Eclesiástico (Sirácide) 12
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009) ›1Si haces el bien, mira a quién, y tus favores serán recompensados.
2Haz bien al piadoso y obtendrás recompensa, si no de él, al menos del Altísimo.
3No obtiene beneficios quien persiste en el mal, ni quien se niega a hacer limosna * .
4Da al hombre piadoso, pero no ayudes al pecador * .
5Haz el bien al humilde, pero no des nada al malvado; niégale el pan, no se lo des, porque podría utilizarlo para dominarte, y tú recibirías el doble de mal por el bien que le habrías hecho.
6Que también el Altísimo odia a los pecadores, y dará a los malvados el castigo que merecen.
7Da al hombre bueno, pero no ayudes al pecador.
8No se conoce al amigo en la prosperidad, ni se oculta el enemigo en la adversidad.
9Cuando uno prospera, sus enemigos se entristecen * , pero en la adversidad, hasta su amigo lo abandona.
10No te fíes nunca de tu enemigo, pues su maldad es como bronce que se oxida.
11Aunque se haga el humilde y camine cabizbajo, ten cuidado y desconfía de él. Trátalo como quien pule un espejo, y sabe que su herrumbre acabará desapareciendo * .
12No lo pongas junto a ti, no sea que se vuelva contra ti y te quite el puesto. No lo sientes a tu derecha, no sea que pretenda ocupar tu asiento, y al fin comprendas mis palabras y te pese recordar mis consejos.
13¿Quién se compadece del encantador mordido por la serpiente y de todos los que se acercan a las fieras?
14Lo mismo le ocurre al que anda con el pecador y se enreda con sus pecados.
15Por un tiempo permanecerá contigo el pecador, pero si te rebelas, no te aguantará.
16El enemigo habla con labios melosos, pero en su interior trama cómo hacerte caer. Los ojos del enemigo derraman lágrimas, pero llegada la ocasión, no se saciará de verter sangre.
17Si te ocurre una desgracia, allí lo encontrarás, y fingiendo ayudarte, te pondrá la zancadilla.
18Meneará la cabeza, batirá palmas * , hablará entre dientes y cambiará de cara.