Salmos 5
La Biblia de Nuestro Pueblo (1995) ›15:2 Escucha mis palabras, Señor, percibe mi susurro;
25:3 atiende mi grito de socorro, ¡Rey mío y Dios mío! A ti te suplico,
35:4 Señor: por la mañana oye mi voz; por la mañana te expongo mi causa, ¡estaré pendiente de ti!
45:5 Tú no eres un Dios que desee el mal, el malvado no es tu huésped,
55:6 ni el impío resiste tu mirada. Detestas a los malhechores,
65:7 destruyes a los mentirosos; a sanguinarios y traicioneros los aborrece el Señor.
75:8 Yo en cambio, por tu gran bondad, puedo entrar en tu casa y postrarme en tu santuario con toda reverencia.
85:9 Guíame, Señor, con tu rectitud en respuesta a mis detractores; allana tu camino ante mí.
95:10 En su boca no hay sinceridad, sus entrañas son pura maldad, su garganta, un sepulcro abierto y su lengua portadora de muerte.
105:11 Castígalos, oh Dios, que fracasen sus planes: por sus muchos crímenes, expúlsalos, porque se han rebelado contra ti.
115:12 Que se alegren los que se refugian en ti canten con júbilo eterno. Protégelos y se regocijarán contigo los que aman tu Nombre,
125:13 porque tú, Señor, bendices al justo, y como un escudo lo rodea tu favor.