1 Reyes 3
Nueva Biblia de Jerusalén (1998) ›1II. Historia de Salomón 1. SALOMÓN EL SABIO Matrimonio con la hija del faraón. Salomón emparentó con el faraón, rey de 1 R 7:8 ; 1 R 9:16s ; 1 R 9:24 Egipto 3:1 Probablente Psusenas II, último rey de la dinastía XXI. -La «Ciudad de David» corresponde a la ciudad primitiva de Jerusalén, ver 2 S 5:9+ . . Tomó a la hija del faraón y la condujo a la Ciudad de David, mientras 2 S 5:9+ terminaba de construir su palacio, el templo de Yahvé y la muralla en torno a Jerusalén.
2El pueblo seguía ofreciendo sacrificios en los altozanos, pues todavía 1 S 9:12+ no se había construido hasta entonces un templo al Nombre de Yahvé.
3Salomón amaba a Yahvé y obraba según los preceptos de su padre David. A pesar de ello, ofrecía sacrificios y quemaba incienso en los altozanos.
4El | 2 Cro 1:3-12 ; Sb 8:19—9:12 sueño de Gabaón. El rey acudió a Gabaón a ofrecer allí sacrificios, pues era entonces el santuario principal. Salomón ofreció mil holocaustos sobre aquel altar.
5En Gabaón se apareció Yahvé a Salomón en aquella noche mediante un sueño 3:5 Los sueños, con anterioridad a los Profetas, eran uno de los principales medios de comunicación entre Dios y los hombres, ver Gn 20:3 ; Gn 28; Gn 31:11 , Gn 31:24 ; Gn 37:5+ y Nm 12:6 . . Dios dijo: «Pídeme lo que haya de darte.»
6Salomón respondió: «Has actuado con gran benevolencia hacia tu siervo David, mi padre, porque él caminaba en tu presencia con lealtad, justicia y rectitud de corazón. Has guardado hacia él esta gran benevolencia, concediéndole un hijo que había de sentarse en su trono, como así acaece en este día.
7Pues bien, Yahvé mi Dios, tú has hecho rey a tu siervo en lugar de David mi padre, pero soy un joven muchacho y no sé por dónde empezar y terminar.»
8Tu siervo está en medio de tu pueblo, el que tú te elegiste, un pueblo numeroso, 1 R 4:20 que no es posible contar ni calcular.
9Concede, pues, a tu siervo, un corazón atento para Pr 2:6-9 juzgar 3:9 Salomón pide una sabiduría práctica, no para su propio gobierno, sino para el pueblo. Ver 1 R 5:13+ [ 1 R 4:33 ]; Ex 31:3+ . a tu pueblo, para discernir entre el bien y el mal. Cierto, ¿quién podrá hacer justicia a este pueblo tuyo tan grande?»
10Agradó al Señor esta súplica de Salomón.
11Entonces le dijo Dios: «Por haber pedido esto y no una vida larga o riquezas para ti ni tampoco la vida de tus enemigos, sino inteligencia para atender a la justicia, Si 47:14 ; Qo 1:16
12obraré según tu palabra: te concedo un corazón sabio e inteligente, como no ha habido antes de ti ni surgirá otro igual Mt 6:33 después de ti.
13Te concedo también aquello que no has pedido, riquezas y Qo 2:4-10 gloria, mayores que las de ningun otro rey mientras vivas 3:13 El hebr. añade: «toda tu vida», según 1 R 3:14 ; omitido por griego. .
14[Si caminas por mis sendas, guardando mis preceptos y mandamientos, como hizo David, tu padre, prolongaré los días de tu vida].»
15Salomón se despertó: ¡Había sido un sueño! Dt 5:33 ; Pr 3:1-2 Entonces se levantó y fue a Jerusalén. Puesto en pie ante el arca de la alianza Lv 1:1+ ; Lv 3:1+ del Señor, ofreció holocaustos y sacrificios de comunión, y dio luego un banquete a todos sus servidores.
16Juicio de Salomón. Por entonces dos mujeres prostitutas fueron a presentarse al rey. Se pararon ante él,
17y dijo una de ellas: «Por favor, mi señor, yo y esa mujer vivíamos en una misma casa, y di a luz, mientras ella estaba conmigo en la casa.
18A los tres días de mi parto, parió también la mujer ésa; estábamos juntas, no había nadie más en la casa, sólo nosotras dos.
19Una noche murió el hijo de la mujer ésa, porque ella había permanecido acostada sobre él.
20Se levantó durante la noche y, mientras tu servidora dormía, tomó a mi hijo de mi costado y lo acostó en su regazo, y a su hijo, el que estaba muerto, lo acostó en el mío.
21Al amanecer me levanté para amamantar a mi hijo, y ¡estaba muerto! Pero lo examiné bien a la luz de la mañana y vi que no era mi hijo, el que yo había parido.»
22La otra mujer repuso: «No, por cierto, mi hijo es el vivo y tu hijo es el muerto.» Pero la otra replicaba: «No, al contrario, tu hijo es el muerto y mi hijo es el vivo.» Y seguían discutiendo ante el rey.
23Dijo el rey: «Ésa dice: “Éste es mi hijo, el vivo, y tu hijo es el muerto,” y la otra dice: “No, al contrario, tu hijo es el muerto, y mi hijo es el vivo.”»
24Entonces ordenó el rey: «Traedme una espada.» Presentaron la espada al rey
25y éste sentenció: «Cortad al niño vivo en dos partes y dad mitad a una y mitad a otra.»
26A la mujer de quien era el niño vivo se le conmovieron las entrañas por su hijo y replicó al rey: «Por favor, mi señor, que le den a ella el niño vivo, pero matarlo, ¡no!, ¡no lo matéis!» Mientras, la otra decía: «Ni para mí ni para ti: ¡que lo corten!»
27Sentenció entonces el rey: «Entregadle a ella el niño vivo, ¡no lo matéis! Ella es su madre.»
28El juicio pronunciado por el rey llegó a oídos de todo Israel y cobraron respeto al rey, al ver que dentro de él había una sabiduría divina con la que hacer justicia 3:28 La primera condición del rey en todo el Oriente es la de ser justo. Para Israel, ver Sal 72:1-2 ; Pr 16:12 ; Pr 25:5 ; Pr 29:14 ; Is 9:6 [ Is 9:7 ]. Salomón lo ha pedido, 1 R 3:9 . Dios se lo ha concedido, 1 R 3:11-12 y la historia de 1 R 3:16-28 muestra esta justicia en acción. .