Josué 8
Nueva Biblia de Jerusalén (1998) ›14. LA CONQUISTA DE AY Orden dada a Josué. Yahvé dijo entonces a Josué: «¡No tengas miedo ni te asustes! Toma contigo a toda la Jc 20:28 gente de armas; levántate y ataca a Ay, pues entrego en tus manos al rey de Ay, a su pueblo, su ciudad y su territorio.
2Harás con Ay y con su rey lo que has hecho con Jericó y con su rey. Pero como botín sólo tomaréis el botín y el ganado. Pon una emboscada a espaldas de la ciudad.»
3Maniobra Jc 20:29-48 de Josué. Josué se levantó con toda la gente de armas para marchar sobre Ay. Escogió Josué treinta mil guerreros valientes y los hizo salir de noche,
4dándoles esta orden: «Mirad, vosotros vais a estar emboscados a espaldas de la ciudad, pero no os alejéis mucho de ella, y estad todos alerta.
5Yo y toda la gente que me acompaña nos acercaremos a la ciudad y, cuando la gente de Ay 8:5 «la gente de Ay» griego; «ellos» hebr. salga a nuestro encuentro como la primera vez, huiremos ante ellos.
6Saldrán tras de nosotros hasta que los alejemos de la ciudad, porque se dirán: Huyen delante de nosotros como la primera vez 8:6 Al final del v., el hebr. añade: «huiremos ante ellos», ditografía de Jos 8:5 . .
7Entonces vosotros saldréis de la emboscada y os apoderaréis de la ciudad; Yahvé, vuestro Dios, la pondrá en vuestras manos.
8En cuanto toméis la ciudad la incendiaréis. Lo haréis según la orden de Yahvé. Mirad que os lo mando yo.»
9Los despachó Josué y fueron al lugar de la emboscada, y se apostaron entre Betel y Ay, al occidente de Ay; Josué pasó aquella noche en medio de la gente.
10Se levantó de mañana Josué, revistó la tropa y subió contra Ay, con los ancianos de Israel al frente de la tropa.
11Toda la gente de guerra que estaba con él subió y se acercó hasta llegar ante la ciudad. Acamparon al norte de Ay. El valle quedaba entre ellos y la ciudad.
12Tomó unos cinco mil hombres 8:12 Cifra más probable que la de 30.000 en Jos 8:3 . y tendió con ellos una emboscada entre Betel y Ay, al oeste de la ciudad.
13Pero el grueso de la tropa acampó al norte de la ciudad, quedando la emboscada al oeste de la ciudad. Josué pasó aquella noche en medio del valle.
14Batalla de Ay. En cuanto vio esto el rey de Ay, se dieron prisa, se levantaron temprano y salieron él y toda su gente a presentar batalla a Israel en la bajada 8:14 «bajada» môrad conj., ver Jos 7:5 ; «lugar de la cita» mo`ed. , frente a la Arabá, sin saber que tenía una emboscada a espaldas de la ciudad.
15Josué y todo Israel se hicieron los derrotados y huyeron camino del desierto.
16Toda la gente que estaba en la ciudad se puso a dar grandes alaridos saliendo tras ellos y, al perseguir a Josué, se alejaron de la ciudad.
17No quedó un solo hombre en Ay (ni en Betel 8:17 «ni en Betel» glosa omitida por griego. ) que no saliera en persecución de Israel. Y dejaron la ciudad abierta por perseguir a Israel.
18Yahvé dijo Jos 8:26 ; Ex 17:8-15 ; 2 R 13:14-19 entonces a Josué: «Tiende hacia Ay el sable que tienes en tu mano 8:18 No una simple señal, sino un gesto eficaz por sí mismo, como el de Moisés, Ex 17:9 , Ex 17:11 . , porque en tu mano te la entrego.» Josué tendió el sable que tenía en la mano hacia la ciudad.
19Tan pronto como extendió la mano, los emboscados surgieron rápidamente de su puesto, corrieron y entraron en la ciudad, se apoderaron de ella y a toda prisa la incendiaron.
20Desastre de la gente de Ay. Los hombres de Ay volvieron la vista atrás y vieron la humareda que subía de la ciudad hacia el cielo; no tenían posibilidad de escapar ni por un lado ni por otro. El pueblo que iba huyendo hacia el desierto se volvió contra los perseguidores.
