Vía Sacra
Era el espacio que comunicaba el coro de las antiguas catedrales con el presbiterio, el cual estaba separado del resto de la nave central del templo por una barandilla. Por ella se desplazaban los canónigos o el obispo que presidía las ceremonias litúrgicas.
Se suele afirmar que toma su nombre de la Vía Sacra de Roma, la calle que conducía al Capitolio y, en sentido simbólico, la vía sacra de los templos termina en el altar donde es glorificado Cristo.
Aunque ha caído en desuso y, de hecho, ha desaparecido en muchos templos, se suele aplicar este nombre al pasillo central de la nave, por el que hacen entrada en la celebración solemne de la Eucaristía la comitiva que preside el celebrante.
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