5. Las ciudades levíticas
5. Las ciudades levíticas
Mientras el Deuteronomio representa a los levitas dispersos en todo el territorio y viviendo como extranjeros residentes que se recomiendan al cuidado de los propietarios del suelo, mientras el plan de Ezequiel los confina en un territorio cercano a Jerusalén, el libro de Josué, Jos 21:1-42, les atribuye 48 ciudades, con sus inmediatos arrabales, igualmente repartidas por las tribus, salvo excepciones. Esta lista se halla también, con algunas variantes, en 1Cr6:39-66. Esta medida había sido la ejecución de una orden dada por Dios a Moisés, Jos 21:2, como la cuenta efectivamente Núm 35:1-8. En fin, la ley del jubileo contiene una cláusula especial relativa a estas ciudades, Lev 25:33-34. El texto esencial es el de Jos 21, del cual dependen los otros.
Este texto plantea un problema muy difícil. A primera vista, la inspiración de estas ciudades levíticas parece ser una utopía elaborada en época tardía: no es posible imaginarse que 48 ciudades, teóricamente cuatro por tribu, muchas de las cuales son ciudades importantes, quedasen exclusivamente en manos de los levitas, con un territorio que según Núm35:5 tenía dimensiones invariables. Esta lista incluye las seis ciudades de refugio, Núm35:6; Jos21:13.Jos21:21.Jos21:27..., que representan una institución fundamentalmente antigua pero la relación entre ciudades de refugio y ciudades levíticas es secundaria, y los textos independientes acerca de las ciudades de refugio no las consideran como ciudades levíticas. La lista supone la distinción neta entre sacerdotes y levitas, la organización de los levitas en tres clases, la designación de los sacerdotes como «hijos de Aarón», cosas todas que no aparecen en ningún texto anterior a la cautividad.
Así, pues, en su estado actual Jos 21, lo mismo que Jos 20 acerca de las ciudades de refugio, pertenece a la forma más reciente del libro de Josué, siendo aquí diferente que se atribuya a un redactor sacerdotal o a un redactor deuteronomista tardío. Pero, así como el capítulo sobre las ciudades de refugio tiene un núcleo antiguo, la lista de las ciudades levíticas podría apoyarse en una tradición anterior a la cautividad. Dos hipótesis se han propuesto recientemente: la primera hace constar que las ciudades enumeradas no estaban todas en vida y en posesión de los israelitas sino al final del reinado de David y bajo Salomón; la lista primitiva y la institución de las ciudades levíticas datarían, pues, de esta época, antes de mediados del reinado de Salomón. A lo cual opone la segunda hipótesis una particularidad notable de esta lista: si se señalan estas ciudades con puntos en un mapa, quedan dos zonas no ocupadas por los levitas, y el centro del reinado de Judá, al sur de lerusalén, y el centro del reino de Israel (Siquem era una intrusión). En estas circunstancias se busca la explicación en la reforma de Josías: el rey reunió en Jerusalén a todos los sacerdotes de las ciudades de Judá, 2Re23:8, y dio muerte a todos los sacerdotes de los lugares altos en las ciudades de Samaría, 2Re23:19-20. La lista sería del tiempo de Josías o posterior a éste, pero anterior al regreso de la cautividad. Esta interpretación no es convincente: la historicidad de 2Re23:19-20 está sujeta a ciertas reservas, y 2Re23:8 especifica que las ciudades de Judá de donde se reunió a los sacerdotes, se extendían «desde Gueba hasta Bersabé», es decir, por todo el reino de Judá, donde, excepto la laguna que hemos señalado, se sitúan una docena de ciudades levíticas. Se podría todavía suponer que la lista representa la ejecución incompleta de las medidas tomadas por Josías. En todo caso, mientras la primera hipótesis no explica las lagunas, la segunda explica sólo las lagunas, pero no da una justificación de todo lo demás.
