Capítulo VIl EL SACERDOCIO DE JERUSALÉN BAJO LA MONARQUÍA
Capítulo VIl
EL SACERDOCIO DE JERUSALÉN BAJO LA MONARQUÍA
A pesar de la multiplicación de santuarios en la época de la monarquía hasta la reforma de Josías, no tenemos informes algo detallados sino sobre el sacerdocio de Jerusalén. Esto se comprende sin dificultad: el templo de Jerusalén era el centro de culto más suntuoso y más frecuentado, era el santuario oficial del reino de Judá y su clero era el único que desempeñaba un papel, si bien restringido, en la vida política de la nación. Por otra parte, los libros de Samuel y de los Reyes, que son las únicas fuentes utilizables, son obras originarias de Judea, redactadas con el influjo del Deuteronomio, que sólo reconocía un santuario legítimo. Además, las noticias que nos dan son parcas y a veces difíciles de interpretar. Desde luego, tendríamos un cuadro mucho más completo si pudiésemos utilizar todo lo que dicen los Paralipómenos de la organización del clero por David, 1Cr 23:3-6. Pero este clero, cuyas clases y atribuciones están minuciosamente reglamentadas, es vinculado al servicio de un templo que todavía no existe en el reino de David. Sin duda hay que concluir que este cuadro representa el ideal del cronista, inspirado por la situación de su época, y nosotros lo utilizaremos para la historia del sacerdocio después de la cautividad.
1. Ebyaíar y Sadoq
Según 1Sa 22:20-23, el único superviviente a la matanza de los sacerdotes de Nob por Saúl fue Ebyatar, hijo de Ahimélek hijo de Ahitub y descendiente, por Ahitub, de Elí, sacerdote de Siló, ISa14:3, cf. 1Re2:27. Los textos anteriores a la cautividad no permiten remontar más arriba en su ascendencia, pero los nombres de los dos hijos de Elí, Hofni y Pinhás, indican que era una familia levítica, cf. también 1Sa 2:27, que es de redacción tardía. Ebyatar se refugió cerca de David y le siguió en su vida errante, ejerciendo cerca de él la función de sacerdote, ISam 23:6-9; 1Sa30:7.
Volvemos a encontrarnos con Ebyatar después de la conquista de Jerusalén y entonces está al servicio del arca, pero comparte esta función con Sadoq, 2Sam 15:24-29. A estos dos sacerdotes se los menciona juntos hasta el final del reinado, 2Sam 17:15; 2Sa19:12, y los dos figuran juntos en las dos listas de los altos funcionarios de David, 2Sam8:17 y 2Sa20:25. Siempre se menciona a Sadoq antes que a Ebyatar, que parece, por tanto, haber sido relegado a un rango secundario después de la instalación en Jerusalén. Ebyatar parece haberse mantenido siempre fiel a David, cf. todavía 1Re 2:26, pero en las intrigas para la sucesión al trono tomó partido en favor de Adonías contra Salomón, al que apoyaba Sadoq, 1Re1:7, 1Re1:19.1Re1:25; 1Re2:22. Después de la muerte de David, uno de los primeros actos de Salomón fue desterrar a Ebyatar a sus dominios de Anatot, 1Re2:26-27, ciudad levítica, Jos 21:18, y la más próxima al santuario abandonado de Nob donde Ebyatar había comenzado su carrera.
Sadoq quedó solo en posesión del sacerdocio, 1Re 2:35. Debió de morir poco después, puesto que no se le menciona ya en la historia de Salomón, y en la lista de los altos funcionarios que data de mediados del reinado, su hijo Azaryahu tiene el título de sacerdote, 1Re 4:2 (la mención de Sadoq y de Ebyatar en esta lista, v. 4, es una confusión evidente).
