Job 34
Sagrada Biblia (CEE 2011) ›1Elihú continuó de esta forma:
2«¡Escuchad, sabios, mis palabras; | prestadme atención los doctos!,
3pues el oído distingue las palabras | igual que el paladar los sabores.
4Decidamos, pues, lo que es justo; | dilucidemos nosotros lo que es bueno.
5Job dijo: “Soy inocente, | pero Dios me niega justicia.
6¿Voy a mentir sobre mi caso? | Me hieren de muerte sin culpa”.
7¿Hay algún hombre como Job, | que bebe sarcasmos como agua?
8Se hace acompañar de malhechores, | busca la sociedad de los malvados,
9y dice: “Nada se gana | buscando el favor de Dios”.
10Escuchadme, gente sensata: | ¡Lejos de Dios la maldad, | lejos del Todopoderoso la injusticia!
11Paga a los humanos según sus obras, | retribuye a los mortales según su conducta.
12Está claro que Dios no actúa con maldad, | que el Todopoderoso no pervierte la justicia.
13¿Quién le encargó del cuidado de la tierra?, | ¿quién le confió custodiar el universo?
14Si decidiera por cuenta propia | retirar su espíritu y su aliento,
15dejarían de respirar los vivientes, | volverían los humanos al polvo.
16Si tienes conocimiento, escucha; | presta atención a mis palabras.
17¿Podría gobernar quien odia el derecho? | ¿Condenarías al que es Justo y Poderoso,
18capaz de llamar a un rey “canalla”, | de tratar como bandidos a los nobles,
19que no tiene preferencias por los príncipes, | ni favorece al rico contra el pobre, | porque todos son obra de sus manos?
20Todos mueren de pronto, a medianoche; | los gobernantes se agitan y se esfuman, | cae el tirano, mas no por mano de hombre.
21Dios vigila el camino del hombre, | sigue atento todos sus pasos;
22no hay sombra ni espesa tiniebla | donde pueda esconderse el malvado.
23El hombre no decide el momento | de comparecer a juicio con Dios.
24Destruye a los poderosos sin indagar | y nombra a otros en su lugar;
25como conoce bien sus acciones, | los trastorna de noche y los destruye;
26les paga su maldad azotándolos | en un lugar donde la gente los vea,
27por haberle sido desleales, | por ignorar su modo de actuar,
28provocando ante Dios el grito del pobre, | haciéndole oír el grito del necesitado.
29Si guarda silencio, ¿quién lo condenará? | Si oculta su rostro, ¿quién podrá verlo? | Él vigila a hombres y países,
30para evitar que reine un impío | que tenga al pueblo sometido.
31Si alguien dice a Dios: | “Estoy equivocado; no lo haré más.
32Enséñame lo que no puedo ver. | No reincidiré si he hecho algo malo”,
33¿debería castigar Dios, en tu opinión, | cuando tú rechazas su criterio? | Tú debes decidir, no yo; | demuestra todo lo que sabes.
34Si la gente sensata me escuchara, | si los sabios me oyesen, dirían:
35“Job argumenta sin saber; | sus palabras no tienen sentido.
36Debería ser probado hasta el límite, | pues responde igual que los malvados;
37se empecina en seguir pecando, | vive tranquilo entre nosotros, | multiplica sus palabras contra Dios”».