ARABIA
I. Nombre. En Isaías 22:13, Arabia se usa primordialmente en el sentido de “desierto” o “estepa”. Arabes, en hebreo Arbim (2 Cr. 21:16) y en asirio Aribu y Arubu, son por lo tanto los “habitantes de las estepas” o los “nómadas”. Son también llamados “hijos del oriente” (Jue. 6:3). El nombre arábigo moderno para la península arábiga es Jaziral al-’Arab, “isla de los árabes”.
II. Geografía. Arabia es una inmensa península, cubriendo un área de 2.500.000 Kilómetros cuadrados al suroeste de Asia. Limita al norte con la moderna Jordán, Siria e lrak; al sur con el océano Indico; al oriente con el Golfo Pérsico y al occidente con el mar Rojo. Los geógrafos clásicos concuerdan con Tolomeo (siglo II a. de J.C. ) al dividir la Arabia en tres partes: la Arabia Pétrea, al noroeste, que incluye el Sinaí, Edom, Moab y la Transjordania; la Arabia Desértica que comprende el desierto sirio; y la Arabia Feliz, la sección sureña. El geógrafo árabe Yaqut (siglo XIII d. de J.C. ) menciona 5 divisiones de Arabia: Tihamah, la angosta llanura a lo largo de la costa occidental; al-Hijaz, el área montañosa que se levanta al oriente de Tihamah, cerca de la mitad de la península; Najd, la meseta central; al-Arud, las amplias llanuras costeras orientales y al-Yaman, al sur. Las divisiones políticas modernas de Arabia incluyen: la Arabia Saudita, la mayor parte de la península, especialmente las áreas del norte y del occidente; al-Yaman al suroeste; la federación de Aden a lo largo de la costa del sur; Úman en la esquina suroriental; Qatar, una península que se proyecta dentro del Golfo Pérsico y kuwalt en el noreste, adyacente a Irak.
Arabia, como término geográfico, incluye en la Biblia algunas veces tanto el norte como el sur (p. ej. 2 Cr.9.14) pero algunas veces se refiere sóla a la Arabia Pétrea en el noroeste (Gá. 1:17; 4:25). Entre los lugares de Arabia mencionados en la Biblia se encuentran Buz, Dedan, Duman, Efa, Hazor (Jer. 49:28), Masa, Mesa y Midian—todos en el noroeste donde algunos ubicarían también a Seba; Hazarmavet, Ofir, Sabta, Seba, Sefar y Uzal —todos en el sur; y Havila y Parvaim tal vez en el noreste.
Sólo en al-Yaman y en parte de al-Hijaz cae suficiente lluvia para un cultivo extensivo. La mayor parte de las porciones central y norte son estepa árida la cual da mantenimiento a los nómadas, los pastores beduinus. Al-Rab´ al-Khali. “el lugar vacío” en la Arabia susrcentral, es una de las regiones arenosas más extensas del mundo y sin lluvia por años y años. Algunos pozos o fuentes se encuentran en los oasis en la ruta de las caravanas que van de sur a norte a través de las colinas occidentales. El agua de las esporádicas lluvias se almacena en el subsuelo de algunos valles y los árabes, lo mismo hoy que los hijos de Israel en el pasado, cavan con palos para hallarla (Nm. 21:16, 17).
Los productos minerales de Arabia incluyen oro (1 R. 10:2, 10, 15, 22), plata (1 R. 10:22), piedras preciosas (Ez. 27:22) y desde 1932 d. de J.C. , el “oro negro”, los depósitos más grandes de petróleo que se conocen en el mundo.
Las plantas típicas de Arabia incluyen árboles de incienso y mirra, cuya savia fue grandemente apreciada en la antigüedad para perfume e incienso (1 R. 10:2, 10, 22), palmas datileras (Ex. 15:27) y el árbol del tamarisco del cual algunos creen que se derivó el maná (Ex. 16) por medio de insectos, aunque el maná bíblico apareció en cantidades mucho mayores.
