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Hebreos 11

La Buena Noticia - Felipe de Fuenterrabía (NT)

1IV. Perseverancia en la fe. Exhortación (11,1-12,13) Definición de la fe. Ahora bien, la fe es la firme garantía de los bienes que esperamos, la plena convicción de las realidades que no vemos.

2Por ella alcanzaron nuestros antepasados la aprobación de Dios.

3Fe de Abel, de Enoc y de Noé. Por la fe conocemos que los mundos fueron organizados por la palabra de Dios, de modo que lo visible ha tenido su origen en lo invisible.

4Por la fe ofreció Abel a Dios sacrificio más excelente que Caín; por ella fue proclamado justo, atestiguando Dios la bondad de sus dones, y por la fe continúa hablando, aun después de su muerte.

5Por la fe fue trasladado Enoc, de modo que no viere la muerte; no se le encontró más, porque Dios se lo llevó. Antes de ser trasladado, recibió de parte de Dios el testimonio de que le había sido acepto.

6Sin la fe es imposible agradarle. Quien se acerca a Dios debe creer que existe y que es remunerador de aquellos que le buscan.

7Por la fe fabricó Noé el arca para salvar a su familia. Fue avisado de la catástrofe que aún no se veía venir y se sintió movido de religioso temor; y por la fe condenó al mundo, haciéndose heredero de la justificación por la fe.

8Fe de Abraham y de Sara. Por la fe obedeció Abraham al ser llamado, saliendo hacia la tierra que debía recibir en herencia; y salió sin saber adónde se dirigía.

9Por la fe emigró a la tierra de promisión como a tierra extraña, habitando en tiendas con Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa.

10Esperaba entrar en la ciudad de firmes cimientos, y cuyo arquitecto y constructor es el mismo Dios.

11Por la fe hasta la misma Sara recibió la virtud de engendrar descendencia; y esto a pesar de su avanzada edad, sólo por haber creído fiel a aquel que lo había prometido.

12Y por este motivo, de un solo hombre —incapaz además de transmitir la vida— salieron descendientes, numerosos como las estrellas del cielo y como la arena de la orilla del mar, que no se puede contar.

13En conformidad con la fe, murieron todos éstos sin haber alcanzado el cumplimiento de las promesas; pero las vieron de lejos y las saludaron, proclamando que eran huéspedes y peregrinos sobre la tierra.

14En verdad que quienes así se expresan, dan a entender que van buscando una patria;

15porque si se acordaran ciertamente de la que habían dejado, ocasiones habían tenido para volverse a ella.

16De hecho anhelaban otra mejor, es decir, la del cielo. Por eso Dios no se desdeña de llamarse Dios de ellos. Les tenía ya preparada una ciudad.

17Por la fe, puesto a prueba, ofreció Abraham a Isaac; y ofrecía a su unigénito, a aquel que era el depositario de las promesas.

18Y eso que Dios le había dado palabra de que: Por Isaac tendrás tu descendencia.

19Concluyó de todo ello que Dios podía resucitarlo de entre los muertos; y por eso lo recuperó como un símbolo (de otra resurrección).

20Fe de Isaac, de Jacob y de José. Por la fe, puesta la mirada en el futuro, bendijo Isaac a Jacob y Esaú.

21Por la fe bendijo Jacob al morir a los dos hijos de José; y se prosternó, apoyándose en la extremidad de su báculo.

22Por la fe evocó José al final de su vida el éxodo de los hijos de Israel; y dio órdenes sobre lo que había de hacerse con sus huesos.

23Fe de Moisés. Por la fe, a Moisés, recién nacido, ocultaron durante tres meses sus padres, porque vieron que era un niño encantador y no se dejaron amedrentar por el decreto del rey.

24Por la fe rehusó Moisés, ya adulto, ser llamado hijo de una hija del faraón.

25Prefirió sufrir males con el pueblo de Dios a disfrutar de las ventajas pasajeras del pecado;

26y tuvo por mayor riqueza el oprobio de Cristo que los tesoros de Egipto. Tenía la mirada puesta en la retribución.

27Por la fe abandonó Egipto sin miedo a las iras del rey; y perseveró firme en su propósito como si contemplase al Invisible.

28Por la fe celebró la Pascua y la aspersión de la sangre. Así el ángel exterminador no tocó a los primogénitos.

29Por la fe atravesaron el mar Rojo como si fuese tierra firme, mientras eran devorados por las aguas los egipcios, que intentaron pasar por él.

30Por la fe cayeron las murallas de Jericó, después que los israelitas dieron vueltas en derredor durante siete días.

31Por la fe no pereció Rahab, la meretriz, con los incrédulos por haber acogido con paz a los espías.

32Otros ejemplos. Y ¿qué más voy a decir? Me va a faltar tiempo si empiezo a hablar de Gedeón, de Barac, de Sansón, de Jefté, de David, de Samuel y de los profetas.

33Todos ellos por la fe conquistaron reinos, ejercieron la justicia y obtuvieron promesas; cerraron la boca de los leones,

34extinguieron la violencia del fuego y escaparon al filo de la espada; se hicieron fuertes en su debilidad, valientes en el campo de batalla; y pusieron en fuga a ejércitos extranjeros.

35Mujeres hubo que recuperaron con vida a sus hijos muertos. Unos perecieron entre tormentos, rehusando la libertad por alcanzar una gloriosa resurrección.

36Otros sufrieron escarnios y azotes, sin que faltasen cadenas y cárceles;

37fueron apedreados, aserrados por medio, torturados; murieron al filo de la espada; anduvieron fugitivos de una parte a otra, vestidos de piel de oveja y de cabra, desprovistos de todo, oprimidos, maltratados;

38no era el mundo digno de ellos; y anduvieron errantes por desiertos y montes, por cavernas y simas de la tierra.

39Y ninguno de ellos alcanzó el cumplimiento de las promesas, aunque habían recibido la aprobación de Dios por su fe.

40Dios había provisto para nosotros algo mejor, para que sin nosotros no llegasen ellos a la consumación en la gloria.

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