraón Sisac (véase más adelante). De cualquier manera, la llegada de los israelitas marca el comienzo de una ciudad en el sitio de Tell Arad. Así, después de un período de casi dos milenios, el antiguo promontorio es habitado de nuevo.
La ocupación israelita se inicia en el siglo X, aparentemente con el establecimiento de una colonia agrícola. Los siguientes seis estratos (XI a VI) representan las fortalezas judías, la más antigua de las cuales es salomónica y sin lugar a dudas se construyó como parte desu programa para controlar todas las rutas de intercambio comercial que pasaban por el “puente terrestre palestino” (1 R. 10:15). Arad controlaba la ruta que unía a Judea con Arabia y el puente marítimo de Ezión-geber. Este fuerte fue probablemente destruido por el faraón Sisac cuando hizo una intensa campaña en Palestina para acabar con el dominio de judá en el Neguev y de Israel en la llanura de jezreel ( ca. 925 a. de J.C. ; 2 Cr. 12:1–9; 1 R. 14:25–28). La inscripción de Sisac parece hacer referencia a dos Arad cuando menciona: “Los fuertes de la Gran Arad” y “Arad de Bet-yeroham” (líneas 108–111). Sin embargo, el uso de una descripción étnica, “la casa de Yeroham” sugiere que podría referirse a una región. El pasaje puede ser arreglado para que se lea que la Gran Arad era la ciudad principal de una región llamada Arad de la casa de Yeroham y que había muchos fuertes en esa región incluyendo la fortaleza principal en la Gran Arad. Sin embargo, el conocimiento presente no permite una respuesta definitiva al problema de las dos Arad. La solución tal vez se encuentre si se conducen otras excavaciones en Tell Malhata.
Al final de la segunda temporada fue descubierto el lugar santísimo de un templo que parece haber tenido sus comienzos al principio del siglo X y haber continuado durante los períodos de los siguientes niveles. Dos altares de piedra guardaban su elevada entrada; tres estelas, una pintada de rojo, yacían en la cerca sagrada. El “lugar santísimo” estaba ubicado en el extremo occidental del edificio justamente como en el templo de Salomón en Jerusalén. Este es el primer templo realmente israelita que se ha descubierto. Mazar ha indicado que su existencia confirma la tradición que los descendientes de Hobab, el suegro ceneo de Moisés, se habían radicado en Arad (Jue. 1:16, LXX). Las relaciones de Moisés con los ceneos fueron con una familia de sacerdotes madianitas que sirvieron como guías a las fuerzas israelitas en su marcha por el desierto (Nm. 10:29-32). Por lo tanto, no debe sorprender que su ciudad principal contenga un centro de culto. El edificio se dejó de usar en los días de Ezequías ya que la pared de casamata del nivel VII se edificó sobre éste (ver más adelante). Ezequías fue el primer rey judío que destruyó varios centros de adoración fuera de Jerusalén (2 R. 18:4; 2 Cr. 31:1).
El nivel IX parece indicar una reconstrucción del fuerte por el rey Josafat (2 Cr. 19:4). El fuerte fue reforzado con una pared ancha y sólida. El y su vasallo, el rey de Edom, acompañaron al rey Joram de Israel en su campaña contra Moab (2 R. 3:4–21) y probablemente pasaron por Arad en su camino. Más tarde, los edomitas se aliaron con Moab en una invasión que no tuvo éxito contra Judá (2 Cr. 20:1–30). En los días de Joram, el hijo de Josafat, rey de Judá, Edom finalmente aseguró su independencia (2 Cr. 21:8–10, 16, 17, ca. 850–845 a. de J.C. ).
El nivel VIII contenía una nueva fortificación por el rey Uzías, indudablemente como parte de su programa de desarrollo del Neguev (2 Cr. 26:1–10), el cual fue extendido por su hijo Jotam (2 Cr. 27:4). Bajo el rey Acaz, los edomitas vinieron con fuerza sobre Judá y le dieron un golpe severo (2 Cr. 28:17), trayendo de nuevo destrucción para Arad ( ca. 734 a. de J.C. ).