El animal más importante de Arabia es el camello, el cual es a menudo asociado en la Biblia con los ismaelitas o árabes (p. ej. Gn. 37:25). Ovejas, cabras (Ez. 27:21) y asnos (Nm. 31:28) son también importantes en la economía de Arabia. Job 38 y 39 describe muchas bestias y aves de Arabia incluyendo el caballo, el león (no existente en Arabia ahora), la cabra montés, el asno salvaje, el buey salvaje (áhora extinguido), el cuervo, el avestruz (visto por última vez en Arabia en 1941 d. de J.C. )., el halcón y el águila. La codorniz migratoria pasa sobre el Sinaí (Nm. 11:31). La serpiente voladora (Is. 14:29) puede referirse al áym árabe, la cual se eleva en el aire.
III. Exploración Arqueológica. La exploración moderna de Arabia comenzó en 1761 con la expedición de C. Niebuhr a al-Yaman. En 1812 J. L. Burckhardt descubrió *Petra y visitó la ciudad santa musulmana de la Meca. J. R. Wellsted, en 1837, fue el primero en publicar una inscripción de Arabia del sur, la cual pronto fue descifrada por E. Roediger y W. Gesenius. Los primeros viajeros en el norte incluyeron G.A. Wallin (1845), C. M. Doughty (1875) y C. Huber (1878) quien descubrió la piedra de Taymá. Investigaciones recientes en el norte incluyen las de A. Musil (1909–1914) y la de N. Glueck en la Transjordania (1932–1939). Entre los exploradores en el sur se encuentran: B. Thomas (1931), H. St. J. Philby (1927–1952), D. van der Muelen (publicado en 1947). y A. Fakhry (1947). Miles de inscripciones de Arabia del Sur han sido coleccionadas por T. S. Arnaud (1843), J. Halevy (1869–1870), E. Glaser (1882–1894), J. Euting (1883), H. St. J. Philby (1950–1952) y A. Jamme (1950–1952). Las excavaciones en Arabia del Sur incluyen: el templo del dios Luna (Syn) en Huraydah por G. C. Thompson (1937–1938) y las de la Fundación Americana para el estudio del hombre en Timná (1950–1951), en Mar´ib incluyendo el templo al dios Luna (1952) y en el ’Uman (comenzan do en 1953).
IV. Historia.
A. Arabia, cuna de los semitas. Muchos eruditos consideran Arabia la cuna de los semitas. De acuerdo conesta teoría, cuando las estepas árabes se poblaron demasiado, los desplazados buscaron otras habitaciones en las tierras limítrofes de la fértil media luna. Tal migración de Arabia se cree que tuvo lugar aproximadamente en el año 3500 a. de J.C. cuando algunos avanzaron hacia el occidente, y se amalgamaron con los habitantes del valle del Nilo contribuyendo así a la formación de la civilización egipcia, y otros se dirigieron hacia el norte, a Mesopotamia, y desarrollaron la cultura acadia usando los elementos de la civilización sumeria que les había precedido. Alrededor del 2500 a. de J.C. , otra migración de Arabia trajo los *amorreos a la Mesopotamia y los *cananitas y los *fenicios a Palestina y Siria. Entre 1500 y 1200 a. de J.C. los hebreos llegaron a Palestina y los *arameos a Siria. Alrededor del 50 a. de J.C. los nabateos iban abriéndose camino hasta Edom. Finalmente, en el siglo VII d. de J.C. las migraciones islámicas salieron de Arabia en todas direcciones. Estas migraciones recurrentes parece que tienen lugar cada mil años.
B. Antes del año 1000 a. de J.C. En las genealogías del Génesis se mencionan algunos fundadores de tribus y lugares en el sur y norte de Arabia. Entre los descendientes de Cus (Gn. 10:7): Seba, Havila, Sabta y Dedán están localizados en Arabia. Esta conexión con Cus puede reflejar la relación cultural entre Arabia y Etiopía, cuya letra cursiva se deriva de Arabia del Sur. Los descendientes de Joctán, un semita (Gn. 10:25–30), incluyen los siguientes lugares con nombres árabes: Hazarmavet, Uzal, Seba, Ofir y Havila. Con excepción de Seba, la mayoría de los descendientes de Abraham y Cetura (Gn. 25:1–4) pueden ser localizados al norte de Arabia, por ejemplo Medán, Madián, Sua y Dedan. De igual manera, la mayoría de los descendientes de Ismael (Gn. 25:13–16) están asociados con el noroeste de Arabia: Nebaiot, Cedar, Duma, Massa, Tema y Cedema. Los genealogistas árabes también trazan su línea ancestral a por lo menos los árabes del norte directamente a Ismael.
