Jeremías 37
Nueva Biblia de Jerusalén (1998) ›1Juicio 2 R 24:17-20 global sobre Sedecías. Vino LXX: 44 a reinar, en vez de Jeconías, hijo de Joaquín, Jr 22:20-30 ; Jr 13:18-19 el rey Sedecías, hijo de Josías, al que Nabucodonosor, rey de Babilonia, puso por rey en tierra de Judá,
2pero tampoco él ni sus siervos, ni el pueblo de la tierra, hicieron caso de las palabras que Yahvé había hablado por medio del profeta Jeremías.
3Sedecías consulta a Jeremías durante la interrupción del asedio del 588. El rey Sedecías envió a Yucal, hijo de Selemías, y al sacerdote Sofonías, hijo de Maasías, a decir al profeta Jeremías: «¡Ea! Ruega por nosotros a nuestro Dios Yahvé.»
4Y Jeremías iba y venía en público, pues no le habían encarcelado.
5Las fuerzas del faraón salieron de Egipto, y al oír hablar de ellos los caldeos que sitiaban Jerusalén, levantaron el sitio de Jerusalén.
6Entonces dirigió Yahvé la palabra al profeta Jeremías:
7Así dice Yahvé, el Dios de Israel: Así diréis al rey de Judá que os envía a mí, a consultarme: He aquí que las fuerzas del faraón 37:7 Jofrá, ver Jr 44:30 , que reinó del 589 al 569. que salían en vuestro socorro se han vuelto a su tierra de Egipto,
8y volverán los caldeos que atacan a esta ciudad, la tomarán y la incendiarán.
9Así dice Yahvé: No cobréis ánimos diciendo: «Seguro que los caldeos terminarán por dejarnos y marcharse»; porque no se marcharán,
10pues aunque hubieseis derrotado a todas las fuerzas de los caldeos que os atacan y les quedaren sólo hombres acribillados, se levantarían cada cual en su tienda e incendiarían esta ciudad.
11Arresto de Jeremías. El rey mejora su situación. Cuando las tropas caldeas estaban levantando el sitio de Jerusalén, replegándose ante las tropas del faraón, aconteció que
12Jeremías Jr 32:1+ salía de Jerusalén para ir a tierra de Benjamín a asistir a un reparto en el pueblo 37:12 Se trata probablemente del mismo asunto que más adelante ocupará a Jeremías, y que se ha referido en el cap. 32. .
13Y encontrándose él en la puerta de Benjamín, donde había un vigilante llamado Yirías, hijo de Selemías, hijo de Jananías, éste prendió al profeta Jeremías diciendo: «¡Tú te pasas a los caldeos!»
14Dice Jeremías: «¡Falso! Yo no me paso a los caldeos.» Pero Yirías no le hizo caso; detuvo a Jeremías y lo llevó a los jefes,
15los cuales se irritaron contra Jeremías, le dieron de golpes y lo encarcelaron en casa del escriba Jonatán, convertida en prisión.
16Así que Jeremías ingresó en el calabozo del sótano y permaneció allí mucho tiempo.
17El rey Sedecías mandó traerlo, y le interrogó en su casa, en secreto: «¿Hay algo de parte de Yahvé?» Dijo Jeremías: «Lo hay.» Y añadió: «En mano del rey de Babilonia serás entregado.»
18Y dijo Jeremías al rey Sedecías: «¿En qué te he faltado a ti, a tus siervos y a este pueblo, para que me hayáis puesto en prisión?
19¿Pues dónde están vuestros profetas que os profetizaban: “No vendrá el rey de Babilonia contra vosotros ni contra esta tierra”?
20Ahora, pues, oiga el rey mi señor, caiga bien en tu presencia mi petición de gracia y no me vuelvas a casa del escriba Jonatán, no muera yo allí.»
21Entonces el rey Sedecías mandó que custodiasen a Jeremías en el patio de la guardia y se le diese un rosco de pan por día de la calle de los panaderos, hasta que se acabase todo el pan de la ciudad. Y Jeremías permaneció en el patio de la guardia.