Las fortalezas de los niveles VII y VI fueron rodeadas por paredes de casamata con torres sobresalientes; los planos se asemejan a los del fuerte de la edad del hierro contemporáneo en Cades-barnea. El nivel VII debió de ser edificado por el rey Ezequías en su intento de independizarse del yugo asirio (2 R. 18:1; 2 Cr. 32:1–3), y la destrucción de este fuerte fue probablemente lograda por los edomitas en alianza con Senaquerib, rey de Asiria, quien los dominaba. Las tropas de este rey asolaron la tierra de Judá en represalia por la insurrección de Ezequías ( ca. 701 a. de J.C. ).
El rey Josías fue el último rey de Judá en ejercer su autoridad sobre las regiones del norte (Efraín y Manasés) y del sur (Simeón) de Judá (2 Cr. 33:6). El nivel VI fue probablemente un fuerte construido durante su reinado. Su devastación final muy probablemente ocurrió durante una de las campañas de Nabucodonosor (después del 600 a. de J.C. ).
Los niveles V-I representan fuertes y colonizaciones de los períodos persas y de los primitivos árabes. En el período helenista se construyó una torre sólida de la cual los cimientos se conservaron hasta una altura de aproximadamente 6 mts. y alrededor de ésta se construyeron cuartos más pequeños. En su base se encontró una piscina de mortero para agua profunda.
La construcción de un fuerte romano probablemente precedió la conquista del reino nabateo (106 a. de J.C. ). Durante este período, Arad fue sin lugar a dudas parte de la red defensiva de los romanos, las Limes Palaestinae. En relación con el Arad de este período, Eusebio dice que ésta era “una ciudad amorrea situada en el desierto llamado Cades, y aún ahora es una ciudad a 6 kms. de Malatis y a 32 de Hebrón” (Onomasticon 14:1 y sigtes.).
En el comienzo del período árabe, el fuerte fue transformado en una gran vivienda que pudo haber servido de hospedaje para los viajeros. En uno de sus cuartos fue encontrado un tesoro de vidrio y otras vasijas, los que fueron escondidos allí al ser abandonado el lugar.
Después de cada destrucción sucesiva, este sitio permaneció vacante por un tiempo suficiente para permitir que una gruesa capa de arcilla amarillenta cubriera cada estrato. La cerámica encontrada en cada nivel consiste de una cantidad numerosa de vasijas completas o casi completas. Por to tanto, Arad provee una excelente colección de cerámicas judías de estratos bien definidos. Dentro de la fortaleza se descubrieron varios talleres de la edad de hierro, a menudo con vasijas enteras que permaneciaían aún in situ. La evidencia de la considerable actividad commercial que tuvo lugar en Arad incluye las numerosas pesas de siclos que fueron halladas durante las dos temporadas de excavaciones.
Fueron hallados alrededor de cincuenta pedazos de cerámica inscrita, la mayoría de ellos muy fragmentados, 9 ó 10 del siglo IV a. de J.C. y el resto preexílicos. Siendo que la relación cronológica de estas inscripciones está firmemente establecida por la hermosa estratificaión de Arad, será ahora possible establecer la tabla cronológica de la epigrafía judía con un más alto grado de certeza que nunca antes.
La identificación de este sitio con Arad fue confirmada por el descubrimiento de una taza del siglo IX a. de J.C. inscrita 7 veces con el nombre “Arad”, algunas veces de derecha a izquierda, otras de izquierda a derecha. Una carta de ca. 15 líneas, enviada por un judío llamado Yenahemyahu, hace referencia al “rey de Judá” y más adelante “a la maldad” que había tenido lugar. Varios pedazos inscritos contenían listas y nombres. Del estrato VI hay una vasija que contiene la inscripción “En el tercer (¿día
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