Una de las primeras indicaciones del contacto entre Egipto y Arabia es un pedazo de marfil que representa a un asiático, probablemente uno de Arabia del sur, encontrado en una tumba real de la primera dinastía en Abidos. Comenzando con la primera dinastía, los faraones operaron minas de cobre y turquesa en el Sinaí. El incienso ly la mirra de Arabia del sur eran altamente valorados por los egipcios para perfume, incienso y para la momificación. Estos productos árabes fueron traídos a Egipto por caravanas a través de Palestina, como está registrado en Génesis 37:25 o se transportaban a través del Mar Rojo a al-Qusayr y a lo largo del Wadi al-hammamat hasta el Nilo.
El primer contacto registrado de los israelitas con los árabes se encuentra en Génesis 37:25 cuando los hermanos de José lo vendieron a los mercaderes árabes. Moisés pasó muchos años escondido en Madián, al noroeste de Arabia, y se casó con una hija del sacerdote de Madián, una tribu árabe. Jetro, el suegro de Moisés, simpatizaba con el monoteísmo de Moisés y adoró a Jehová (Ex. 18:10-12). En su peregrinación hacia Canaán los hijos de Israel estuvieron cuarenta años en el Sinaí y noroeste de Arabia; pelearon contra tribus árabes como los amalecitas y allí recibieron la ley. Los madianitas se unieron con los moabitas para no dejar pasar a los israelitas y fueron derrotados por éstos (Nm. 31). Saúl (1 S. 15:1-33) y más tarde David (1 S. 30:1-20) pelearon contra los amalecitas beduinos quienes hicieron incursiones al sur de Palestina.
C. El surgimiento de Saba, en el siglo X a. de J.C. Los gobernantes de Saba de este período tenían el título de mkrb y combinaban las funciones políticas con las sacerdotales. La capital de Saba era Ma´rib done fueron encontradas las ruinas imponentes de un templo y unagran represa. Entre los árabes que tuvieron contacto con los israelitas en el siglo X estaba Obil, a quien David hizo su principal camellero (1 Cr. 27:30). Salomón tenía una flota en Ezión-geber en el golfo de Akabah, la cual comerciaba con Ofir, en Arabia del sur, importando oro, madera de sándalo y piedras preciosas (1 R. 9:27, 28; 10:11). La reina de Saba, quien es llamada Bilqis en la tradición islámica, visitó a Salomón y trajo oro, especias y piedras preciosas (1 R. 10:10), típico de la mercancía de Saba.
D. La dominación asiria, siglos IX a VII a. de J.C. Durante este tiempo los árabes frecuentemente chocaron con Asiria y con Judá. Los registros de Salmanasar III de Asiria mencionan un jeque árabe, Gindibu, quien contribuyó con mil jinetes de camellos a las fuerzas aliadas que se oponían a los asirios en la batalla de Karkar en 854 a. de J.C. Josafat de Judá (873–849 a. de J.C. ) tenía una flota en Ezión-geber para comerciar con Arabia (1 R. 22:48) y recibía tributo en ganado de los árabes (2 Cr. 17:11). El cronista (2 Cr. 21:16, 17) informa de un asalto contra Judá por los árabes del sur, el cual resultó en la pérdida de los hijos, las esposas y los tesoros del rey Joram (849–842 a. de J.C. ). Tiglat-pileser III de Asiria (745–727 a. de J.C. ) recibía tributo de dos reinas árabes, Zabibe y Samsi, de Massa y de Tema y de los de Saba. Los meunitas o meunim, contra quienes Uzías (2 Cr. 26:7) y Ezequías (1 Cr. 4:41) pelearon en el sur de la Transjordania, probablemente eran árabes y algunos los identificaron con los mineanos. Durante el reinado del último rey de Judá, el remanente de los amalecitas fue destruido en él monte Seir (1 Cr. 4:43). Sargón de Asiria (722–705 a. de J.C. ) registra que el subyugó las tribus árabes de Tamud (Qur’nic Thamud) e lbadidi y deportó el remanente de ellas a Samaria, la cual había capturado con anterioridad. Alrededor del 688 a. de J.C. , Senaquerib capturó Adumatú, el Duma bíblico, la fortaleza de Arabia y se llevó consigo sus dioses. Estas conquistas de las tribus del norte de Arabia por los asirios se mencionan en Isaías 21:13–17.
