Mateo 6
Biblia del Peregrino (1993) ›1Guardaos de hacer las obras buenas en público solamente para que los vean; de lo contrario no os recompensará vuestro Padre del cielo.
2Cuando des limosna no hagas tocar la trompeta por delante, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles para que los alabe la gente. Os aseguro que ya han recibido su paga.
3Cuando tú hagas limosna, no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha;
4de ese modo tu limosna quedará escondida, y tu Padre, que ve en lo escondido, te lo pagará.
5Cuando oréis no hagáis como los hipócritas, que gustan rezar de pie en las sinagogas y en las esquinas para exhibirse a la gente. Os aseguro que ya han recibido su paga.
6Cuando tú vayas a orar, entra en tu habitación, cierra la puerta y reza a tu Padre a escondidas. Y tu Padre, que ve en lo escondido, te lo pagará.
7Cuando recéis no seáis palabreros como los paganos, que piensan que a fuerza de palabras serán escuchados.
8No los imitéis, pues vuestro Padre sabe lo que necesitáis antes de que se lo pidáis.
9Vosotros rezad así: ¡Padre nuestro del cielo! Sea respetada la santidad de tu nombre,
10venga tu reinado, cúmplase tu designio en la tierra como en el cielo;
11danos hoy el pan del mañana,
12perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden;
13no nos dejes sucumbir a la prueba y líbranos del maligno.
14Pues si perdonáis a los hombres las ofensas, vuestro Padre del cielo os perdonará a vosotros,
15pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.
16Cuando ayunéis no pongáis cara triste como los hipócritas, que desfiguran la cara para hacer ver a la gente que ayunan. Os aseguro que ya han recibido su paga.
17Cuando tú ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara,
18de modo que tu ayuno no lo vean los hombres, sino tu Padre que está escondido; y tu Padre, que ve en lo escondido, te lo pagará.
19No acumuléis tesoros en la tierra, donde roen la polilla y la carcoma, donde los ladrones perforan paredes y roban.
20Acumulad tesoros en el cielo, donde no roen polilla ni carcoma, donde los ladrones no abren brechas ni roban.
21Pues donde está tu tesoro, allí estará también tu corazón.
22El ojo suministra luz a todo el cuerpo: por tanto, si tu ojo está sano, todo tu cuerpo estará lleno de luz;
23pero si tu ojo está enfermo, todo tu cuerpo estará lleno de oscuridad. Y si tu fuente de luz está a oscuras, ¡qué terrible oscuridad!
24Nadie puede estar al servicio de dos señores, pues odiará a uno y amará al otro o apreciará a uno y despreciará al otro. No podéis estar al servicio de Dios y del dinero.
25Por eso os digo que no andéis angustiados por la comida [y la bebida para conservar la vida o por el vestido para cubrir el cuerpo. ¿No vale más la vida que el alimento?, ¿el cuerpo más que el vestido?
26Fijaos en las aves del cielo: no siembran ni cosechan ni recogen en graneros, y sin embargo, vuestro Padre del cielo las alimenta. ¿No valéis vosotros más que ellas?
27¿Quién de vosotros puede, por mucho que se inquiete, prolongar un poco su vida?
28¿Por qué os angustiáis por el vestido? Mirad cómo crecen los lirios silvestres, sin trabajar ni hilar.
29Os aseguro que ni Salomón, con todo su fasto, se vistió como uno de ellos.
30Pues si a la hierba del campo, que hoy crece y mañana la echan al horno, Dios la viste así, ¿no os vestirá mejor a vosotros, hombres de poca fe?
31En conclusión, no os angustiéis pensando: ¿qué comeremos?, ¿qué beberemos?, ¿con qué nos vestiremos?
32Todo eso buscan ansiosamente los paganos. Pero vuestro Padre del cielo sabe que tenéis necesidad de todo aquello.
33Buscad, ante todo el reinado [de Dios y su justicia, y lo demás os lo darán por añadidura.
34Así pues, no os preocupéis del mañana, que el mañana se ocupará de sí. A cada día le basta su problema.