Eclesiástico (Sirácide) 13
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009) ›1El que toca la pez, se queda pringado; el que anda con un soberbio, acabará siendo como él.
2No lleves una carga demasiado pesada para ti, ni andes con gente más fuerte y más rica que tú. ¿Cómo se puede juntar el cántaro con la olla?; chocará con ella y se romperá * .
3El rico ofende y encima se irrita, el pobre es ofendido y encima se excusa.
4Si le eres útil, te utilizará; si eres torpe, te abandonará.
5Si tienes bienes, se juntará contigo, y te exprimirá sin mucho esfuerzo.
6Si tiene necesidad de ti, tratará de engañarte, te sonreirá y te dará esperanzas; te dirá buenas palabras y preguntará: ¿Qué necesitas?
7Te avergonzará en sus banquetes, te arruinará dos, tres veces, y acabará burlándose de ti. Y después, si te ve, te dejará a un lado, y meneará la cabeza, mofándose de ti.
8Procura no dejarte embaucar, que no te humillen por tu insensatez * .
9Si te invita un poderoso, mantente a distancia, así te llamará con más insistencia.
10No te acerques mucho, no sea que te rechace, ni te quedes muy lejos, no sea que le pases inadvertido * .
11No pretendas hablar con él de igual a igual, ni te fíes aunque hable mucho, pues con su palabrería te pondrá a prueba, y con una sonrisa te examinará.
12Es un despiadado que no mide sus palabras; no te ahorrará ni golpes ni cadenas.
13Vigila y ponte en guardia, porque caminas junto a tu propia ruina * .
15Todos los animales aman a los de su especie, y todo hombre ama a su prójimo.
16Todo los animales se unen con los de su especie, y todo hombre se une a su semejante.
17¿Cómo puede convivir el lobo con el cordero?; lo mismo ocurre con el pecador y el piadoso.
18¿Qué paz puede haber entre la hiena y el perro, o entre el rico y el pobre * ?
19Los onagros son presa de los leones en el desierto, y los pobres son presa de los ricos.
20El soberbio aborrece la humildad, y el rico aborrece al pobre.
21Cuando el rico se tambalea, sus amigos lo sostienen, pero cuando cae el humilde, sus amigos lo rechazan * .
22Cuando el rico resbala, muchos lo cogen en sus brazos, y si dice estupideces, le dan la razón. Cuando el pobre resbala, le hacen reproches, y si habla con sensatez, no le hacen caso.
23Habla el rico y todos callan, y ponen sus palabras por las nubes; habla el pobre y dicen: ¿Quién es éste?, y si se equivoca, lo echan por tierra.
24Buena es la riqueza adquirida sin pecado, mala es la pobreza en boca del impío * .
25El corazón del hombre muda su rostro, sea para el bien, sea para el mal.
26Un rostro alegre revela un buen corazón, inventar proverbios es un ejercicio difícil * .