En este período, Cedar jugó un papel importante entre las tribus árabes del norte. A Hazail de Adumatú se le llama rey de los árabes por Esar-hadón, y rey de Cedar por Asurbanipal, de tal manera que los términos árabes y cedaritas son usados indistintamente en las inscripciones asirias posteriores. Otro rey de Cedar, Ammuladi, atacó a Siria-Palestina, pero Asurbanipal (668–633 a. de J.C. ) lo derrotó y tomó tributo de oro, piedras preciosas, substancias aromáticas, camellos, burros, ovejas, cabras y ganado. De acuerdo con las inscripciones asirias, los cedaritas entuvieron en alianza con los nabateos, el Nebaiot bíblico, con los cuales Cedar es también asociado en la Biblia (Is. 60:6, 7).
E. La dominación caldea, siglo VI a. de J.C. Jeremías 49:28 predice que Nabucodonosor de Babilonia (605–622 a. de J.C. ) dominaría Cedar, y esta conquista del norte de Arabia está confirmada por descubrimientos recientes de porciones de la *crónica babilónica. Nabonido (555–539 a. de J.C. ) ocupó los centros importantes de las caravanas, Tema y Adummu y escogió vivir en Tema por algunos años en lugar de Babilonia.
F. Dominación persa, siglos VI a IV a. de J.C. En 525, Cambises hizo una alianza con el pueblo del norte de Arabia en su camino hacia la conquista de Egipto. Herodoto, al hablar de Darío, comenta que los árabes nunca fueron dominados por los persas.
Durante el reinado de Artajerjes I de Persia (465–424 a. de J.C. ), Gesem, el árabe, trató de impedirle a Nehemías la reconstrucción de la muralla de Jerusalén alrededor del 445 a. de J.C. (Neh. 2:19; 6:1, 2, 6). Una inscripción lihianita en al-Ula, el Dedán bíblico, está fechada en la época del reinado de Gesem, indicando que su soberanía se extendía bien adentro del noroeste de Arabia. Una inscripción aramea en un platón de plata de Tell al-Maskhutah en Egipto menciona a Qainú, hijo de Gesem, rey de Cedar, indicando así que los árabes de Cedar estaban allí en el límite oriental de Egipto, quizá empleados por los persas como guardias fronterizos.
Durante el período persa, el dominio de Saba sobre el sur de Arabia terminó y surgieron otros reinados. Alrededor del 400 a. de J.C. el reino de Maín llegó a ser el poder principal del área. La capital minea era Qarnaw, hoy Ma’in. Registros del reino de Qatabán, descubiertos recientemente, dan listas de gobernantes con el título mkrb tan temprano como el siglo VI a. de J.C. La capital de Qatabán era Timná la cual fue destruida ca. 50 a. de J.C. , cuando Qatabán cayó bajo el control de Hadramaut. El primer rey conocido de Hadramaut gobernó ca. 450 a. de J.C. La capital de este reino fue Sabwa. Estos reinos competían uno con otro por el control del mercado de las especias.
