1 Reyes 20
Nueva Biblia de Jerusalén (1998) ›13. GUERRAS ARAMEAS Sitio de Samaría. Ben Hadad, rey de Aram 20:1 (a) Ben Hadad II, rey del principado arameo de Damasco, sucesor de Ben Hadad I, 1 R 15:18+ . En la edición representada por la versión griega, el cap. 20 seguía al cap. 21, formando con el cap. 22 un conjunto referido a las guerras arameas. , reunió todo su ejército. Le acompañaban treinta y dos reyes 20:1 (b) Señores, vasallos de Ben Hadad, ver 1 R 20:24 . , con caballos y carros. Subió y puso sitio a Samaría y la atacó.
2Envió mensajeros a la ciudad, a Ajab, rey de Israel.
3Le decía: «Así habla Ben Hadad: Tu plata y tu oro son míos. Tus mujeres y tus hijos mejores son míos 20:3 Se ha propuesto la conjetura «son tuyos» en lugar de «son míos». .»
4El rey de Israel respondió: «Como tú digas, rey mi señor 20:4 Ajab se hace el vencido y ya desde ahora el vasallo. Al sitio habían precedido algunos reveses israelitas (el texto no hace más que una alusión, 1 R 20:34 ). ; tuyo soy, yo y todo lo mío.»
5Volvieron los mensajeros y dijeron: «Así habla Ben Hadad: Envié a decirte: “Dame tu plata, tu oro, tus mujeres y tus hijos”.
6Así que mañana a estas horas te enviaré mis siervos que registrarán tu casa y las casas de tus siervos, y echarán mano de cuanto sea precioso a tus ojos 20:6 Según hebr.; «a los ojos de ellos» versiones. y se lo llevarán.»
7El rey de Israel convocó a todos los ancianos del país, y les dijo: «Reconoced y ved cómo éste busca el mal, pues cuando me pidió mis mujeres y mis hijos, mi plata y mi oro, no se lo negué 20:7 «mi plata y mi oro, no se lo negué» hebr.; «a pesar de que no le he negado mi plata y mi oro», griego. -De seguir el texto griego y la posible conjetura señalada en 1 R 20:3 , Ajab se aviene a entregar su tesoro, pero se niega a entregar su familia. Según el hebreo, Ajab consiente en entregarlo todo, pero rechaza el registro y el saqueo de la ciudad. .»
8Todos los ancianos y todo el pueblo dijeron: «No le hagas caso y no le consientas.»
9Dijo a los enviados de Ben Hadad: «Decid a mi señor el rey: Haré todo lo que mandaste a tu siervo la primera vez, pero esto no puedo hacerlo.» Los mensajeros se fueron llevando la respuesta.
10Entonces, Ben Hadad envió a decir: «Así Rt 1:17+ me hagan los dioses y aún más si hay polvo suficiente en Samaría para los puñados que recogerán los hombres que me siguen.»
11El rey de Israel respondió: «Replicad: No ha de cantar victoria quien ciñe la espada, sino quien la desciñe.»
12Nada más escuchar esta respuesta en el momento en que estaban de bebidas él y los otros reyes en Sucot, ordenó a sus servidores: «Tomad posiciones.» Y tomaron posiciones frente a la ciudad.
13Victoria israelita. Un profeta se acercó a Ajab, rey de Israel, y le dijo: «Así habla Yahvé: ¿Ves esa gran multitud? La entrego hoy en tus manos y sabrás que yo soy Yahvé.»
14Ajab preguntó: «¿Por medio de quién?» Respondió: «Así dice Yahvé: Por medio de los ayudantes de los gobernadores provinciales.» Ajab preguntó: «¿Quién ha de entablar el combate?» Respondió: «Tú 20:14 Se consulta a Dios sobre el modo de entablar la batalla, 1 R 22:5s ; ver Jc 1:1s ; Jc 20:18 ; ver también Ex 33:7+ y 1 S 14:18 . .»
15Ajab pasó revista a los ayudantes de los gobernadores provinciales, doscientos treinta y dos, y seguidamente a todo el ejército (todos los israelitas), siete mil.
16Hicieron una salida a mediodía, mientras Ben Hadad estaba en Sucot bebiendo hasta emborracharse con los treinta y dos reyes aliados.
17Los ayudantes de los gobernadores provinciales salieron en cabeza. Ben Hadad envió (mensajeros), que le advirtieron: «Algunos hombres han salido de Samaría.»
18Él respondió: «Si han salido en son de paz, prendedlos vivos, y si en son de guerra, vivos habéis de cogerlos.»
19Habían salido, pues, de la ciudad los ayudantes de los gobernadores provinciales y los siguió luego la tropa.
20Cada uno mató a un adversario. Aram se dio a la fuga e Israel los persiguió, pero Ben Hadad, rey de Aram, logró salvarse a caballo con algunos jinetes.
21El rey de Israel salió, atacó a 20:21 Según hebr.; «se apoderó de» griego. los caballos y carros e infligió a Aram una gran derrota.
22Intermedio. Entonces el profeta se acercó al rey de Israel y le dijo: «Anda, manténte fuerte, piensa y mira lo que has de hacer, porque a la vuelta del año el rey de Aram subirá para atacarte.»
23Los servidores del rey de Aram le dijeron: «Su Dios es un Dios de las montañas; por eso han sido más fuertes que nosotros. Pero si los combatimos en la llanura, seremos más fuertes que ellos.
