Biblia
Entrar Crear cuenta

Esquema de color

Tamaño de letra

Marcos 8

La Buena Noticia - Felipe de Fuenterrabía (NT)

1Segunda multiplicación de los panes. Por aquellos días, como se hubiese juntado otra vez mucha gente y no tuviesen qué comer, llamó a sus discípulos para decirles:

2Me da compasión esta gente, porque ya llevan tres días en mi compañía y no tienen qué comer.

3Y, si los mando a casa sin comer quedarán extenuados por el camino, viniendo como han venido algunos de muy lejos.

4Respondiéronle sus discípulos: ¿Cómo les va a procurar nadie pan en abundancia aquí en el desierto?

5¿Cuántos panes tenéis?, les preguntó Jesús. Siete, le respondieron.

6Y dio orden a la gente de que se fueran sentando en el suelo. Tomó los siete panes; y, después de recitar la bendición, los partió y los dio a sus discípulos para que los distribuyesen; y éstos los distribuyeron a la muchedumbre.

7Y, como tenían unos pocos peces, recitó sobre ellos la bendición y mandó que los sirvieran también.

8Y comieron hasta quedar satisfechos y llenaron siete cestos con los pedazos que recogieron de lo que había sobrado.

9Eran unas cuatro mil personas. Después Jesús los despidió.

10Petición de una señal mesiánica. Y, entrando en seguida en la barca en compañía de sus discípulos, vino a la región de Dalmanuta.

11Y salieron los fariseos a discutir con él; y, por probarle, le pidieron una señal venida del cielo.

12Lanzó Jesús un profundo suspiro y exclamó: ¿Para qué pide esta raza una señal? Os aseguro que a esta raza no se le concederá ninguna señal.

13Y, dejándolos plantados, entró de nuevo en la barca, dirigiéndose a la ribera de enfrente.

14La levadura de los fariseos. Y se olvidaron los discípulos de tomar panes consigo y no llevaban más que uno sólo en la barca.

15Y, como les hiciese esta recomendación: Mirad, tened cuidado con la levadura de los fariseos y con la levadura de Herodes,

16empezaron a decirse unos a otros: Esto lo dice porque no tenemos pan.

17Al enterarse Jesús de ello, les dijo: ¿Qué estáis hablando de que no tenéis pan? ¿No entendéis nada todavía? ¿Tan cortos de entendimiento sois?

18¿Teniendo ojos, no veis; y, teniendo oídos, no oís? ¿No os acordáis de

19cuántos cestos recogisteis de lo que sobró cuando repartí cinco panes entre cinco mil hombres? Doce, le respondieron.

20¿Y cuántos recogisteis cuando repartí siete entre cuatro mil? Siete, le respondieron.

21Y añadió: ¿No caéis todavía en la cuenta?

22Jesús cura al ciego de Betsaida. Llegaron a Betsaida y le presentaron un ciego, rogándole que le tocara.

23Tomando al ciego de la mano, lo sacó fuera de la aldea y, poniendo un poco de saliva en sus ojos y colocando las manos sobre él, le preguntó si veía algo.

24Como comenzase a ver, exclamó: Veo hombres, porque distingo algo así como árboles que andan.

25Púsole de nuevo las manos sobre los ojos y empezó a ver con claridad, recobrando la vista y terminando por verlo todo con suma nitidez.

26Con esto lo mandó a su casa, dándole esta orden: No entres para nada en esta aldea.

27La profesión de fe de Pedro. Y salió Jesús de allí con sus discípulos para dirigirse a las aldeas que dependían de Cesarea de Filipo. Y en el camino les hizo esta pregunta: ¿Quién dice la gente que soy yo?

28Unos que Juan el Bautista, le respondieron; otros que Elías; y otros que uno de los profetas.

29Y vosotros, les siguió preguntando, ¿quién decís que soy?

30Tomando Pedro la palabra, respondió: Tú eres el Mesías. Y Jesús, con toda severidad, les mandó que a nadie dijesen nada de su persona.

31Primer anuncio de la pasión de Jesús. Después comenzó a declararles que el Hijo del hombre tenía que padecer mucho y que tenía que ser reprobado por los notables del pueblo, por los jefes de los sacerdotes y por los escribas; y que sería llevado a la muerte; pero que resucitaría al tercer día.

32Y les hablaba de ello con toda claridad. Pero Pedro lo llevó aparte y comenzó a increparle.

33Volvióse Jesús; y, a la vista de sus discípulos, reprendió ásperamente a Pedro con estas palabras: Fuera de aquí, Satanás; porque tus sentimientos no son según Dios, sino puramente humanos.

34Cómo seguir a Jesús. Y, convocando a la muchedumbre y a sus discípulos, les dijo: El que quiera venir en pos de mí, renúnciese a sí mismo; tome su cruz y sígame.

35El que quiera conservar su vida la perderá; y quien la pierda por amor a mí y al evangelio la salvará.

36¿Pues qué aprovecha al hombre ganar todo el mundo, si pierde su alma?

37¿Y qué precio puede dar el hombre a cambio de su alma?

38Aquel que se avergüence de mí y de mis palabras ante esta raza adúltera y pecadora, verá al Hijo del hombre avergonzarse de él cuando venga revestido de la gloria de su Padre con los santos ángeles.

WhatsApp