2. Los levitas en la obra del cronista
2. Los levitas en la obra del cronista
Después de Esdras y de Nehemías pasa más de un siglo antes de que tengamos nuevos informes sobre el estado del clero en Jerusalén. Estos informes nos vienen del cronista, autor de 1Cr, 2Cr, Esd y Neh, escritos probablemente hacia el 300 antes de nuestra era, pero su obra recibió luego añadiduras, las más considerables de la» cuales, Cr 1-9 y 23-27, son de particular importancia para el estudio del sacerdocio. Debemos extraer nuestros informes de esa gran composición que narra la historia de Israel hasta la restauración después de la cautividad, pero que refiere a estas épocas antiguas, situaciones e ideas de tiempos más recientes y hasta del tiempo mismo del autor y de los anotadores. Entre las memorias de Esdras y Nehemías y la obra del cronista se llevaron a cabo — para el asunto que aquí nos interesa — la puesta en práctica de las leyes sacerdotales del Pentateuco, modificadas ocasionalmente, y ciertos cambios en el estatuto del clero; esta evolución tuvo lugar progresivamente, pero no se distinguen sus diversas etapas. Todo esto explica la dificultad de trazar con los datos del cronista un cuadro coherente, excepto las grandes líneas a que nos atendremos aquí. Una vez establecida y asegurada definitivamente la distinción entre sacerdotes y levitas, reservamos para el párrafo siguiente la cuestión de los sacerdotes, y así comenzamos por los levitas.
Al leer los Paralipómenos paralelamente a los libros de Samuel y de los Reyes que recubren el mismo período, lo que ante todo sorprende es la importancia que el cronista concede a los levitas. Tienen un papel preponderante cerca del arca de la alianza, 1Cr15-1Cr 16, en el templo, donde, aun antes de que esté construido, se reglamentan sus funciones, 1Cr23, 1Cr24, 1Cr26, en las reformas religiosas de Ezequías, 2Cr29, 2Cr30, 2Cr31, y de Josías, 2Cr34-2Cr35 Aun fuera de estos grandes textos, intervienen en toda ocasión, a propósito y fuera de propósito. La preocupación por las genealogías, que aparecía ya en tiempo de Esdras, se desarrolla todavía más. Todos los levitas son referidos a los tres hijos de Leví, Guersom, Quehat y Merarí, 1Cr6:1-32; 1Cr23:6-24, lo cual se conforma con la tradición sacerdotal de Nm3-Nm4, y las genealogías incluyen a personajes como Samuel que aparecen sin ascendencia levítica en los libros históricos anteriores a la cautividad.
a). Los levitas y el arca. En la teoría del cronista original, los levitas fueron primeramente destinados al servicio del arca; «el arca de Dios no puede ser llevada sino por los levitas», 1Cr15:2, desempeñan su servicio en Jerusalén antes de la construcción del templo, 1Cr 16:4s, mientras que a los sacerdotes se los retiene en Gabaón cerca de la tienda, 1Cr16:39; los levitas (y no Jos sacerdotes como en 1Re8:3) introducen el arca en el templo de Salomón, 2Cr 5:4; cf. finalmente 2Cr 35:3. Esta idea no proviene de la tradición sacerdotal, que asocia los levitas a la tienda, Núm 1:50; Nm3:10, sino del Deuteronomio, Dt10:8, al que ciertamente se refiere 1Cr15:2. Es una manera de apoyar en la tradición las reivindicaciones levíticas: con el arca, los levitas entraron legítimamente en el templo y allí tienen, por tanto, sus derechos. En las añadiduras este eco está sofocado por la tradición sacerdotal: los levitas habían transportado la tienda y permanecían a las órdenes de los hijos de Aarón, 1Cr 23:26-28.
b) Los cantores. Habiendo sido depositada el arca en la tienda preparada para ella por David y luego en el templo construido por Salomón, los levitas no tenían ya que desempeñar el oficio de portadores, 1Cr 23:25-26, cf.2Cr 35:3. David aplicó una parte de ellos al servicio coral, 1Cr 16:4. Los cantores del segundo templo, asimilados definitivamente a los levitas, hacían así remontar su estatuto a David, primer cantor de Israel. Con la tradición levítica del arca, el interés por la música sagrada es un rasgo dominante en el cronista. El canto había adquirido un puesto importante en la liturgia y los cantores habían ascendido en dignidad. Su corporación había aumentado: sólo un grupo, el de Asaf, había regresado del cautiverio, Esd2:41; Neh7:44, pero el cronista menciona ya desde la época de David a tres familias de cantores, Asaf, Hernán y Yedutún (o Etán),1Cr 16:37-41. Asaf estaba adscrito al arca, Hernán y Yedutún permanecían en el santuario de Gabaón. Todo esto hace probable que los gremios de Hernán y de Yedutún descendieran de los cantores del templo de la monarquía ⁴ y que no hubiesen ido al cautiverio; en la época del cronista, todos son asimilados a los levitas.
