Capítulo VII- LOS REKABITAS
Capítulo VII
LOS REKABITAS
Lo que los profetas exaltaban como un ideal, pero que no pensaron nunca en llevarlo a la práctica, fue realizado por un grupo de extremistas, los rekabítas.
Los conocemos principalmente por Jeremías: para dar una lección al pueblo, el profeta convoca en el templo a los miembros de la familia de Rekab y les ofrece vino. Se niegan a beberlo, alegando que su antepasado Yonadab, hijo de Rekab, les había dado esta orden: «No beberéis nunca vino, ni vosotros ni vuestros hijos; ni tampoco debéis construir casas ni hacer sementeras, ni plantar viñas, ni tener posesiones, sino que habitaréis bajo la tienda, a fin de vivir largos días en un suelo en el que sois como extranjeros (gerîm).» Esta diaturna fidelidad a su antepasado es presentada como ejemplo a Jos judíos que no seguían la palabra de Yahveh, Jer 35.
Es interesante comparar con este texto una indicación de Jerónimo de Cardia, relativa a los nabateos de fines del siglo IV antes de J.C.: «Es ley entre ellos no sembrar trigo, ni plantar árboles frutales, ni beber vino, ni construir casas; quienquiera que obre de otra manera, es condenado a muerte» (en Diodoro de Sicilia 19,94). En estos dos textos, de semejanza tan sorprendente, se contiene lo esencial que opone la vida de los nómadas a la de los agricultores sedentarios. Los rekabitas se mantenían voluntariamente al margen de la civilización urbana. Si se hallan en Jerusalén, es porque fueron impelidos por circunstancias excepcionales: se habían refugiado huyendo de los caldeos, Jer35:11.
Viven normalmente como nómadas, sin hallarse vinculados al suelo. Pero, al mismo tiempo, son fervorosos yahvistas; todos los nombres rekabitas que conocemos son nombres yahvistas, Jer35:3. Jeremías los presenta como ejemplo, y Yahveh les promete su bendición, Jer35:19. Como los nómadas, están constituidos en clan: son los bené rekab, forman la bét rekab; pero, al mismo tiempo, constituyen una secta religiosa, y su antepasado Yonadab es un legislador religioso.
A este Yonadab ben Rekab lo conocemos por haber participado en la revolución de Jehú, 2Re10:15-24. Jehú, cuando fue a Samaría a exterminar el culto de Baal, tomó consigo a Yonadab con la intención de hacerle admirar su «celo por Yahveh», v.16. Así pues, Yonadab era un yahvista convencido y todos conocían su intransigencia. Este episodio permite situar el origen de los rekabitas hacia el año 840 a. de J.C. Según el testimonio de Jeremías, 250 años más tarde seguían todavía fieles al mismo género de vida.
Se ha tratado de remontar todavía más atrás y relacionar a los rekabitas con los quenitas, aquel grupo de origen no israelita que llevaba una existencia seminómada en los confines o en el interior de Israel, Jue1:16; ,Jue4:11; Jue5:24; 1Sam15:4-6; 1Sm 27:10, y de quienes, según algunos autores, los israelitas habrían tomado el conocimiento del nombre de Yahveh. Esta relación entre los rekabitas y los quenitas se apoya en dos textos de los Paralipómenos, 1Cr2:55 y 1Cr4:12. Estos textos son críticamente dudosos y es extraño que mencionen a Rekab o la bét rekab y no hagan alusión a Yonadab. Lo más probable es que el cronista ha querido reunir con la ficción de un lazo genealógico agrupaciones humanas que llevaban poco más o menos el mismo género de vida.
La historia de los rekabitas comienza para nosotros con Jehú y termina en tiempos de Jeremías. No tenemos el menor motivo para considerarlos como sobrevivientes de la época en que Israel llevaba vida nómada, y la Biblia misma dice explícitamente que su regla fue establecida por Yonadab en el siglo IX antes de nuestra era. No es una supervivencia, sino un movimiento de reacción.
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