21Viendo Josué y todo Israel que los emboscados habían tomado la ciudad y que subía de ella una humareda, se volvieron y atacaron a los hombres de Ay.
22Los otros salieron de la ciudad a su encuentro, de modo que los hombres de Ay se encontraron rodeados por los israelitas, unos por un lado y otros por otro. Éstos los derrotaron hasta que no quedó superviviente ni fugitivo.
23Pero al rey de Ay lo prendieron vivo y lo condujeron ante Josué.
24Cuando Israel acabó de matar a todos los habitantes de Ay en el campo y en el desierto, hasta donde habían salido en su persecución, y todos ellos cayeron a filo de espada hasta no quedar uno, todo Israel volvió a Ay y pasó a su población a filo de espada.
25El total de los que cayeron aquel día, hombres y mujeres, fue doce mil: todos los habitantes de Ay.
26El anatema y la ruina. Josué no retiró la mano que tenía extendida con el sable hasta que consagró al anatema a todos los habitantes de Ay.
27Israel se repartió solamente el ganado y el botín de dicha ciudad, según la orden que Yahvé había dado a Josué.
28Josué incendió Ay y la convirtió para siempre en una ruina, en desolación hasta el día de hoy.
29Al rey de Ay lo colgó de un árbol 8:29 Este trato ignominioso, que a veces seguía a la ejecución de un enemigo, ver Jos 10:26-27 , era una señal de infamia que también practicaban otros pueblos, ver 1 S 31:10 . Pero, según la ley del Dt 21:22-23 , los ajusticiados debían ser bajados antes de la noche, de ahí Jn 19:31 . hasta la tarde; y a la puesta del sol ordenó Josué que Dt 21:22-23 ; Jos 10:27 bajaran el cadáver del árbol. Lo echaron luego a la entrada de la puerta de la ciudad y apilaron sobre él un gran montón de piedras, que existe todavía hoy.
305. SACRIFICIO Y LECTURA DE LA LEY SOBRE EL MONTE EBAL 8:30 Los vv. Jos 8:30-35 , que interrumpen los relatos de la conquista (en Jos 9:6 , Josué se encontrará aún en el campamento de Guilgal), son de un redactor que se inspira en los caps. 11, 27 y 31 del Dt. Quizá hayan sustituido esos vv. a la mención del santuario de Betel, que aquí era de esperar, puesto que se hallaba próximo a Ay; pero se ha borrado lo que parecía como la legitimación de un santuario posteriormente condenado. El altar de piedras sin labrar. Entonces Josué construyó un altar a Yahvé, Dios de Israel, en el monte Ebal,
31como había mandado Moisés, siervo de Yahvé, a los israelitas, según está escrito en el libro de la Ley de Moisés: un altar de piedras sin Ex 20:25 ; Dt 27:5-7 labrar, a las que no haya tocado el hierro. Ofrecieron sobre él holocaustos a Yahvé e inmolaron sacrificios de comunión.
32Lectura de la Ley. Josué Dt 27:2-4 ; Dt 27:8 escribió allí mismo, sobre las piedras, una copia de la Ley que Moisés había escrito delante de los israelitas.
33Y todo Israel, Dt 27:9-26 sus ancianos, sus escribas y sus jueces, de pie a los lados del arca, delante de Jos 3:3 los sacerdotes levitas que llevaban el arca de la alianza de Yahvé, todos, tanto forasteros como ciudadanos, se colocaron la mitad en la falda del monte Garizín Dt 11:29 y la otra mitad en la falda del monte Ebal 8:33 Esta escena tiene lugar al oeste de Siquén, dominada al norte por el Ebal y al sur por el Garizín. Sobre el Garizín se levantará el templo cismático de los samaritanos, quizá desde la época de Nehemías. Será profanado por Antíoco Epífanes, 2 M 6:2 ; ver 2 M 5:23 . Jesús alude a este culto en Jn 4:21 . , según la orden de Moisés, siervo de Yahvé, para bendecir por primera vez al pueblo de Israel.
34Luego, Josué leyó todas las palabras de la Ley, la bendición Dt 31:10-12 y la maldición, a tenor de cuanto está escrito en el libro de la Ley.
35No hubo ni una palabra de cuanto Moisés había mandado que no la leyera Josué en presencia de toda la asamblea de Israel, incluidas las mujeres, los niños y los forasteros que vivían en medio de ellos.