8. Manumisión
8. Manumisión
El dueño tenía evidentemente derecho a manumitir a su esclavo, si le placía. Además, la ley prevé algunos casos determinados. La cautiva sale de la condición de esclava si su dueño la toma por esposa, Dt21:10-14. La manumisión podía también tener lugar como compensación por injurias corporales, Éx 21:26-27, texto cuya formulación absoluta no permite restringirlo a los esclavos israelitas. Pero, hablando en general, los esclavos extranjeros estaban sujetos a servidumbre perpetua y eran transmitidos juntamente con la herencia, Lev 25:46.
Por el contrario, la esclavitud de los israelitas era, de suyo,temporal. Los esclavos varones, según Éx21:2-6, los esclavos de ambos sexos, según Dt15:12-17, debían recobrar la libertad al cabo de seis años de servicios. Podían rehusar tal manumisión, y sin duda lo hacían con frecuencia, temiendo recaer en la miseria que los había obligado a venderse como esclavos. El regalo que recibían de su dueño, Dt15:14, era una garantía insignificante para el porvenir. Todavía tenían más razón para quedarse con su antiguo dueño si éste los había casado, puesto que su mujer y sus hijos eran propiedad del mismo, Éx 21:4. En este caso, se horadaba al esclavo la oreja contra la hoja o el montante de la puerta, como símbolo de su adhesión definitiva a la casa, con lo cual el esclavo lo era a perpetuidad. No parece que estas leyes fueran observadas fielmente. Según Jer 34:8-22, que se refiere explícitamente al Deuteronomio, las gentes de Jerusalén, sitiada por Nabucodònosor, habían liberado a sus esclavos «hebreos», pero volvieron a tomarlos cuando se levantó temporalmente el sitio; el profeta les reprocha esta felonía contra sus hermanos y la transgresión de una ley que venía de Dios.
Las disposiciones de Lev25, que ya hemos citado, se refieren a la liberación de los esclavos israelitas en conexión con el año jubilar.³ En este año, saldrán libres ellos y sus hijos, Lev25:41.Lv25:54. Antes de ese plazo, podrán ser rescatados o rescatarse ellos mismos, mediante el precio equivalente a los haberes de un asalariado durante el tiempo que falte transcurrir entre la fecha de la venta y el jubileo, Lev25:48-53. Estas disposiciones parecen utópicas: un esclavo entrado a servir poco después del comienzo de un período jubilar, tenía tiempo de morirse antes de ver su fin, o se hacía demasiado viejo para ganarse la vida por sí mismo como hombre libre. Su rescate, excepto si se efectuaba poco antes del año jubilar, hubiese costado demasiado caro, pues bastaban tres años de salario para cubrir el valor de un esclavo: ya hemos visto que un esclavo se estimaba en treinta siclos, según Éx21:32, y que un obrero cobraba unos diez siclos al año, según el código de Hamurabi y quizá según Dt15:18⁴ Por lo demás, no poseemos ningún indicio de que la ley se aplicase ni antes ni después de Nehemías, que no hace alusión a ella cuando impone una remisión de deudas, que llevaba consigo la liberación de personas tomadas como prenda, Neh 5:1-13.
Al esclavo liberado se le llama hofśi en las leyes de Éx 21 y Dt 15, así como en Jer 34, cf. también Lev 19:20; Is 58:6; Job 3:19, y la palabra no se aplica nunca en otro contexto sino en el de la liberación de esclavos, excepto en Job39:5, en sentido figurado, y en 1Sam17:25, donde significa la exención de impuestos y de prestaciones personales. La única traducción posible es, pues, la de «liberto». Pero nada nos dice en el Antiguo Testamento que estos libertos formasen un grupo social particular. Esta conclusión sólo podría fundarse en analogías extrabíblicas: en Alalah y en Nuzu, en las cartas de Amarna y en los textos de Ras Samra, en las leyes asirías y en los documentos asirios posteriores, hupsu designa una clase de población intermedia entre los esclavos y los propietarios: parecen ser siervos, colonos y a veces artesanos. En estos diferentes medios sociales, la misma palabra cubre realidades bastante variadas y es arbitrario aplicar una u otra de sus acepciones a Israel, donde no había clases sociales definidas. Al ser manumitido, el esclavo volvía a formar parte del «pueblo del país».
