Mateo 10
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009) ›1Jesús llamó a sus doce discípulos * y les dio poder para expulsar a los espíritus inmundos y para curar toda enfermedad y toda dolencia.
2Los nombres de los doce Apóstoles * son éstos: primero Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés; Santiago el de Zebedeo y su hermano Juan;
3Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo el publicano; Santiago el de Alfeo y Tadeo;
4Simón el Cananeo y Judas el Iscariote, el que le entregó.
5Jesús envió a estos doce, después de darles las siguientes instrucciones: «No toméis las rutas de los paganos ni entréis en poblados de samaritanos;
6dirigíos más bien a las ovejas perdidas de la casa de Israel * .
7Id y proclamad que el Reino de los Cielos está cerca.
8Curad enfermos, resucitad muertos, purificad leprosos, expulsad demonios. Gratis lo recibisteis; dadlo gratis.
9No os procuréis oro, ni plata, ni cobre en vuestras fajas;
10ni alforja para el camino, ni dos túnicas, ni sandalias, ni bastón; porque el obrero merece su sustento.
11«En la ciudad o pueblo en que entréis, informaos si hay en él alguna persona digna, y quedaos allí hasta que salgáis.
12Al entrar en la casa, saludadla * .
13Si la casa es digna, llegue a ella vuestra paz; mas si no es digna, vuestra paz se vuelva a vosotros.
14Pero si no os acogen ni escuchan vuestras palabras, al salir de la casa o del pueblo aquel sacudíos el polvo de vuestros pies * .
15Os aseguro que el día del Juicio habrá menos rigor para la tierra de Sodoma y Gomorra que para aquel pueblo.
16«Sabed que yo os envío como ovejas en medio de lobos. Sed, pues, prudentes como las serpientes, y sencillos como las palomas.
17Guardaos de los hombres, porque os entregarán a los tribunales * y os azotarán en sus sinagogas;
18seréis conducidos ante gobernadores y reyes por mi causa, para que deis testimonio ante ellos y ante los paganos.
19Mas cuando os entreguen, no os preocupéis de cómo o qué vais a hablar. Lo que tengáis que hablar se os comunicará en aquel momento.
20Porque no seréis vosotros los que hablaréis; será el Espíritu de vuestro Padre el que hablará en vosotros.
21«Entregará a la muerte hermano a hermano y padre a hijo; se rebelarán hijos contra padres y los matarán.
22Seréis odiados por todos a causa de mi nombre, pero el que persevere hasta el fin se salvará.
23«Cuando os persigan en una población, huid a otra, y si también en ésta os persiguen, marchaos a otra * . Os aseguro que no acabaréis de recorrer las poblaciones de Israel antes que venga el Hijo del hombre * .
24«No está el discípulo por encima del maestro, ni el siervo por encima de su amo.
25Ya le basta al discípulo ser como su maestro, y al siervo como su amo. Si al dueño de la casa le han llamado Beelzebul, ¡cuánto más a sus domésticos!
26«No les tengáis miedo, pues no hay nada encubierto que no haya de ser descubierto, ni oculto que no haya de saberse.
27Lo que yo os digo en la oscuridad, decidlo vosotros a la luz; y lo que oís en voz baja, proclamadlo desde los terrados * .
28«No temáis a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma; temed más bien al que puede llevar a la perdición alma y cuerpo en la Gehenna.
29¿No se venden dos pajarillos por un as? Pues bien, ni uno de ellos caerá en tierra sin el consentimiento de vuestro Padre.
30En cuanto a vosotros, hasta los cabellos de vuestra cabeza están todos contados.
31No temáis, pues; vosotros valéis más que muchos pajarillos.
32«Si alguien se declara a mi favor ante los hombres, también yo me declararé a su favor ante mi Padre que está en los cielos * .
33Pero si alguien me niega ante los hombres, también yo le negaré ante mi Padre que está en los cielos.
34«No penséis que he venido a traer paz a la tierra. No he venido a traer paz, sino espada.
35Sí, he venido a enfrentar al hombre con su padre, a la hija con su madre, a la nuera con su suegra ;
36y los enemigos del hombre serán los de su propia familia .
37«El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí.
38El que no tome su cruz y me siga, no es digno de mí.
39El que encuentre su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí, la encontrará * .
40«Quien a vosotros acoge, a mí me acoge, y quien me acoge a mí, acoge a Aquel que me ha enviado.
41«Quien acoja a un profeta por ser profeta, recibirá recompensa de profeta, y quien acoja a un justo por ser justo, recibirá recompensa de justo.
42«Y todo aquel que dé de beber tan sólo un vaso de agua fresca a uno de estos pequeños, por ser discípulo, os aseguro que no perderá su recompensa.»