3. Sadoquitas y aaronitas
3. Sadoquitas y aaronitas
El sacerdocio del primer templo, desde Salomón hasta la cautividad, estuvo en manos de los descendientes de Sadoq, y en Ezequiel los sacerdotes son llamados siempre «hijos de Sadoq». Pero en los documentos sacerdotales del Pentateuco, en los Paralipómenos y en algunos salmos posteriores a la cautividad, se los llama «hijos de Aarón». Vamos a tratar de comprender lo que significa este cambio y cómo se verificó.
En las más antiguas tradiciones del Pentateuco, Aarón aparece como una figura un tanto esfumada que poco a poco se va delineando, sin que se pueda hacer una distinción neta de las fuentes y de su sucesión cronológica: Aarón es hermano de Moisés y se le llama «el levita», es intérprete de Moisés ante el pueblo, Éx 4:14-16, y delante del faraón, Éx 7:1s, es taumaturgo, Éx7:9.Ex7:19; Ex8:1, etc. Aparece al lado de Moisés en la batalla contra los amalecitas, Éx17:8-10, en el encuentro con Jetró, Éx18:12, en el Sinaí, Éx 19:24; Ex24:1-9. Pero en estas tradiciones no aparece nunca como sacerdote ni como antepasado de los sacerdotes. Por el contrario, está en oposición con Moisés acerca de las cuestiones religiosas: el asunto del becerro de oro, Éx 32, cf. Dt 9:20, la rebelión de Miryam y de Aarón, Núm 12.
En la tradición sacerdotal del Pentateuco varía totalmente la figura de Aarón: es el primer sumo sacerdote de Israel, sus hijos son los únicos sacerdotes legítimos y los otros miembros de la tribu de Leví le son donados como servidores, Éx28- Ex29; Ex39; Lev8- Lv10; Núm16- Nm18. Esta nueva figura de Aarón, construida alrededor de la antigua tradición de Aarón el «levita», marca el triunfo de cierta tendencia que debió de vencer oposiciones, cuyo eco nos transmiten las relaciones de Éx32 y de Núm12, desfavorables a Aarón.
En el fondo de esta evolución hay una lucha entre diferentes grupos sacerdotales, pero no podemos seguirla en los detalles y nos vemos reducidos a hacer hipótesis. Una opinión, presentada recientemente en forma extrema, dice que los aaronitas representan el sacerdocio de Betel, donde se practicaba, como en el Sinaí, el culto del becerro de oro. Este sacerdocio que permaneció en su puesto y continuó oficiando en el santuario de Betel, que había sido respetado, había llegado a ser la fuerza religiosa dominante en Judá durante la cautividad. Los sacerdotes que regresaban de Babilonia hubieron de contar con eiia. De-este grupo habrían píovenido los obstáculos contra la construcción del templo y hasta se pretende leer en Zac7:1-3 que de Jerusalén se envió a consultar a los sacerdotes de Betel; finalmente éstos acabaron por ser reconocidos por los sadoquitas, quienes, no obstante, conservaron el primer puesto. Esta teoría descansa en bases bien inseguras: el texto de Zac7:1-3 es difícil, pero ciertamente no tiene el sentido que se le atribuye, el renacimiento del santuario de Betel después de la reforma de Josías y su actividad durante la cautividad no tienen en su apoyo ningún testimonio, la relación entre el culto de Betel y la historia del becerro de oro en que figura Aarón, se puede interpretar de diferentes maneras.⁷
Según una opinión más moderada y más extendida, los sacerdotes que regresaban de Babilonia debieron de llegar a una composición con un grupo no sadoquita que había mantenido el culto en Jerusalén durante la cautividad y que invocaba la descendencia de Aarón. Pero los únicos vestigios textuales que poseemos sugieren que el movimiento aaronita tomó cuerpo en Babilonia y no en Judea. Ya hemos visto ⁸ que las primeras caravanas de regreso comprendían sacerdotes que eran verosímilmente sadoquitas, y en lo que dicen los libros de Esdras, de Ageo y de Zacarías sobre el restablecimiento del culto en Jerusalén, no aparece la menor huella de la oposición de otro sacerdocio