Juan 3
Biblia del Peregrino (1993) ›1Había un hombre del partido fariseo, llamado Nicodemo, una autoridad entre los judíos.
2Fue a visitarlo de noche y le dice: Rabí, sabemos que vienes de parte de Dios como maestro, pues nadie puede hacer las señales que tú haces si Dios no está con él.
3Jesús le responde: Te aseguro que, si uno no nace de nuevo, no puede ver el reinado de Dios.
4Le responde Nicodemo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Podrá entrar de nuevo en el vientre materno para nacer?
5Le contesta Jesús: Te aseguro que, si uno no nace de agua y Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.
6De la carne nace carne, del Espíritu nace espíritu.
7No te extrañes si te he dicho que hay que nacer de nuevo.
8El viento sopla hacia donde quiere: oyes su rumor, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así sucede con el que ha nacido del Espíritu.
9Le responde Nicodemo: ¿Cómo puede suceder esto?
10Jesús le contesta: Tú eres maestro de Israel, ¿y no entiendes estas cosas?
11Te lo aseguro: nosotros hablamos de lo que sabemos, atestiguamos lo que hemos visto, pero no aceptáis nuestro testimonio.
12Si os he dicho cosas de la tierra y no creéis, ¿cómo creeréis cuando os diga cosas del cielo?
13Nadie ha subido al cielo si no es el que bajó del cielo: este Hombre.
14Como Moisés en el desierto levantó la serpiente, así ha de ser levantado este Hombre,
15para que quien crea en él tenga vida eterna.
16Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Hijo único, para que quien crea en él no perezca, sino tenga vida eterna.
17Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por medio de él.
18El que cree en él no es juzgado; el que no cree ya está juzgado, por no creer en el Hijo único de Dios.
19El juicio versa sobre esto: que la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron las tinieblas a la luz. Y es que sus acciones eran malas.
20Quien obra mal detesta la luz y no se acerca a la luz, para que no delate sus acciones.
21En cambio, quien procede lealmente se acerca a la luz para que se manifieste que procede movido por Dios.
22Después de esto, Jesús con sus discípulos se dirigió a Judea; allí se quedó con ellos y se puso a bautizar.
23También Juan bautizaba, en Ainón, cerca de Salín, donde había agua abundante. La gente acudía y se bautizaba.
24Todavía no habían metido a Juan en la cárcel.
25Surgió una discusión de los discípulos de Juan con un judío a propósito de purificaciones.
26Acudieron a Juan y le dijeron: Rabí, el que estaba contigo en la otra orilla del Jordán, del que diste testimonio, está bautizando, y todo el mundo acude a él.
27Respondió Juan: Nadie puede arrogarse nada si no se lo concede Dios.
28Vosotros sois testigos de que dije: Yo no soy el Mesías, sino que me han enviado por delante de él.
29Quien se lleva a la novia es el novio. El amigo del novio que está escuchando se alegra de oír la voz del novio. Y en esto consiste mi gozo colmado.
30Él debe crecer y yo disminuir.
31Quien viene de arriba está por encima de todos. Quien viene de la tierra es terreno y habla de cosas terrenas. Quien viene del cielo [está por encima de todos .
32Él atestigua lo que ha visto y oído, y nadie acepta su testimonio.
33Quien acepta su testimonio acredita que Dios es veraz.
34El enviado de Dios habla de las cosas divinas, pues Dios no da el Espíritu tasado.
35El Padre ama al Hijo y todo lo pone en sus manos.
36Quien cree en el Hijo tiene vida eterna. Quien no cree al Hijo, no verá la vida, pues lleva encima la ira de Dios.