Juan 4
Biblia del Peregrino (1993) ›1Los fariseos se enteraron de que Jesús tenía más discípulos y bautizaba más que Juan
2--si bien eran sus discípulos los que bautizaban, no él personalmente--. Cuando Jesús lo supo,
3abandonó Judea y se dirigió de nuevo a Galilea.
4Tenía que atravesar Samaría.
5Así que llegó a una aldea de Samaría llamado Sicar, cerca del terreno que Jacob dio a su hijo José
6--allí se encuentra el pozo de Jacob--. Jesús, cansado del camino, se sentó tranquilamente junto al pozo. Era mediodía.
7Una mujer de Samaría llegó a sacar agua. Jesús le dice: Dame de beber
8--los discípulos habían ido al pueblo a comprar comida.
9Le responde la samaritana: Tú, que eres judío, ¿cómo pides de beber a una samaritana? --los judíos no se tratan con los samaritanos--.
10Jesús le contestó: Si conocieras el don de Dios y quién es el que te pide de beber, tú le pedirías a él, y él te daría agua viva.
11Le dice [la mujer : Señor, no tienes cubo y el pozo es profundo, ¿de dónde sacas agua viva?
12¿Eres, acaso, más poderoso que nuestro padre Jacob, que nos legó este pozo, del que bebían él, sus hijos y sus rebaños?
13Le contestó Jesús: El que bebe de esta agua vuelve a tener sed;
14quien beba del agua que yo le daré no tendrá sed jamás, pues el agua que le daré se convertirá dentro de él en manantial que brota dando vida eterna.
15Le dice la mujer: Señor, dame de esa agua, para que no tenga sed y no tenga que venir acá a sacarla.
16Le dice: Ve, llama a tu marido y vuelve acá.
17Le contestó la mujer: No tengo marido. Le dice Jesús: Tienes razón al decir que no tienes marido;
18pues has tenido cinco hombres, y el de ahora tampoco es tu marido. En eso has dicho la verdad.
19Le dice la mujer: Señor, veo que eres profeta.
20Nuestros padres daban culto en este monte; vosotros en cambio decís que es en Jerusalén donde hay que dar culto.
21Le dice Jesús: Créeme, mujer, llega la hora en que ni en este monte ni en Jerusalén se dará culto al Padre.
22Vosotros dais culto a lo que desconocéis, nosotros damos culto a lo que conocemos; pues la salvación procede de los judíos.
23Pero llega la hora, ya ha llegado, en que los que dan culto auténtico darán culto al Padre en espíritu y de verdad. Tal es el culto que busca el Padre.
24Dios es Espíritu y los que le dan culto deben hacerlo en espíritu y de verdad.
25Le dice la mujer: Sé que vendrá el Mesías --es decir, Cristo--. Cuando él venga, nos lo explicará todo.
26Jesús le dice: Yo soy, el que habla contigo.
27En esto llegaron sus discípulos y se maravillaron de verlo hablar con una mujer. Pero ninguno le preguntó qué buscaba o por qué hablaba con ella.
28La mujer dejó el cántaro, se fue a la aldea y dijo a los vecinos:
29Venid a ver un hombre que me ha contado todo lo que yo he hecho: ¿no será el Mesías?
30Ellos salieron de la aldea y acudieron a él.
31Entretanto los discípulos le rogaban: Rabí, come.
32Él les dijo: Yo tengo un sustento que vosotros no conocéis.
33Los discípulos comentaban: ¿Le habrá traído alguien de comer?
34Jesús les dice: Mi sustento es hacer la voluntad del que me envió y concluir su obra.
35¿No decís vosotros que faltan cuatro meses para la siega? Pues yo os digo: levantad la vista y observad los campos clareando ya para la cosecha.
36El segador ya está recibiendo su salario y cosechando fruto para la vida eterna; así lo celebran sembrador y segador.
37De ese modo se cumple el refrán: uno siembra y otro siega.
38Yo os he enviado a cosechar donde no habéis trabajado. Otros han trabajado y vosotros habéis entrado a aprovecharos de sus trabajos.
39En aquella aldea muchos creyeron en él por lo que había contado la mujer, afirmando que le había contado todo lo que ella había hecho.
40Los samaritanos acudieron a él y le rogaban que se quedara con ellos. Se quedó allí dos días,
41y muchos más creyeron en él, a causa de su palabra;
42y decían a la mujer: Ya no creemos por lo que nos has contado, pues nosotros mismos hemos escuchado y sabemos que éste es realmente el salvador del mundo.
43Pasados los dos días se trasladó de allí a Galilea.
44Jesús mismo había declarado que un profeta no recibe honores en su patria.
45Cuando llegó a Galilea, lo recibieron los galileos que habían visto todo lo que hizo en Jerusalén durante las fiestas; pues también ellos habían acudido a las fiestas.
46Fue de nuevo a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino. Había allí un funcionario real cuyo hijo estaba enfermo en Cafarnaún.
47Al oír que Jesús había llegado de Judea a Galilea, fue a visitarlo y le suplicaba que bajase a sanar a su hijo, que estaba por morir.
48Jesús le dijo: Mientras no veáis señales y prodigios, no creéis.
49Le dice el funcionario real: Señor, baja antes de que muera mi niño.
50Jesús le dice: Ve, que tu hijo sigue vivo. El hombre creyó lo que le decía Jesús y se puso en camino.
51Iba ya bajando, cuando sus sirvientes le salieron al encuentro para anunciarle que su muchacho estaba sano.
52Les preguntó a qué hora se había puesto bien, y le dijeron que el día anterior a la una se le había pasado la fiebre.
53Comprobó el padre que era la hora en que Jesús le había dicho que su hijo seguía vivo. Y creyó en él con toda su familia.
54Ésta fue la segunda señal que hizo Jesús cuando se trasladó de Judea a Galilea.