Lucas 19
Santa Biblia Martín Nieto ›1Entró en Jericó y andaba por la ciudad.
2Había allí un hombre, llamado Zaqueo, jefe de publicanos y rico.
3Intentaba ver a Jesús, pero no podía por la gente, porque era bajo de estatura.
4Se adelantó y se subió a un sicómoro para poder verlo, porque iba a pasar por allí.
5Cuando Jesús llegó al lugar, levantó los ojos y le dijo: "Zaqueo, baja en seguida, porque hoy tengo que hospedarme en tu casa".
6Bajó en seguida y lo recibió muy contento.
7Al ver esto, todos murmuraban y decían: "Se ha hospedado en casa de un pecador".
8Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: "Señor, voy a dar la mitad de mis bienes a los pobres; y si he estafado a alguien, le devolveré cuatro veces más".
9Jesús le dijo: "Hoy ha entrado la salvación en esta casa, porque también éste es hijo de Abrahán.
10El hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido".
11Como la gente lo escuchaba, les propuso una parábola, ya que estaban cerca de Jerusalén y creían que la manifestación del reino de Dios era inminente.
12Dijo: "Un hombre de la nobleza marchó a un país lejano para recibir la dignidad real y volver.
13Llamó a diez criados, les dio diez monedas de gran valor y les dijo: Negociad mientras vengo.
14Pero sus conciudadanos lo odiaban y enviaron tras él una embajada diciendo: No lo queremos por rey.
15Él regresó investido de la realeza, y mandó llamar a los criados a los que había dado el dinero para saber cuánto había ganado cada uno.
16El primero se presentó y dijo: Señor, tu dinero ha producido diez veces más.
17Y le contestó: Muy bien, criado bueno; puesto que has sido fiel en lo poco, recibe el gobierno de diez ciudades.
18El segundo llegó y dijo: Señor, tu dinero ha producido cinco veces más.
19Y dijo igualmente a éste: Manda tú también en cinco ciudades.
20Llegó otro y dijo: Señor, aquí tienes tu dinero, que he tenido guardado en un pañuelo,
21porque tuve miedo de ti, pues eres un hombre duro; recoges lo que no pusiste y cosechas lo que no sembraste.
22Él le dijo: Por tus mismas palabras te juzgo, mal criado. ¿Sabías que soy muy duro, que recojo lo que no he puesto y cosecho lo que no he sembrado?
23Y ¿por qué no pusiste mi dinero en la banca, y yo, al volver, lo hubiera retirado con los intereses?
24Y dijo a los que estaban presentes: Quitadle la moneda y dádsela al que tiene diez monedas.
25Ellos le dijeron: Señor, ya tiene diez monedas.
26Yo os digo que al que tiene se le dará, y al que no tiene aun lo que tiene se le quitará.
27En cuanto a mis enemigos, esos que no me quisieron por rey, traedlos aquí y degolladlos en mi presencia".
28Y dicho esto, continuó adelante camino de Jerusalén.
29Al llegar cerca de Betfagé y de Betania, junto al monte de los Olivos, envió a dos discípulos diciéndoles:
30"Id a la aldea de enfrente y, a la entrada, encontraréis un pollino atado sobre el que nadie ha montado aún; desatadlo y traedlo.
31Si alguien os pregunta: ¿Por qué lo desatáis?, decidle: El Señor lo necesita".
32Los enviados fueron y lo encontraron como les había dicho.
33Mientras ellos desataban el pollino, sus dueños les dijeron: "¿Por qué desatáis el pollino?".
34Ellos replicaron: "El Señor lo necesita".
35Y se lo llevaron a Jesús. Echaron sus mantos sobre el pollino y montaron a Jesús.
36A medida que avanzaba, ellos extendían sus mantos en el camino a modo de alfombra.
37Al acercarse a la bajada del monte de los Olivos, todos los que iban con él, llenos de alegría, comenzaron a alabar a Dios a grandes voces por todos los milagros que habían visto,
38diciendo: ¡Bendito el que viene, el rey, en nombre del Señor!
39Algunos fariseos de entre la gente le dijeron: "Maestro, reprende a tus discípulos".
40Él les dijo: "Os digo que si éstos se callaran gritarían las piedras".
41Al acercarse y ver la ciudad, lloró por ella,
42y dijo: "¡Ojalá en este día conocieras también tú el mensaje de paz! Pero está oculto y no puedes verlo.
43Porque llegará un día en que tus enemigos te rodearán con trincheras, te cercarán y te estrecharán por todas partes
44y te echarán al suelo. Matarán a todos tus habitantes y no dejarán de ti piedra sobre piedra, porque no has conocido el tiempo en el que Dios te ha visitado".
45Entró en el templo y se puso a echar a los vendedores,
46diciéndoles: "Está escrito: Mi casa es casa de oración, pero vosotros la habéis convertido en una cueva de ladrones".
47Todos los días enseñaba en el templo. Los sumos sacerdotes, los maestros de la ley y los principales del pueblo trataban de prenderlo;
48pero no sabían cómo hacerlo, porque todo el pueblo estaba pendiente de él escuchándole.