ARAM, ARAMEOS
El hogar propiamente dicho de los arameos fue la llanura que se extiende desde las montañas del Líbano hasta el Eufrates y desde los montes Tauros hasta Damacso. Amós afirma que vinieron de Kir, lo cual podría ser la designación de la llanura entre el río Tigris y los altiplanos de Elam. Cuando Tiglat-pileser capturó Damasco, deportó su población a Kir (2 R. 16:9).
En la tabla de las naciones bíblicas (Gn. 10), Aram es nombrado como hijo de Sem (Gn. 10:22, 23). Sus descendientes fueron Uz, Hul, Geter y Mas. Estos pueden ser identificados como tribus arameas que se radicaron al norte y al este de Canaán. El término Aram está frecuentemente unido a nombres de otros lugares para indicar relaciones raciales o geográficas. Estos incluyen: (1) Aram Naharaim, lit. “Aram de los dos ríos”, algunas veces traducido Mesopotamia. Los dos ríos pueden ser el Tigris y el Eufrates o, más probablemente, el Eufrates y el Khabur. La ciudad de Harán (Harrán) estaba ubicada allí, así como Edessa, el centro de la cultura cristiana en Siria. (2) Paddan Aram, lit. “los campos de Aram” parece ser otro nombre para Aram Naharaim, la región asociada con Labán y los patriarcas bíblicos. (3) Aram Damascus, el reino arameo de Damasco (2 S. 8:5) que era el rival del reino de Israel durante gran parte de su historia. Estos son los arameos que los israelitas conocieron mejor. (4) Aram Zoba, el estado arameo más poderoso durante los días de la monarquía unida. Estaba ubicado al norte de Damasco y se extendía hasta el Eufrates. Saúl peleó contra los hombres de Zoba, y David dominó a Hadadezer, su rey (2 S. 8:5). (5) Aram Beht Rehob (2 S. 10:6). Su ubicación es incierta, pero puede ser idéntica con Beth Rehob cerca de Dan (Jue. 18:28). (6) Aram Maachah, una ciudad estado aramea del este del Jordán en la vecindad del monte Hermón (1 Cr. 19:6). (7) Gesur in Aram era un pequeño estado arameo cerca de Aram Maachan (2 S. 15:8). Ambos fueron unidades políticas durante el tiempo de David. Absalón fue el hijo de David y de Maacah, la hija de Talmai, rey de Gesur (2 S. 3:3).
Una localidad llamada A-ra-em se menciona ya para el tiempo del rey acadio Naram-Sin durante el tercer milenio a. de J.C. Su relación con los arameos, sin embargo, es altamente problemática. Como los términes bíblicos Rama y Ramat, la palabra Aram significa “altura” y, sin duda, tenía además un amplio uso como término puramente geográfico sin referencia a los arameos étnicos. Algunos grupos nómadas conocidos como Sutu y Akhlame son identificados a menudo con los arameos, pero su relación exacta aún no puede ser determinada positivamente. Se sabe que los arameos se habían infiltrado en la Mesopotamia y en Siria, estableciendo un número de ciudadesestados para el 1100 a. de J.C. época cuando se tiene la primera referencia cierta fuera de la Biblia. Las inscripciones cuneiformes de Tiglat-pileser I mencionan los arama como un pueblo.
En los registros bíblicos, Labán, el suegro de Jacob, es llamado un arameo (Gn. 28:5). El vivió en Aram Naharaim (Gn. 24:10) y hablaba el arameo (Gn. 31:47). Parece que los patriarcas hablaban arameo mientras residieron en elárea de Harán, y aquellos que entraron en Canaán adoptaron el idioma del país, el cual se conoce actualmente como hebreo. El hecho que Rebeca, Lea y Raquel tengan raíces arameas se refleja en la confesión de Deuteronomio 6:5: “Un arameo a punto de perecer fue mi padre.” Los israelitas reconocieron su parentesco con los arameos, aunque los dos pueblos fueron más tarde amargos rivales.
Durante el tiempo de los jueces, un opresor de Aram Naharaim invadó la tierra de lsrael controlándola durante 8 años (Jue. 3:8–10). Cushan-Rishathaim pudo haber sido uno de los príncipes heteos radicados en Mesopotamia que ocuparon el territoria israelita mientras peleaban contra Egipto. También es possible que Aram sea una lectura equivocada del nombre Edom, el cual estaba geográficamente más cerca de Israel. En efecto, todos los demás opresores fueron de tierras adyacentes a los territories tribales israelitas.