que habría estado en posesión. Sólo con la caravana de Esdras llegan de Babilonia dos grupos sacerdotales, el de Pinhás y el de Itamar, Esd 8:2. Es una época en que hay preocupación por las genealogías: los sacerdotes sadoquitas se adscribieron a Pinhás, cf.1Cr 6:50, al que Dios había prometido para su raza un sacerdocio perpetuo, Núm 25:10-13. Este Pinhás era hijo de Eleazar, a quien Dios había transferido el sacerdocio de Aarón, Núm 20:24-26. La mención de Pinhás en Esd 8:2 no se explica sino en el caso en que, entre Zorobabel y Esdras, los sadoquitas se hubiesen adscrito a un linaje aaronita. Es verosímil que quisieran responder así a las pretensiones de otro grupo de sacerdotes que invocaban ya un antepasado mucho más antiguo y mucho más noble que Sadoq, el sacerdote de David, un antepasado próximo a Aarón, el «levita», hermano de Moisés. Se puede identificar a este grupo con los descendientes de Ebyatar: éstos representaban la casa de Elí y se jactaban, legítimamente a lo que parece, de su origen levítico. Según la inserción de 1Sa 2:27-36, escrita quizás a raíz de la reforma de Josías y en todo caso ciertamente antes de Esdras, la casa de Elí había sido elegida para el sacerdocio desde la estancia en Egipto. Sólo faltaba el nombre de Aarón, pero éste debió de imponerse cuando la figura de Aarón tomó cuerpo como la del primer sumo sacerdote de Israel. Se concluyó un concordato entre los descendientes de Sadoq y los de Ebyatar, que se adscribieron respectivamente a los dos hijos de Aarón, Eleazar (o su hijo Pinhás) e Itamar.
Este acuerdo se concluyó en Babilonia y Esdras lo sancionó llevando consigo las representaciones de las dos familias. Esto no excluye que se desarrollara un movimiento paralelo en Palestina, donde se habían quedado algunos ebyataritas y adonde habían regresado algunos sadoquitas, ni que hubiese habido una acción combinada de los ebyataritas de Palestina y de sus hermanos de Babilonia, pero el acuerdo se concluyó en tierra de cautividad: a su llegada, Esdras halla en funciones a las mismas familias sacerdotales que se habían instalado a la sazón del regreso, cf. Esd 10:18-22 y Esd 2:36-39. Los aaronitas no ocupan todavía el puesto.
La situación se regularizó después de Esdras y las dos familias se repartieron el sacerdocio, que se convirtió en privilegio de los hijos de Aarón. Sus títulos de legitimidad son producidos en la obra del cronista, en las genealogías de Leví y de Aarón, 1Cr 6:1-15; 1Cr 6:50-53, y sobre todo a propósito de la organización atribuida a David, 1Cr 24:1-6: todos los hijos de Aarón eran sacerdotes, pero los dos mayores, Nadab y Abihú, murieron sin hijos en castigo de una falta cultual, y los últimos, Eleazar e Itamar, conservaron el sacerdocio, cf. Lev10:1-3; Núm3:1-4. Sadoq es descendiente de Eleazar, y Ebyatar es descendiente de Itamar. David repartió el servicio entre las dos familias, constituyendo veinticuatro clases de sacerdotes: la familia de Eleazar, la más numerosa, contaba dieciséis, mientras la de Itamar tenía sólo ocho. A continuación, 1Cr 24:7-18, se aduce la lista de las veinticuatro clases, pero en una forma que fue recompuesta en la época de los Macabeos, 1Mac2:1, pero que anteriormente no aparecen en ningún texto auténtico.
En adelante todos los sacerdotes podían ya llamarse «hijos de Aarón», pero los sadoquitas conservaron la preponderancia: su antepasado Eleazar es más noble que Itamar, puesto que es el único sacerdote de que hablan los relatos sobre el fin de la estancia en el desierto, Núm 25:11; Nm26:1; Nm26:31 passim. Esdras es uno de los suyos según el cronista, Esd 7:1-5, y tienen doble número de clases que los itamáridas. En fin, hasta el tiempo de Antioco Epífanes, los sumos sacerdotes seguirán siendo elegidos entre ellos.
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