Mateo 7
Biblia del Peregrino (1993) ›1No juzguéis y no seréis juzgados.
2Como juzguéis os juzgarán. La medida que uséis para medir la usarán con vosotros.
3¿Por qué te fijas en la mota en el ojo de tu hermano y no reparas en la viga del tuyo?
4¿Cómo te atreves a decir a tu hermano: Déjame sacarte la mota del ojo, mientras llevas una viga en el tuyo?
5¡Hipócrita!, saca primero la viga de tu ojo y entonces podrás distinguir para sacar la mota del ojo de tu hermano.
6No echéis lo santo a los perros, no echéis vuestras perlas a los puercos, no sea que las pisoteen y después se revuelvan para destrozaros.
7Pedid y os darán, buscad y encontraréis, llamad y os abrirán,
8pues quien pide recibe, quien busca encuentra, a quien llama se le abre.
9¿Quién de vosotros, si su hijo le pide pan, le da una piedra?
10¿O si le pide pescado, le da una culebra?
11Pues si vosotros, con lo malos que sois, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más dará vuestro Padre del cielo cosas buenas a los que se las pidan!
12Tratad a los demás como queréis que os traten a vosotros. En esto consiste la ley y los profetas.
13Entrad por la puerta estrecha; porque es ancha la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y son muchos los que entran por ella.
14¡Qué estrecha es la puerta!, ¡qué angosto el camino que lleva a la vida!, y son pocos los que dan con ella.
15Guardaos de los falsos profetas que se os acercan disfrazados de ovejas y por dentro son lobos rapaces.
16Por sus frutos los reconoceréis. ¿Se cosechan uvas de las zarzas o higos de los cardos?
17Un árbol sano da frutos buenos, un árbol enfermo da frutos malos.
18Un árbol sano no puede dar frutos malos ni un árbol enfermo puede dar frutos buenos.
19El árbol que no dé frutos buenos será cortado y echado al fuego.
20Así pues, por sus frutos los reconoceréis.
21No todo el que me diga: ¡Señor, Señor!, entrará en el reino de Dios, sino el que haga la voluntad de mi Padre del cielo.
22Cuando llegue aquel día, muchos me dirán: ¡Señor, Señor! ¿No hemos profetizado en tu nombre? ¿No hemos expulsado demonios en tu nombre? ¿No hemos hecho milagros en tu nombre?
23Y yo entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, vosotros que hacéis el mal.
24Así pues, quien escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a un hombre prudente que construyó su casa sobre roca.
25Cayó la lluvia, crecieron los ríos, soplaron los vientos y se abatieron sobre la casa; pero no se derrumbó, porque estaba cimentada sobre roca.
26Quien escucha estas palabras mías y no las pone en práctica se parece a un hombre sin juicio que construyó su casa sobre arena.
27Cayó la lluvia, crecieron los ríos, soplaron los vientos, golpearon la casa y ésta se derrumbó. Fue un derrumbamiento terrible.
28Cuando Jesús terminó su discurso, la multitud estaba asombrada de su enseñanza;
29porque les enseñaba con autoridad, no como sus letrados.