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Mateo 9

Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)

1Jesús subió a la barca, pasó a la otra orilla y llegó a su pueblo * .

2En esto le trajeron un paralítico postrado en una camilla. Viendo Jesús la fe que tenían, dijo al paralítico: «¡Ánimo!, hijo, tus pecados te son perdonados * .»

3Entonces algunos escribas dijeron para sí: «Éste está blasfemando.»

4Jesús, sabiendo lo que pensaban, dijo: «¿Por qué pensáis mal en vuestro interior? ¿Qué es más fácil, decir ‘Tus pecados te son perdonados’ o decir

5‘Levántate y anda * ’?

6Pues para que sepáis que el Hijo del hombre tiene en la tierra poder de perdonar pecados —dice entonces al paralítico—: ‘Le vántate, toma tu camilla y vete a tu casa’.»

7Él se levantó y se fue a su casa.

8La gente, al ver aquello, temió y alabó a Dios, que había dado tal poder a los hombres * .

9Cuando se iba de allí, al pasar vio Jesús a un hombre llamado Mateo * , sentado en el despacho de impuestos, y le dijo: «Sígueme.» Él se levantó y le siguió.

10En cierta ocasión, estando él a la mesa en la casa, vinieron muchos publicanos y pecadores * , que se sentaron a la mesa con Jesús y sus discípulos.

11Al verlo los fariseos, dijeron a los discípulos: «¿Por qué come vuestro maestro con los publicanos y pecadores?»

12Mas él, al oírlo, dijo: «No necesitan médico los que están fuertes, sino los que están mal.

13Id, pues, a aprender qué significa Misericordia quiero, que no sacrificio * . Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores.»

14Entonces se le acercaron los discípulos de Juan * y le dijeron: «¿Por qué tus discípulos no ayunan, siendo así que nosotros y los fariseos practicamos el ayuno?»

15Jesús les respondió: «¿Pueden acaso los invitados a la boda ponerse tristes mientras el novio * está con ellos? Días vendrán en que les será arrebatado el novio * ; entonces ayunarán.

16Nadie echa un remiendo de paño sin tundir en un vestido viejo, porque lo añadido tiraría del vestido y se produciría un desgarrón peor.

17Ni tampoco se echa vino nuevo en pellejos viejos; pues de otro modo, los pellejos revientan y el vino se derrama, y los pellejos se echan a perder. Hay que echar el vino nuevo en pellejos nuevos, y así ambos se conservan * .»

18Así les estaba hablando, cuando de pronto se acercó un magistrado * y se postró ante él diciendo: «Mi hija acaba de morir; pero ven, impón tu mano sobre ella y vivirá.»

19Jesús se levantó y le siguió junto con sus discípulos.

20En esto, una mujer que padecía hemorragias desde hacía doce años se acercó por detrás y tocó la orla de su manto,

21pues decía para sí: «Con sólo tocar su manto, me salvaré.»

22Jesús se volvió y, al verla, le dijo: «¡Ánimo!, hija, tu fe te ha salvado.» Y desde aquel momento quedó sana la mujer.

23Al llegar Jesús a casa del magistrado y ver a los flautistas y a la gente alborotando * ,

24dijo: «¡Retiraos! La muchacha no ha muerto; está dormida.» Los presentes se burlaban de él.

25Pero, una vez echada fuera la gente, entró él y la tomó de la mano, y la muchacha se levantó.

26Esta noticia se divulgó por toda aquella comarca.

27Cuando Jesús se iba de allí, le siguieron dos ciegos gritando: «¡Ten compasión de nosotros, Hijo de David * !»

28Al llegar a casa, se le acercaron los ciegos. Jesús les preguntó: «¿Creéis que puedo hacer eso?» Respondieron: «Sí, Señor.»

29Entonces les tocó los ojos diciendo: «Hágase en vosotros según vuestra fe.»

30Y se abrieron sus ojos. Jesús les ordenó severamente: «¡Mirad que nadie lo sepa!»

31Pero ellos, en cuanto salieron, divulgaron su fama por toda aquella comarca.

32Salían ellos todavía, cuando le presentaron un mudo endemoniado.

33Y, tras expulsar al demonio, rompió a hablar el mudo. La gente, admirada, decía: «Jamás se vio cosa igual en Israel.»

34Pero los fariseos comentaban: «Por el Príncipe de los demonios expulsa a los demonios * .»

35Jesús recorría todos los pueblos y aldeas, enseñando en sus sinagogas, proclamando la Buena Nueva del Reino y sanando toda enfermedad y toda dolencia.

36Al ver tanta gente, sintió compasión de ellos, porque estaban vejados y abatidos, como ovejas que no tienen pastor * .

37Entonces dijo a sus discípulos: «La mies es mucha y los obreros poco.

38Rogad, pues, al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies.»

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