Lucas 20
Santa Biblia Martín Nieto ›1Un día, mientras enseñaba al pueblo en el templo y anunciaba el evangelio, los sumos sacerdotes, los maestros de la ley y los ancianos
2se le acercaron, y le preguntaron: "¿Con qué autoridad haces todo esto? ¿Quién te ha dado esa autoridad?".
3Él les respondió: "Yo también os haré una pregunta. Decidme:
4¿El bautismo de Juan era del cielo o de los hombres?".
5Ellos se hicieron este razonamiento: "Si decimos que del cielo, nos dirá: Entonces ¿por qué no creísteis en él?
6Y si decimos que de los hombres, todo el pueblo nos apedreará, porque están convencidos de que Juan era profeta".
7Y respondieron: "No lo sabemos".
8Jesús entonces les dijo: "Tampoco yo os digo con qué autoridad hago todo esto".
9Se puso luego a decir al pueblo esta parábola: "Un hombre plantó una viña, la arrendó a unos viñadores y se fue de viaje por mucho tiempo.
10A su debido tiempo mandó un criado a los viñadores para que le dieran su parte de la vendimia. Pero los viñadores lo golpearon y lo despidieron con las manos vacías.
11De nuevo les mandó otro criado; y también a éste lo golpearon, lo maltrataron y lo despidieron con las manos vacías.
12Les envió un tercero, y también lo hirieron y lo echaron.
13El dueño de la viña se dijo entonces: ¿Qué haré? Enviaré a mi hijo querido; a él lo respetarán.
14Pero los viñadores, al verlo, se dijeron: Éste es el heredero; matémoslo, y nos quedaremos con su herencia.
15Lo echaron fuera de la viña, y lo mataron. ¿Qué hará con ellos el dueño de la viña?
16Irá, acabará con los viñadores y dará la viña a otros". Al oír esto dijeron: "¡No lo quiera Dios!".
17Jesús los miró y les dijo: "¿Pues qué significa aquello que está escrito: La piedra que los constructores desecharon, ésa ha venido a ser piedra angular?
18El que caiga sobre esa piedra se estrellará, y sobre el que ella caiga será aplastado".
19Los maestros de la ley y los sumos sacerdotes quisieron entonces mismo echarle mano, pues comprendieron que la parábola iba por ellos, pero temieron al pueblo.
20Se quedaron en acecho y enviaron espías que aparentaban ser justos, para cazarlo en alguna palabra y así entregarlo al poder y a la autoridad del gobernador.
21Le preguntaron: "Maestro, sabemos que hablas y enseñas con rectitud, que no te importa nada el qué dirán y que enseñas de verdad el camino del Señor.
22¿Nos es lícito pagar el impuesto al césar o no?".
23Jesús, conociendo su malicia, les dijo: "Mostradme una moneda.
24¿De quién es la efigie y la inscripción?". Respondieron: "Del césar".
25Él les dijo: "Pues dad al césar lo que es del césar y a Dios lo que es de Dios".
26No pudieron cazarlo en ninguna de sus palabras en presencia del pueblo y, maravillados de su respuesta, se callaron.
27Se le acercaron unos saduceos, que niegan la resurrección, y le preguntaron:
28"Maestro, Moisés nos prescribió: Si el hermano de uno muere, dejando mujer, sin hijos, su hermano debe casarse con la viuda y dar descendencia al hermano.
29Eran siete hermanos. El primero se casó, y murió sin dejar hijos.
30El segundo
31y el tercero, y así hasta el séptimo, se casaron con la viuda, y murieron sin dejar hijos.
32Finalmente murió también la mujer.
33En la resurrección, ¿de quién de ellos será mujer? Porque los siete la tuvieron por mujer".
34Jesús les dijo: "Los hijos de este mundo se casan unos con otros;
35pero los que han sido dignos de tener parte en el otro mundo y en la resurrección de los muertos, hombres y mujeres, no se casarán.
36Ya no pueden morir, pues son como los ángeles, hijos de Dios, al ser hijos de la resurrección.
37Y que los muertos resucitan, el mismo Moisés lo da a entender en lo de la zarza, cuando llama al Señor: Dios de Abrahán, Dios de Jacob, Dios de Isaac.
38No es un Dios de muertos, sino de vivos, porque para él todos viven".
39Entonces unos maestros de la ley dijeron: "¡Bien dicho, maestro!".
40Y no se atrevieron a preguntarle más.
41Y les preguntó: "¿Cómo puede decirse que el mesías es hijo de David,
42pues David mismo dice en el libro de los Salmos: El Señor dijo a mi Señor:
43hasta que ponga a tus enemigos, debajo de tus pies?
44Pues si el mismo David lo llama Señor, ¿cómo puede ser hijo suyo?".
45Y dijo a sus discípulos ante todo el pueblo:
46"Guardaos de los maestros de la ley, a los que les gusta llevar vestidos ostentosos, ser saludados en las plazas, ocupar los primeros puestos en las sinagogas
47y que devoran los bienes de las viudas mientras aparentan hacer largas oraciones. Ellos serán juzgados muy severamente".