Laicos
"¿Cómo revelan nuestros gestos su valor cristiano? a) Nuestros gestos —cualesquiera que sean— son cristianos cuando acogen al Señor de una manera personal y original. Cuando son un «sí» al proyecto de Jesús sobre mí, cuando le acogemos con todo el corazón, no sólo externamente. Es esta acogida la que da valor a cada gesto del hombre, por pequeño e insignificante que sea. Acogida personal —hecha por nosotros con lo que somos— y original —por ser un poco imprevisible—. Es aquí donde se capta la espiritualidad del gesto: es tan imprevisible como el Espíritu, que sopla como quiere y no sabes de dónde viene ni adonde va. El cristiano que responde —de manera personal y original— a las exigencias de Jesús en su existencia histórica, demuestra que está haciendo un camino espiritual, que es movido por el Espíritu. b) Una segunda característica de los gestos cristianos es que son desinteresados y gratuitos, son totales, son gestos en los que damos todo lo que tenemos. El laico cristiano es aquel que lo hace todo en serio. Puede que en ocasiones se equivoque, desde el punto de vista de la eficacia o de la relación instrumentosresultados, pero se entrega de verdad, se ofrece; en una palabra, se la juega. Es la forma oblativa del gesto lo que cuenta de verdad, no importa tanto el tipo de gesto. Podrá ser el compromiso político, el estudio, la familia, el trabajo: lo que hace falta es que el cristiano se esfuerce seriamente en su existencia histórica. c) Nuestros gestos, si son cristianos, son pro féticos. El discípulo sencillo, que actúa en la fe de la Iglesia, no siempre capta el valor profetice Pero es profético cuando es evangélico, cuando está en el espíritu de las bienaventuranzas; y proclama la muerte y la resurrección del Señor, lo hace presente, lo encuentra en las distintas situaciones. «Quien os acoge a vosotros, a mí me acoge», pero no sabe que me acoge a mí.
Carlo María Martini, Diccionario Espiritual, PPC, Madrid, 1997"
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