9. Esclavos públicos
Los prisioneros de guerra suministraban a los antiguos Estados orientales el personal servil aplicado a los santuarios o al palacio, para las grandes obras de interés común y las grandes empresas comerciales o industriales, cuyo monopolio estaba en manos del rey. Aunque las leyes del Antiguo Testamento no hablan más que de esclavos domésticos, parece ser que en Tsrael hubo también esclavos públicos.
Después de la toma de Rabbá, David «hizo que la población manejara la sierra, los picos y las hachas de hierro y la empleó en la fabricación de ladrillos, cosa que hizo también en todas las ciudades de los ammonitas», 2Sam12:31. Si se interpreta así el texto, no se trata, como se ha creído largo tiempo, de matanza de los habitantes, ejecutada en modo extraño con herramientas de artesanos; de lo único de que se puede dudar es de si significa reducción a esclavitud en beneficio del Estado o solamente una prestación personal. En tiempos de Salomón, el trabajo de las minas de la 'Arabá y de la fundición de Esyón Guéber, en regiones muy apartadas y en condiciones muy penosas, que debían de causar terrible mortalidad, exigía un pueblo de esclavos al servicio del rey: no se puede concebir que se obligara a estos trabajos a israelitas libres, por lo menos en gran número. La flota de Ofir, que exportaba los productos a medio elaborar de la fábrica de Esyón Guéber, tenía como tripulación a «esclavos de Salomón», que maniobraban juntamente con los esclavos de Hiram de Tiro, 1Re9:27; cf. 2Cr8:18;2Cr 9:10. Es posible que estos esclavos públicos de origen extranjero trabajaran también en las grandes construcciones de Salomón, 1Re 9:15-21. El texto emplea la expresión mas'obed, «prestación servil para designar a estos obreros que debieron de ser reclutados entre los descendientes de los cananeos; la adición de «servil» distinguiría a esta prestación personal de la otra a que estaban sometidos los isrealitas.⁵ Se puede poner en duda esta distinción, con la cual el redactor quiere exonerar a los israelitas, cf. v.1Re 15:22, de un trabajo al que, no obstante, estuvieron sujetos, según los documentos antiguos de 1Re5:27; 1Re11:28. Pero lo importante es que el redactor añade, 1Re9:21, que estos cananeos continuaron en servidumbre «hasta este día». Así pues, en su tiempo, al final de la monarquía, había esclavos públicos, cuya institución se hacía remontar a Salomón.
Ahora bien, después de la cautividad nos encontramos con «descendientes de los esclavos de Salomón»: han regresado de Babilonia y habitan en Jerusalén y en los alrededores, Esd2:55-58; Neh7:57-60; Neh11:3. Pero su condición ha cambiado. Son mencionados al lado de los netinim, los «donados», y contados entre ellos, Esd 2:43-54, Neh 7:46-56 Estos «donados» vivían en el Ofel, cerca del templo, Neh 3:31; Neh11:21. Formaban el personal inferior del santuario y estaban al servicio de los levitas, Esd 8:20. Sus nombres revelan en parte origen extranjero. Aunque el nombre no aparece en los textos anteriores a la cautividad, una institución semejante existía por lo menos al final de la monarquía: Ez44:7-9 reprocha a los israelitas el haber introducido extranjeros en el templo y de haberse descargado con ellos de una parte del servicio. Es incluso probable que desde un principio se aplicasen a los santuarios de Israel esclavos de origen extranjero, como los hubo en todos los templos del antiguo Oriente, de Grecia y de Roma. El redactor del libro de Josué conoce todavía gabaonitas que cortan madera y llevan agua al templo, Jos9:27; dice que sus padres habían sido condenados por Josué a este servicio por haber engañado a Israel, Jos 9:23. A tales extranjeros hace alusión Dt 29:10. Por su parte, Esd 8:20 hace remontar a David la institución de los netinim, pero como reacción contra este empleo de extranjeros, Núm 3:9; Nm8:19 hace notar que fueron los levitas los que fueron «donados» a los sacerdotes para el servicio del santuario.
Hubo, pues, bajo la monarquía y como en los países vecinos, dos categorías de esclavos públicos, los esclavos del rey y los del templo, de origen extranjero y generalmente prisioneros de guerra o descendientes de ellos. Después de la cautividad y de la desaparición de las instituciones reales, los «esclavos de Salomón» se fusionaron con los «donados» y todos ellos fueron aplicados al servicio del templo.
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