Resulta, pues, que esta lista es un enigma. No obstante, sí se ⁶. Tribu sacerdotal y tribu profana de Leví deja a un lado su sistematización utópica, debe basarse en algún documento antiguo que corresponda a la situación real. Varias de estas ciudades están documentadas por otros conductos como residencia de familias sacerdotales. Por otra parte, esta lista no corresponde a una lista de santuarios en que hubiesen prestado servicio estos levitas. Parece, por el contrario, que estas ciudades son aquellas en que residían familias levíticas fuera de los grandes santuarios en actitud, por consiguiente, levitas que no tenían ingresos fijos y que se hallaban en la posición de los levitas del Deuteronomio. Modificando un poco la primera de las hipótesis que hemos expuesto, nos aventuramos a decir que la lista representaba primitivamente la población de levitas dispersa después de la fundación del templo, que absorbió el personal religioso de los alrededores de Jerusalén (lo cual explicaría la laguna en Judá), y a raíz de la organización del culto oficial en Betel (lo cual explicaría, por la misma razón, la laguna en Israel).
6. Tribu sacerdotal y tribu profana de Leví
Según la Biblia, esta tribu sacerdotal tiene por origen a Leví, uno de los doce hijos de Jacob. Ya hemos visto que en las bendiciones de Moisés, Dt 33:8-11, este Leví, que personifica a sus descendientes, recibe en patrimonio las funciones sacerdotales. Pero otros dos textos le presentan con una perspectiva muy diferente. En las bendiciones de Jacob, Gén 49:5-7, Leví y Simeón son condenados juntamente por su violencia: habían matado a personas, mutilado toros, por lo cual serían dispersados en Israel. Evidentemente, este texto se refiere a la misma tradición que Gén34: Simeón y Leví, para vengar el ultraje infligido a su hermana Dina, atacan por traición a los habitantes de Siquem, matan a todos los hombres y se llevan el ganado, por lo cual son censurados por Jacob. Por otros textos nos enteramos de que Simeón fue una agrupación profana, que perdió muy pronto su autonomía y cuyos miembros se hallaban dispersos por el territorio de Judá. La conclusión razonable es que existiría también una tribu profana de Leví, que debió de correr la misma suerte.
No obstante, esta conclusión ha sido rechazada por ciertos críticos, que miran el relato de Gén34 como legendario y consideran el oráculo de Gén49 como una explicación artificial de la situación excepcional de la tribu sacerdotal de Leví, que no desempeñaba papel político y cuyos miembros vivían diseminados entre las otras tribus: según ellos, no hubo nunca tribu profana de Leví. Pero Leví forma parte del antiguo sistema de las doce tribus; es verosímil que en una época posterior en que la división en tribus respondía a una división del territorio, se introdujera en este sistema una tribu cuya característica consistía precisamente en no tener territorio. Las bendiciones de Jacob se remontan al reino de David en su forma actual y los oráculos particulares son en parte más antiguos. En ciíanto a Gén34, la narración no presenta los caracteres de relato etiológico, no contiene ninguna alusión a la dispersión de Simeón y de Leví que debería normalmente explicar, según la tesis que combatimos. Cuenta un hecho del que Gén49:5-7 expone las consecuencias. Este hecho es un episodio de la prehistoria de Israel: los grupos emparentados de Simeón y de Leví tuvieron un grave asunto en Siquem, sea en el curso de su vida nómada, sea cuando estaban establecidos en esta región antes de la llegada de Efraím y Manasés, que rechazaron sus restos hacia el sur. No podemos sino hacer hipótesis, pero no se debe rechazar esta tradición muy antigua que nos traslada a la época anterior a Moisés: hubo una tribu profana de Leví y su antepasado lleva un nombre que está documentado en su forma plena en textos cuneiformes y egipcios¹⁰
Mas con esto no queda resuelto el problema que nos ocupa. En efecto, se puede suponer, y en realidad se ha sostenido, que sólo existe una relación accidental entre esta tribu profana de Leví y la tribu sacerdotal de los levitas: éstos habrían sido designados con un nombre que expresaba su función, esta función se habría hecho hereditaria y la semejanza de los nombres habría ligado este cuerpo, convertido en tribu sacerdotal, a la antigua tribu profana que había desaparecido. Mas esto plantea una nueva cuestión: el origen del levitismo.
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