1 Reyes 13
Nueva Biblia de Jerusalén (1998) ›1Condenación del altar de Betel. Un hombre de Dios llegó de Judá a Betel, bajo orden de Yahvé, en el momento en que Jeroboán estaba en pie sobre el altar dispuesto a quemar incienso.
2Por orden de Yahvé, gritó al altar diciendo: «Altar, altar, así dice Yahvé: Un hijo nacerá a la casa de David, de nombre 2 R 23:15-16 Josías. Él sacrificará sobre ti a los sacerdotes de los lugares de culto, a los que queman incienso sobre ti. Se quemarán huesos humanos sobre ti 13:2 «se quemarán» hebr.; «quemará» versiones. -Este anuncio, cuya precisión es extraña al género profético, ha sido añadido al oráculo primitivo, que se limitaba a 1 R 13:3 . .»
3Aquel día realizó un signo portentoso, diciendo: «Éste es el signo y el portento que Yahvé ha decretado. El altar se hará pedazos y las cenizas que hay sobre él quedarán esparcidas.»
4Cuando el rey oyó lo que el hombre de Dios gritaba contra el altar de Betel, extendió Jeroboán su mano desde lo alto del altar diciendo: «Prendedlo.» Pero la mano extendida quedó seca y no podía volverla hacia sí.
5El altar se hizo pedazos y las cenizas que había sobre el altar quedaron esparcidas, conforme al signo portentoso que había realizado el hombre de Dios por orden de Yahvé.
6Respondió el rey al hombre de Dios: «Aplaca, por favor, el rostro de Yahvé tu Dios 13:6 El hebr. añade: «y ruega por mí», ausente de las versiones. , para que mi mano pueda volver a mí.» El hombre de Dios aplacó el rostro de Yahvé y la mano del rey volvió hacia él y quedó como antes.
7El rey dijo al hombre de Dios: «Entra a palacio conmigo para reconfortarte y te haré un regalo.»
8El hombre de Dios replicó al rey: «Aunque Nm 22:18 me dieras la mitad de tu palacio, no entraré contigo. No comeré pan ni beberé agua en este lugar,
9porque así me ha sido ordenado a través de la palabra de Yahvé: “No comerás pan ni beberás agua ni volverás por el camino por el que has ido”.»
10Y se fue por otro camino, no volvió por el camino por donde había venido a Betel.
11El hombre de Dios y el profeta 13:11 El «profeta», nabí, en esta época representa una clase de inspirados inferior al verdadero «hombre de Dios». Comparar a Elías y Eliseo con los «hijos de los profetas», 2 R 2, etc., y ver Am 7:14 . . Un anciano profeta vivía en Betel. Sus hijos vinieron y le contaron cuanto el hombre de Dios había hecho aquel día en Betel y las palabras que había dicho al rey.
12Cuando terminaron su relato, el padre les preguntó: «¿Por qué camino se ha ido?» Sus hijos le mostraron 13:12 «le mostraron» versiones; «vieron» hebr. el camino por el que se había ido el hombre de Dios venido de Judá.
13Dijo a sus hijos: «Aparejadme el asno.» Aparejaron el asno y se montó en él.
14Fue en pos del hombre de Dios y lo encontró sentado bajo el terebinto. Le preguntó: «¿Eres tú el hombre de Dios que ha venido de Judá?» Él respondió: «Yo soy.»
15Le dijo: «Ven conmigo a casa y toma algo de comer.»
16Respondió: «No puedo volver contigo ni entrar en tu casa. No puedo comer pan ni beber agua en este lugar 13:16 El hebr. está algo recargado.
17porque he recibido orden, por la palabra de Dios: “No comerás pan ni beberás agua ni volverás por el camino por el que viniste”.»
18Pero él le dijo: «También yo soy profeta como tú, y un ángel me ha hablado por orden de Yahvé diciendo: “Hazle volver contigo a tu casa y que coma pan y beba agua”», pero le estaba mintiendo 13:18 Para probarle. La continuación del relato, en estilo popular muy acusado, enseña esta lección: que las órdenes divinas exigen una sumisión absoluta; el hombre de Dios no debió dudar de la orden recibida ni aun cuando un ángel de Dios le hubiera dicho lo contrario, ver Ga 1:8 . .
19Lo hizo volver y comió pan y bebió agua en su casa.
20Estando ellos sentados a la mesa, llegó la palabra de Dios al profeta que lo había hecho volver.
21Éste gritó al hombre de Dios venido de Judá: «Así dice Yahvé: Has desobedecido la voz de Yahvé y no has guardado la orden que Yahvé tu Dios te había dado,
22sino que has vuelto y has comido pan y bebido agua en el lugar del que dijo: “No comerás pan y no beberás agua”. Por ello, tu cadáver no acabará en la tumba de tus antepasados.»
23Después que hubo comido y bebido, le aparejó su asno (al profeta al que había hecho volver).
24Éste partió, y un león le salió al encuentro en el camino y lo mató; su cadáver yacía en el camino, el asno de pie junto a él y el león erguido también junto al cadáver.
25Algunos hombres que pasaban vieron el cadáver tirado en el camino y al león de pie junto al cadáver; fueron y lo contaron en la ciudad en la que vivía el anciano profeta.
26Lo oyó el profeta que le había hecho volver del camino, y dijo: «Es el hombre de Dios que desobedeció la orden de Yahvé, y Yahvé lo ha entregado al león, que lo ha destrozado y matado, según la palabra que Yahvé le dijo.»
27Habló a sus hijos diciendo: «Aparejadme el asno». Se lo aparejaron.
28Marchó y encontró el cadáver tendido en el camino, y al asno y al león de pie junto al cadáver. El león no había devorado el cadáver ni había descuartizado al asno.
29El profeta recogió el cadáver del hombre de Dios, lo acomodó sobre el asno y lo volvió a llevar a la ciudad para enterrarlo.
30Depositó el cadáver en su propio sepulcro, y entonaron lamentaciones por Jr 22:18 él: «¡Ay, hermano mío!»
31Después de enterrarlo, dijo a sus hijos: «Cuando yo muera, 2 R 23:17-18 enterradme en el sepulcro en el que el hombre de Dios está enterrado. Donde están sus huesos poned los míos,
32porque se ha de cumplir la palabra que, por orden de Yahvé, gritó contra el altar de Betel y contra todos los santuarios de los lugares altos que hay en las ciudades de Samaría.»
33Tras esto, Jeroboán no se volvió de su mal camino, siguió consagrando para los lugares de culto sacerdotes tomados de entre el pueblo común; a todo el que lo deseaba, lo consagraba sacerdote de los lugares de culto.
34Este proceder condujo al pecado a la casa de Jeroboán y a su perdición y exterminio de la superficie de la tierra.