24Has de actuar de esta manera: Destituye a los reyes de sus puestos y pon gobernadores en su lugar.
25Recluta un ejército como el que perdiste, otros tantos caballos y carros. Los combatiremos en la llanura y seremos más fuertes que ellos.» Atendió su aviso y actuó de esta manera.
26Victoria de Afec. A la vuelta del año 20:26 El equinoccio de primavera, ver 2 S 11:1 . , Ben Hadad pasó revista a los arameos y subió a Afec para luchar contra Israel.
27Se revistó a los israelitas y, tras suministrarles provisiones, marcharon a su encuentro. Los israelitas acamparon frente a ellos; parecían un par de rebaños de cabras, mientras que los arameos llenaban la tierra.
28El hombre de Dios 20:28 El profeta de 1 R 20:13 y 1 R 20:22 . -«y así sabréis» hebr.; «y sabrás» griego. se acercó al rey de Israel y dijo: «Así habla Yahvé: Por haber dicho los arameos: “Yahvé es un Dios de las montañas, no es Dios de las llanuras”, he entregado toda esta gran muchedumbre en tus manos y así sabréis que yo soy Yahvé.»
29Estuvieron acampados frente a frente durante siete días y el séptimo trabaron batalla. Los israelitas derrotaron a los arameos, cien mil hombres de infantería 20:29 Cifra fantástica, como la siguiente; se trata de historia popular. en un solo día.
30Los supervivientes huyeron a la ciudad de Afec, pero la muralla se desplomó sobre los veintisiete mil supervivientes. Ben Hadad huyó y se refugió dentro de la ciudad, en una habitación interior.
31Dijo a sus servidores: «Conozco 20:31 Señales de duelo y penitencia. «Dijo a sus servidores: “Conozco...”» griego; «Sus servidores le dijeron: “Hemos oído...”» hebr. que los reyes de la casa de Israel son reyes misericordiosos. Pongámonos sayales a la cintura y cuerdas a la cabeza y salgamos ante el rey de Israel. Tal vez nos perdone la vida.»
32Se ciñeron sayales a la cintura y cuerdas a la cabeza y se presentaron al rey de Israel, diciendo: «Tu siervo Ben Hadad pide: “Perdóname la vida”.» Él respondió: «¿Está vivo todavía? ¡Es mi hermano 20:32 Los reyes vasallos se llamaban «siervos» de su soberano, los reyes de igual poderío se trataban mutuamente de «hermanos». Ben Hadad ahora se confiesa vencido, pero Ajab rehúsa su homenaje, y los mensajeros oyendo esta apelación de «hermano», adivinan que la causa de su señor está ganada. !»
33Los hombres adivinaron el sentido y le tomaron la palabra, diciendo: «Ben Hadad es hermano tuyo.» Él dijo: «Id a traerlo.» Ben Hadad salió hacia él, que lo subió a su carro.
34Ben Hadad le dijo: «Devolveré las ciudades que mi padre tomó a tu padre; y podrás abrir bazares para ti en Damasco, como mi padre los puso en Samaría.» «Por mi parte, (dijo Ajab), con este pacto te dejaré partir 20:34 Por el sentido, es Ajab quien habla en esta última frase. .» Estableció un pacto con él y lo dejó partir.
35Un profeta condena la conducta de Ajab. Un 2 R 2:3+ hombre, discípulo de los profetas, dijo a su compañero por orden de Yahvé: «Hiéreme»; pero el hombre no quiso herirle.
36Le dijo: «Por no haber atendido 1 R 13:20-25 a la voz de Yahvé, en cuanto te apartes de mí, el león te herirá.» Partió de su lado y el león dio con él y lo mató 20:36 Historia similar y del mismo estilo popular en 1 R 13:24s ; toda la desobediencia, aun por motivos loables, a la palabra de Dios o de un hombre de Dios, es castigada: concepción inferior, que no es la de los grandes profetas, pero que refleja la mentalidad de los antiguos grupos de inspirados. .
37Entonces encontró a otro hombre y le dijo: «Hiéreme.» El hombre le pegó un golpe 2 S 12:1-12 ; 2 S 14:1-20 y lo hirió 20:37 Esta herida ayudará al profeta a hacerse pasar como combatiente, 1 R 20:39 . .
38El profeta se fue y se puso a esperar al rey en el camino, disfrazado con una banda sobre los ojos.
39Cuando el rey pasaba, gritó al rey: «Tu siervo se introdujo en el centro de la batalla cuando uno se retiró y me entregó un hombre diciendo: “Custodia a este hombre; si llega a faltar, tu vida responderá por la suya, o pagarás un talento de plata.”
40Tu siervo estaba ocupado de acá para allá y el hombre desapareció.» El rey de Israel le dijo: «Así será tu sentencia. Tú mismo la has pronunciado.»
41Él quitó rápidamente la banda de los ojos y el rey de Israel lo reconoció como uno de los profetas 20:41 Quizá llevaban los profetas una señal distintiva en la frente: tatuaje, incisión o tonsura (ver 2 R 2:23 ). .
42Dijo al rey: «Así habla Yahvé: Por Jos 6:17+ haber dejado partir al hombre entregado a mi anatema, tu vida pagará por su vida y tu ejército por su ejército.»
43El rey de Israel se fue a su casa triste e irritado, y entró en Samaría.