Los arameos son mencionados ligeramente durante los días de David cuando Hadad-ezer, rey del estado arameo de Zoba tuvo la asistencia de otros arameos que “estaban al otro lado del Eufrates” en su batalla contra Israel. Los 700 carros arameos y los 40.000 hombres fueron insuficientes contra el ataque de David. Haded-ezer perdió sus aliados y la asistencia aramea ante los amonitas en su batalla contra Israel (2 S. 10:16–19).
Se dispone de poca informationón de fuentes bíblicas o extrabíblicas concerniente al conflicto entre Salomón y los arameos de Damasco. Un hombre llamado Rezon tomó control de Damasco y empezó una política de hostolidad hacia Israel, la que fue continuada por los gobernantes posteriores de la dynastía que él estableció.
La división del reino de Israel después de la muerte de Salomón dio una oportunidad a los armeos de afirmar su superioridad, aprovechándose de la debilidad y disputas entre Israel y Judá. Cuando Baasa de Israel empezó la fortificación de Rama, ubicada a 8 kms. al norte de Jerusalén, Asa de Judá se apresuró a completar una alianza con Benhadad de Damasco. El rey arameo recibió botín tanto del templo de Jerusalén como del palacio real para asegurar su cooperación. Por ese trato atacó el norte de Israel, un hecho que resultó en el alivio inmediato de Judá. Baasa se retiró a su capital en Tirsa y abandonó el proyecto de fortificar Rama. Anteriormente los eruditos pensaban que el Benhaded contemporáneo de Acab y Elías era el Ben-haded que hizo una alianza con Asa. Desde el descubrimiento de la Estela de *Melcarth W. F. Albright y otros eruditos sugieren que son el mismo individuo.
No se cuenta con registro de batallas entre Ben-haded y Omri de Israel. Omri fue un monarca fuerte que buscó hacer de Israel una potencia mundial. La piedra *Moabita dice cómo forzó a Moab a pager un fuerte tributo. Al casar a su hijo Acab con Jezabel, hiji de Ethbaal rey de los sidonios, Omri entró en alianza con los fenicios. También edificó una nueva capital en Sique, un sitio más fácilmente defendido que Tirsa. El poder creciente de Asiria, probablemente, también actuó como preventivo a la agresión de Ben-haded contra Israel.
En los días de Acab, sin embargo, se reanudaron las hostilidades entre Damasco a Israel. Acab prestó atención a la contrucción de fortificaciones y a cultivar alianzas. Su matrimonio con una princesa fenicia y su dedicación al culto a Baal tuvieron la intención, en parte a lo menos, de asegurarse de poderosos aliados. Ben-haded, quien teniá sus propias ambiciones, reunió una poderosa coalición y atacó a Israel. Acab derrotó a los arameos y Benhaded milagrosamente escapó con vida.
Al año siguiente, los arameos estaban listos otra vez a desafiar el poder de Acab, pero sufrierin una apabullante derrota en Afec donde descubrieron que el Dios de Israel no era meramente un “dios de las montañas”. Acab le concedió la vida a Ben-haded y, aparte de insistir en que las ciudades israelitas tomadas anteriormente por los arameos fueran restauradas y los derechos comerciales para los mercaderes israelitas en Damasco asegurados, los arameos no fueron castigados (1 R. 20:26-35). Acab era consciente de la creciente amenaza asiria a todos los estados occidentals del Asia y pudo haber pensado en que una política de amistad con los arameos al final sería muy provechosa.
Un año más tarde, los arameos, los israelitas y sus vecinos se juntaron para resistir al rey asirio Salmanasar lll en Karkar (855 a. de J.C. ). Salmanasar se había movilizado virtualmente sin ninguna oposición a través del Asia occidental hasta alcanzar Cabor, la fortaleza que guardaba la entrada a Hamat y la baja Siria. La inscripción monolítica de Salmanasar relata la batalla que fue interpretada como una gran victoria asiria. El hecho de que Salmanasar no haya insistido en ir hacia Hamat o continuado su alegada Victoria indica que se dio cuenta de que una táctica de retirada era la manera más segura en esta emergencia.
En los años de tregua que siguieron a Karkar, los israelitas y los arameos reanudaron las hostilidades. Ben-hadad había fallado en restaurar las ciudades israelitas de la Transjordania y Acab buscó la ayuda de Josafat de Judá para atacar a los arameos. En el campo de batalla de Ramot-galaad, Acab murió.
