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Job 4

Biblia del Peregrino (1993)

1Respondió Elifaz de Temán:

2Si uno tuviera que hablarte, no sé si lo aguantarías, pero, ¿puede uno frenar las palabras?

3Tú que a tantos instruías y fortalecías los brazos inertes,

4que con tus palabras levantabas al que tropezaba y sostenías las rodillas que se doblaban,

5hoy que te toca a ti, ¿no aguantas?, ¿te turbas hoy que todo te cae encima?

6¿No era la religión tu confianza y una vida honrada tu esperanza?

7¿Recuerdas un inocente que haya perecido? ¿Dónde se ha visto un justo exterminado?

8Yo sólo he visto a los que aran maldad y siembran miseria, cosecharlas.

9Sopla Dios y perecen, su aliento enfurecido los consume.

10Aunque ruge el león y le hace coro la leona, a los cachorros les arrancan los dientes:

11muere el león falto de presa y las crías de la leona se dispersan.

12Oí furtivamente una palabra, apenas percibí su murmullo:

13en una visión de pesadilla, cuando el letargo cae sobre los hombres,

14me sobrecogió un terror, un temblor que estremeció todos mis huesos.

15Un viento me rozó la cara, el vello del cuerpo se me erizó.

16Estaba de pie no conocía su aspecto ; sólo una figura ante mis ojos, un silencio; después oí una voz:

17¿Puede el hombre llevar razón contra Dios?, ¿o un mortal ser puro frente a su Hacedor?

18Si no se fía de sus criados y aun en sus ángeles descubre faltas,

19¿cómo estarán limpios ante su Hacedor los que habitan en casas de arcilla cimentadas en barro?

20Entre el alba y el ocaso se desmoronan, sin que se advierta perecen para siempre.

21Les arrancan las cuerdas de la tienda y mueren sin haber aprendido.

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