Job 3
Biblia del Peregrino (1993) ›1Entonces Job abrió la boca y maldijo su día
2diciendo:
3¡Muera el día que nací, la noche que dijo: Han concebido un varón!
4Que ese día se vuelva tinieblas, que Dios desde lo alto se desentienda de él, que sobre él no brille la luz,
5que lo reclamen las tinieblas y las sombras, que la niebla se pose sobre él, que un eclipse lo aterrorice;
6que se apodere de esa noche la oscuridad, que no se sume a los días del año, que no entre en la cuenta de los meses,
7que esa noche quede estéril y cerrada a los gritos de júbilo,
8que la maldigan los que maldicen el día, los que entienden de incitar al Leviatán;
9que se velen las estrellas de su aurora, que espere la luz y no llegue, que no vea el parpadear del alba;
10porque no me cerró las puertas del vientre y no escondió a mi vista tanta miseria.
11¿Por qué al salir del vientre no morí o perecí al salir de las entrañas?
12¿Por qué me recibió un regazo y unos pechos me dieron de mamar?
13Ahora reposaría tranquilo y dormiría en paz,
14como los reyes y consejeros de la tierra que reconstruyen ciudades derruidas;
15o como los nobles que poseyeron oro y llenaron de plata sus palacios.
16Ahora sería un aborto enterrado, una criatura que no llegó a ver la luz.
17Allí acaba el tumulto de los malvados, allí reposan los que están rendidos,
18con ellos descansan los prisioneros sin oír la voz del capataz;
19se confunden pequeños y grandes y el esclavo se emancipa de su amo.
20¿Por qué dio a luz a un desgraciado y vida al que la pasa en la amargura,
21al que ansía la muerte que no llega y escarba buscándola, más que un tesoro,
22al que se alegraría ante la tumba y gozaría al recibir sepultura,
23al hombre que no encuentra camino porque Dios le cerró la salida?
24Por alimento tengo mis sollozos y mis gemidos desbordan como agua.
25Lo que más temía me sucede, lo que más me aterraba me acontece:
26vivo sin paz, sin calma, sin descanso, en puro sobresalto.