Espíritu Santo
El Espíritu actúa en nosotros introduciéndonos profundamente en ei misterio pascual, en el misterio de la cruz, locura y escándalo para los hombres, pero sabiduría y poder de Dios. El Espíritu no crea en nosotros una consonancia externa, artificial o con carácter de voluntariedad (a pesar de que esto es necesario, para que la acción resulte más eficaz), sino que echa los cimientos profundos de una conversión al misterio de la cruz. El Espíritu fomenta la colaboración y la unidad dentro de la comunidad, mediante la humildad de quien sabe que tiene un don (viene bien aquí la misma denominación de carísma, es decir, don gratuito), pero que ha de subordinarlo a la utilidad común. La acción del Espíritu culmina en una caridad que no es proyecto del hombre, sino un compartir l.i actitud de paciencia, de disponibilidad, de hér,()d, de ternura amorosa, que son propios de Dios y del Cristo histórico. Puede ser interesante analizar la lista de calificaciones que han sido dadas a la caridad, preguntándonos cuáles son los modelos bíblicos y las referencias cristológicas que están implicados en estas denominaciones.
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