El dominio arameo de Israel tuvo lugar durante el reinado de Hazael, quien asesinó a Ben-hadad y usurpó el trono de Damasco. Joram de Israel tomó ventaja de la situación de Damasco para sitiar a Ramot-galaad. Sin embargo, él fue herido en la batalla, y huyó a Jezreel donde fue asesinado por Jehú, quien asumió el trono de Israel y terminó con la dinastía de Omri.
Cuando los asirios marcharon de nuevo hacia el oeste, Hazael de Damasco no fue capaz de formar una coalición como Ben-hadad la había organizado. Los estados pequeños pagaron tributo a salmanasar en la esperanza de que no serían molestados. El *obelisco negro de Salmanasar describe, entre otros, a Jehú de Israel pagando su tributo. Sin embargo, Salmanasar no pudo dominar a Hazael y cuando los asirios se ocuparon con problemas en otros frentes, Hazael se lanzó contra Israel dominando la totalidad de Galaad y Baahan. Después de la muerte de Jehú, Hazael continuó sus ataques hasta que Joacoz, su hijo, fue dominado. Israel llegó a ser un estado vasallo y sirvió de ejemplo a otros que no querían cooperar con Hazael. Los arameos invadieron el país filisteo, ocuparon a Gat, y Hazael se abstuvo de atacar a Jerusalén sólo al serle entregado el tesoro del templo (2 R. 12:17, 18). Amós pronunció juicio contra Hazael porque “trillaron a Galaad con trillos de hierro” (Am. 1:3, 4).
El hijo de Hazael, quien tomó el nombre dinástico de Ben-haded, carecía de la fortaleza de su padre y fue debilitado por los renovados ataques de Asiria. Joás de Judá, por otro lado, era un gobernante fuerte que recuperó el territorio que Israel había cedido anteriormente a Demasco (2 R. 14:28).
La estela de Zakir, rey de Hamath, cuenta cómo “Ben-hadad, hijo de Hazael, rey de Aram”, encabezó la alianza de reyes contra “Zakir, rey de Hamath y Lu’ash”. Ben-hadad parece que estaba preocupado por el desequilibrio del poder que resultó por la unió de los estados de Hamath y Lu’ash. Zakir probablemente no estuvo de acuerdo en continuar la política antiasiria de los arameos de Demasco. Su victoria sobre la coalición encabezada por Ben-hadad fue otra evidencia de la declinación del poder de Damasco.
Bajo Jeroboam (II), el hijo de Joás, Israel continuó reconquistando territorio de los arameos. En 2 Reyes 14:28 se afirma que Damasco mismo fue incorporado a Israel. La frontera norte de Israel bajo Jeroboam alcanzó “las cercanías de Hamath” o Labwe.
El poder arameo resurge brevemente durante el reinado de Rezín (750–732 a. de J.C. ). El control israelita fue eliminado, pero los anales de Tiglat-pileser III colocan a “Rasunnu de Aram” entre aquellos que pagaron tributo a los asirios. Rezín de Damasco y Peka de Israel resolvieron sus diferencias a fin de oponer resistencia unida a nuevos avances asirios. Cuando Acaz de Judá rehusó la alianza, Peka y Rezín invadieron a Judá y sitiaron a Jerusalén (2 R. 16:5; Is. 7:1–9). En su apuro, Acaz envió tributo y pidió la ayuda de Tiglat-pileser (2 R. 16:7, 8). El sitio fue levantado, pero la disposición de Acaz para cooperar con los asirios tuvo trágicas consecuencias.
Tiglat-pileser conquistó el norte de Israel, capturando ciudades y deportando a su población. Posteriormente se lanzó contra Damasco la que cayó bajo su dominio en 732 a. de J.C. Los anales de Tiglat-pileser afirman que 591 ciudades de los “dieciséis distritos de Aram” fueron destruidas. El reino arameo de Damasco, el último de los grandes estados arameos, perdió su independencia. Aunque la lengua y cultura arameas persistirían por siglos, para nunca ser olvidadas, el poder político arameo se perdió para siempre.
BIBLIOGRAFIA: R. A. Bowman, “Arameans, Aramaic and the Bible”, JNES VII, 1948, págs. 65–90. R. T. O’Callaghan, Aram Naharaim, Pontifical Biblical Institute, Rome, 1948. A. Dupont-Sommer, Les Arameens, A. Maisonneuve, Paris, 1949.
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