¿De dónde procedía este Sadoq que aparece así en la historia posterior a la conquista de Jerusalén y que, después de haber compartido el sacerdocio con Ebyatar le suplanta totalmente? Es una cuestión bastante oscura. Se han presentado dos genealogías de Sadoq: por una parte, 1Cr24:3 lo hace descendiente de Eleazar y 1Cr6:8 y 1Cr6:50-53 dan su genealogía completa a partir de Aarón y de su hijo Eleazar; por otra parte, el texto hebreo de 2Sm 8:17 llama a Sadoq hijo de Ahitub y parece así ligado a la familia de Elí. Pero estas genealogías de los Paralipómenos son artificiales, y es imposible que Sadoq sea descendiente de Elí, puesto que su nombramiento es presentado como el cumplimiento de la maldición pronunciada contra la casa de Elí, 1Re 2:27, cf. 1Sam 2:27-36; 1Sa3:11-14. Hay además otra señal de desorden en el texto de 2Sm 8:17: «Sadoq hijo de Ahitub y Ahimélek, hijo de Ebyatar, eran sacerdotes»: ahora bien, Ebyatar era hijo, no padre, de Ahimélek, 1Sam22:20. La versión siríaca hizo ya esta corrección, pero hay que ir seguramente más lejos: Ebyatar, en 1Sam22, es llamado «hijo de Ahimélek, hijo de Ahitub», y se puede pensar que en 2Sam8:17, Ahitub fue traspuesto como padre de Sadoq, accidentalmente o de propósito. El texto primitivo sería, pues:- «Sadoq y Ebyatar, hijo de Ahimélek, hijo de Ahitub». Lo cual deja a Sadoq sin genealogía.
Diversas hipótesis se han hecho acerca de su origen. Según una de ellas, Sadoq era el sacerdote del alto lugar de Gabaón. Es una idea del cronista, 1Cr 16:39, que han vuelto a adoptar algunos modernos; bajo David, Ebyatar habría estado al servicio del arca y Sadoq al servicio de la tienda del desierto, conservada en Gabaón, cf. 1Cr 21:3. Pero los textos antiguos ponen a Sadoq en relación únicamente con el arca, de la misma manera que a Ebyatar. Se ha supuesto también que Sadoq habría pertenecido al sacerdocio de Quiryat-Yearim, 1Sam7:1, y que habría participado en el traslado del arca a Jerusalén: según 2Sam6:3-4, la carreta era conducida por Uzzá y Ahyó; en lugar de este nombre propio se ha propuesto la lectura: 'ahíw, «su hermano». Este hermano anónimo sería Sadoq, que se habría quedado como uno de los dos portadores del arca, una vez que Uzzá fue sustituido por Ebyatar, cf. 2Sam15:29. No hay ningún texto que se oponga formalmente a esta hipótesis, pero tampoco hay ninguno que la sostenga positivamente; enuncia únicamente, aunque sin probarla, una posibilidad.
Hay todavía una hipótesis que disfruta hoy día de bastante aceptación, puesto que Sadoq no aparece sino después de la toma de Jerusalén, puesto que no se da su genealogía, puesto que tiene un nombre que recuerda nombres de Jerusalén, como Melquisedec en la época patriarcal, Adoni-Sédeq en los tiempos de la conquista, ¿no se podría buscar en Jerusalén mismo el origen de Sadoq? Habría sido el sacerdote del santuario jebuseo, heredero del santuario de Melquisedec, Gén14:18-20; Sal 110:4 El arca habría sido depositada en el antiguo santuario, y David, guiado por la preocupación de ganarse a los jebuseos que quedaban en la ciudad, habría optado por guardar a su sacerdote. Efectivamente, nada se opone a este empleo de un santuario anterior — la historia de los primeros lugares de culto en Israel nos ha ofrecido ejemplos de ello — ni a la anexión del sacerdocio que desempeñaba el servicio de tal santuario. El carácter de la divinidad que se veneraba en Jerusalén podía facilitar la cosa: no se trataba de Baal, sino de El-Elyón, una de las formas de El al que los patriarcas habían venerado² y cuyos títulos había asumido Yahveh.³ El encuentro de Abraham con Melquisedec, Gén 14:18-20, podía servir para legitimar no sólo los derechos del sacerdocio, sino también su origen. Si se tiene algún reparo en adoptar esta solución, es porque no cuenta con apoyos positivos y porque implica la existencia de un santuario de El-Elyón utilizado para el culto de Yahveh; ahora bien, los textos no hablan nunca de este santuario, dejan el arca bajo una tienda hasta el fin del reinado de David y asocian a Sadoq únicamente con el arca y la tienda de Yahveh.⁴ Lo más sencillo es reconocer que no sabemos de dónde procedía Sadoq. Todavía es posible que fuese realmente de origen levítico, de una rama distinta de la casa de Elí, y la tradición posterior puede reposar sobre un fondo auténtico. Sea de ello lo que fuere, sus descendientes se mantuvieron en Jerusalén hasta la cautividad, y la legitimidad de su sacerdocio no fue nunca puesta en duda, aun cuando subsistiese la hostilidad entre la descendencia de Sadoq y la familia de Ebyatar, a la que habían suplantado.
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