G. El predominio nabateo en Arabia del norte, siglo IV a. de J.C. al siglo I d. de J.C. De acuerdo con el libro de Abdías, los árabes nabateos empezaban a ejercer presión sobre los edomitas en el siglo VI a. de J.C. Para el siglo IV a. de J.C. estaban establecidos en Petra, la antigua capital edomita, y así controlaban las rutas de las caravanas que iban del sur de Arabia a los países del Mediterráneo. Sus tumbas y templos en Petra, labrados de arenisca multicolor, permanecen entre los monumentos más espectaculares de los tiempos antiguos. Ellos adoptaron el arameo en sus inscripciones y la arquitectura grecoromana en sus edificios. En la apócrifa, árabe (1 Mac. 11:16, 17) y nabateo (1 Mac. 5:17) son equivalente. Algunas veces lucharon al lado de los macabeos (1 Mac. 9:35) y otras veces con los seléucidas (1 Mac. 5:39; 12:31). Los árabes que escucharon el evangelio en el Pentecostés (Hch. 2:11) pueden haber sido del reino nabateo del sur de la Transjordania. La Arabia a la cual Pablo se retiró después de su conversión (Gá. 1:17) se refiere al área al este o al sur de Siria-Palestina. El rey nabateo, Aretas IV (9 a. de J.C. —40 d. de J.C. ) derrotó a Herodes Antipas después que este último se había divorciado de la hija de aquél para casarse con Herodías (Mt. 14:3). Ese Aretas logró el control de Damasco, donde el gobernador puso guardas a las puertas de la ciudad para prender a Pablo, pero éste escapó por sobre la muralla de la ciudad (2 Co. 11:32, 33). En 109 d. de J.C. el reino nabateo fue fusionado con la provincia romana de Arabia.
H. Primer reino himiarita en Arabia del sur, siglo II a. de J.C. al siglo II d. de J.C. En Arabia del sur, ca. . 125 a. de J.C. , se levantó el reinado himiarita, cuyos gobernadores se llamaban a sí mismos reyes de Sabay Dhu-Raydán. Su capital era Zafar, la Sefar bíblica, cerca del Yarim moderno. Durante este tiempo el comercio marítimo de los Tolomeos en el Mar Rojo redujo la importancia de las caravanas mercantes de Arabia del sur. El rey himiarita, lli-shariha Yahdab, derrotó a una expedición romana en el 24 a. de J.C.
V. Cultura. En tiempos antiguos hubo una marcada distinción cultural entre los árabes del norte y los árabes del sur. El pueblo del norte era mayormente pastoril y nómada; los del sur tenían una civilización agrícola sedentaria. lbn Khaldun, el historiador árabe del siglo XIV, llamó a los del norte beduinos (ahlal-Badw) y a los del sur moradores del pueblo (ahl al-hadar).
Lingüísticamente los árabes son semitas como se indicó en Génesis 10:25–30. La letra cursiva de Arabia del sur era marcadamente un desarrollo angular del alfabeto sinaítico y sus inscripciones más antiguas datan de por lo menos el siglo VIII a. de J.C. La lihianic (que comenzó en el siglo VII a. de J.C. ), la tamudic (del siglo V a. de J.C. ) y la safaƒtica (que comenzó ca. 100 d. de J.C. ) fueron escrituras cursivas desarrolladas en Arabia del sur, pero el vocabulario de estas escrituras, que consiste mayormente de nombres, es esencialmente del norte de Arabia. La primera inscripción en letra cursiva de Arabia del norte, que se deriva de los nabateos, data del siglo IV d. de J.C.
Los rasgos culturales de los árabes nombrados en la Biblia incluyen las observaciones que los dell norte viven en las estepas (Jer. 3:2), en tiendas de pelo de cabras negras (Cnt. 1:5). Usan camellos como cabalgadura y animal de carga (Gn. 37:25). Sus caravanas mercantes traían especias, oro y piedras preciosas del sur de Arabia (1 R. 10:2) y ovejas y cabras de Arabia del norte (Ez. 27:20-22) a Palestina y Fenicia y transportaban productos del Africa y de la India (2 R. 10:22). Jeremías 25:23 comenta que los árabes se cortaban el pelo de las sienes como hacen los beduinos el día de hoy.
