Eclesiástico (Sirácide) 37
La Biblia de Nuestro Pueblo (1995) ›1Cualquiera puede decir que es tu amigo, pero hay amigos sólo de nombre.
2¿No es un disgusto mortal cuando el amigo íntimo se vuelve enemigo?
3Ay del malpensado, ¿para qué fuiste creado?, para llenar la superficie de la tierra de traiciones.
4El amigo desleal comparte la alegría de la mesa, pero en la desgracia se queda a distancia.
5El amigo fiel peleará contra tu enemigo, frente a tus rivales empuñará el escudo.
6No olvides al amigo durante el combate ni lo abandones al repartir el botín.
7Todo consejero indica el camino, pero hay quien aconseja en propio provecho;
8cuidado con quien da consejos, entérate primero de sus intereses; porque también él piensa en sí mismo, en cómo sacar provecho;
9a lo mejor te dice: Vas por buen camino, y luego se pone a observar tu ruina.
10No consultes con tu enemigo ni cuentes tus propósitos al que te envidia:
11con la mujer, acerca de su rival; al que busca botín, sobre la guerra; con el comerciante, acerca de negocios; al que compra, sobre una venta; con el tacaño, acerca de generosidad; al cruel, acerca de perdonar; con el ocioso, acerca de un trabajo; al empleado por un año, sobre la cosecha; con el servidor perezoso, acerca de la tarea: no te fíes de tales consejos,
12sino del hombre que siempre respeta a Dios, y sabes que guarda los mandamientos, que siente como tú sientes, y si tropiezas, te ayudará.
13Recibe también el consejo de tu corazón, pues, ¿quién te será más fiel que él?
14El corazón del hombre le informa de la oportunidad mejor que siete centinelas que vigilan en las alturas.
15Y después de todo, suplica al Señor que dirija tus pasos en la verdad. El pensamiento precede a toda acción y la reflexión a toda tarea. 17 La mente es la raíz de toda conducta, y produce cuatro ramas: 18 bien y mal, vida y muerte; su señor absoluto es la lengua. 19 Hay sabios que son sabios para otros y para sí mismos son insensatos; 20 hay sabios odiosos al hablar, y se privan de banquetes exquisitos. 22 Hay sabios que lo son para sí, y cargan con el fruto de su saber; 23 hay sabios que lo son para su pueblo, y el fruto de su saber es duradero. 24 Quien es sabio para sí está colmado de bendiciones, los que lo ven lo felicitan; 26 el sabio para su pueblo hereda gloria, y su fama vive para siempre. 25 La vida de un hombre son años contados, la vida de Israel son años sin cuento. Hijo mío, mientras tienes salud, pruébate a ti mismo, y no te concedas lo que ves que te hace daño, 28 porque no todo es bueno para todos ni a todos les gusta lo mismo, 29 no te precipites a todo lo exquisito ni te entregues a todos los manjares; 30 porque la gula acarrea enfermedades y la glotonería provoca náuseas; 31 por falta de moderación muchos han muerto, pero el que se domina alarga su vida.