Zacarías 5
Nueva Biblia de Jerusalén (1998) ›1Sexta visión: el libro que vuela. Alcé de nuevo la vista y tuve una visión: Era un rollo volando.
2El ángel 5:2 (a) «el ángel», añadido por sentido. me dijo: Ez 2:9-10 ; Ap 10:9-11 «¿Qué ves?» Respondí: «Veo un rollo volando, de veinte codos de largo y veinte de ancho 5:2 (b) Es un rollo enorme. Sus dimensiones son las del pórtico del templo salomónico, 1 R 6:3 . .»
3Y añadió: «Eso es la Maldición que sale sobre la faz de toda esta tierra. Ex 20:15 Pues, según ella, todo ladrón será expulsado de aquí, y todo el que jura será, Ex 20:7 según ella, expulsado de aquí 5:3 «el que jura», se entiende «por mi nombre en falso», ver Za 5:4 . -La maldición se concibe como eficaz. Alcanza a todos los pecadores, de los que la Tierra Santa será liberada en la época de la salvación. .
4La he dejado en libertad —oráculo de Yahvé Sebaot— para que entre en casa del ladrón y en casa del que jura por mi nombre en falso, para que se aloje en su casa y la consuma, con su maderamen y sus piedras.»
5Séptima visión: la mujer dentro de la medida. Salió el ángel que hablaba conmigo y me dijo: «Alza ahora la vista y mira eso que sale.»
6Le pregunté: «¿Qué es eso?» Respondió: «Es la medida 5:6 (a) Lit. «el efá», ver el índice de medidas al fin del volumen. Pero el efá no tiene aquí su valor ordinario. que sale.» Y añadió: «Ésta es la culpa 5:6 (b) «culpa» griego; «ojos» hebr. de ellos en todo el país.»
7En esto, se levantó la tapa de plomo y había una mujer sentada en medio de la medida.
8Dijo él: «Ésta es la Maldad.» La echó dentro de la medida y volvió a poner la tapa de plomo en su boca.
9Alcé luego la vista y tuve una visión: Aparecieron dos mujeres con las alas desplegadas al viento, pues tenían alas como de cigüeña. Y transportaron la medida entre la tierra y el cielo.
10Pregunté entonces al ángel que hablaba conmigo: «¿Adónde llevan ésas la medida?»
11Me respondió: «Van a edificarle una casa en el país de Senaar, y cuando esté a punto será colocada allí sobre su base 5:11 La Tierra Santa, en la época de la salvación, se verá desembarazada de la Maldad (el desprecio de Dios, personificado). La Maldad llega a ser una falsa divinidad a la que se erige un templo en Senaar (Babilonia), centro simbólico del mundo pagano. .»