“Los hijos del oriente”, los árabes, fueron conocidos por su sabiduría (1 R. 4:30). Los últimos dos capítulos de Proverbios contienen los dichos de Agur (Pr. 30:1) y Lemuel (Pr. 31:1), dos reyes de Massa, una tribu de Ismael (Gn. 25:14). El escenario y los personajes del libro de Job son del noroeste de Arabia. Baruc 3:23 llama a los hijos de Agar, los árabes, “ávidos de sabiduría”.
Excavaciones recientes han suministrado ejemplos claros de una cultura avanzada en la Arabia del sur. Dignos de referencia son el gran templo del dios-luna de Saba, llumquh en Ma´rib; las extensas represas y canales para la irrigación; esculturas en bronce, trabajos de orfebrería y miles de inscripciones religiosas e históricas.
VI. Religión. El término árabe en general para dios era il (como El en hebreo) o ilah (como Eloah en hebreo), pero los antiguos árabes adoraban muchos dioses, incluyendo el dios-luna; una diosa sol, Samas, y su hijo ’Athtar, la estrella de la mañana. Los registros asirios mencionan las imágenes de los siguientes dioses en el templo de Adumatú en los días del rey Hazail en el siglo VII a. de J.C. : Atarsamain, la principal diosa, cuyo símbolo era una estrella dorada y cuyas sacerdotisas presidían en el templo, Dai, Nuhai, Ruldaiu, Abrilly y Atarquruma. Atarsamain también fue llamada han-ilat de acuerdo con la inscripción en el tazón de plata encontrado en Tell al-Mashkutah. El Talmud babilónico (Taanith, 5b) afirma que los de Cedar también adoraban el agua, quizá en referencia a la veneración de los pozos sagrados. La piedra de Tayma del siglo V a. de J.C. , escrita en dibujos arameos, representa una deidad que se adoraba allí llamada Salm de Hajam. El Corán menciona varios dioses paganos: al-Lat, al-Uzza, Manah (53:19, 20), Wadd, Suwá, Yaghuth, Ya’uq y Nasr (71:23). Los árabes temen a los demonios llamados jinn (Corán, 72). Al igual que los hebreos, los antiguos árabes practicaban la circuncisión, las peregrinaciones y los sacrificios que incluían una ofrenda por el pecado
Sus sacerdotes eran también adivinos.
BIBLIOGRAFIA: W. F. Albright, “The Chronology of Ancient South Arabia in the Light of the First Campaign of Excavation in Qataban”, BASOR 119, 1950, págs. 5–15. R. L. Bown and F. P. Albright, Archaeological Discoveries in South Arabia, Vol. II, Johns Hopkins University Press, Baltimore, 1951. F. Barieli, The Arabs, translated by S. Attanasio, Hawthorn Books, New York, 1963. Al-Hamdani, Sifat jazirat al’arab, ed. D. H. Muller, 2 vols., E. J. Brill, Leiden, 1884, 1891. P. K. Hitti, History of the Arabs, 6th. ed. Macmillan, London, 1956. J. A. Montgomery, Arabia and the Bible; University of Pennsylvania Press, Philadelphia, 1934. A. L. Oppenheim, translator of Babylonian and Assyrian Historical Texts in ANET , edited by J. B. Pritchard, 2nd. ed. , Princeton University Press, Princeton, 1955. G. Rentz, “Djazitat al-’Arab”, in The Encyclopedia of Islam, new ed. Vol. I, E. J. Brill, Leiden, 1960, págs. 533–556. G. Ryckmans, Les religions arabes préislamiques, 2nd ed. , Publications Universitaires, Louvain, 1951. J. Starcky, “The Nabateans: a Historical Sketch”, BA , XVIII, 1955, págs, 84–106. Al-Tabari, Ta’rikh al-rusul w-al-muluk, ed. M. J. De Goeje, E. J. Brill, Leiden, 1879–1901. G. W. Van Beek, “Frankincense and Myrrh”, BA , XXIII, 1960, págs. 70–95; “Recovering the Ancient Civilization of Arabia”, BA , XV, 1952, págs. 2–18.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.