Las añadiduras al libro legitiman el origen de los cantores y precisan su estatuto. Los tres jefes de los cantores son asociados a las tres ramas de los levitas: Hernán desciende de Quehat, Asaf de Guersom, Etán (Yedutún) de Merarí, 1Cr 6:18-32. En 1Cr25, los hijos de Asaf, Hernán y Yedutún, v.1, los hijos de Asaf, Yedutún y Hernán, v.6, están repartidos en veinticuatro clases de doce miembros cada una; el carácter artificial de esta lista para el tiempo de David es flagrante, y lo más curioso es que los nombres de los nueve últimos hijos de Hernán, v.4, unidos por los extremos, forman un pequeño poema, un fragmento de salmo. Los nombres de los antepasados de los cantores no son mencionados siempre en el mismo orden, variación que revela rivalidades entre los grupos. El primer puesto se atribuyó a los hijos de Hernán, cf.1Cr 6:18;1Cr15:17-19, que invocaban su descendencia de Quehat del que descendían también Aarón y los sacerdotes, y que formaban el grupo más numeroso.
c) Los porteros. También los porteros acabaron por ser asimilados a los levitas. Las seis familias regresadas de la cautividad no eran levíticas, Esd2:42;Neh7:45; cf.Neh11:19; pero cuando los Paralipómenos reanudan la lista de Neh 11, hacen descender a los porteros de Coré, que era un levita, cf. 1Cr 6:7: desde los tiempos del desierto guardaban la tienda y el campo, 1Cr 9:19. Al lado de los coreítas, 1Cr26:1s; los meraritas, también levitas, proporcionaban otra clase de porteros, 1Cr 26:10-19. Entre las dos, 1Cr 26:4-8 enumera a los hijos de Obed-Edom. Este personaje, en cuya casa había estado depositada el arca, 2Sam 6:11, no era israelita, pero se decía que David lo había hecho portero cerca del arca, 1Cr 15:24, que era hijo de Yedutún y, por tanto, levita, 1Cr 16:38; un grupo de porteros del segundo templo pretendía descender de él.
Sus pretensiones no se detuvieron aquí: los porteros aspiraron a entrar en la categoría de los cantores: Yedutún era, en efecto, cantor, y era natural que su hijo lo fuera también, que es lo que suponen 1Cr15:21; 1Cr16:5. La frontera entre las dos clases continuaba indecisa y los coreítas la franquearon también: son cantores en 2Cr 20:19, y doce salmos se atribuyen a los hijos de Coré.
d) Otras funciones levíticas. Se habrá notado que muchos de nuestros informes sobre los cantores y casi todos los relativos a los porteros vienen de las partes adicionales de los Paralipómenos. Indican el término de toda una evolución y su abundancia podría hacer olvidar que los levitas no eran sólo cantores o porteros.
Según 1Cr23:3-5, los levitas computados bajo David estaban repartidos así: 24,000 dirigían los quehaceres del templo, 6,000 eran escribanos o jueces, 4,000 eran porteros, 4,000 tributaban loores a Yahveh con instrumentos de música. No son estas cifras fantásticas las que aquí nos interesan, sino las proporciones: la mayoría de los levitas están adscritos al servicio del templo, una minoría a la música del templo, y sería arbitrario interpretar a los primeros como cantores y a los segundos como instrumentistas. Esto mismo se confirma por 1Cr23:25-32, que proviene, sin embargo, de otra tradición (la edad de servicio de los levitas es aquí de 20, no de treinta años), los levitas no tendrán ya que transportar la tienda, puesto que Yahveh habita ya en Jerusalén; harán todo el servicio del templo, y sólo al final se menciona su oficio coral.
De esta manera los levitas están puestos al servicio de los hijos de Aarón, 1Cr 23:28, al servicio de los fieles según 2Cr 35:3-6, que es paralelo, pero que se aplica a la circunstancia extraordinaria de la gran pascua de Josías. Les está confiada la administración del templo,1Cr9:26;1Cr26:20s;2Cr24:6-11;2Cr31:11-15, pero tienen también funciones cultuales: purifican las cosas santas, preparan los panes de proposición y las ofrendas vegetales, 1Cr 23:28-29, se encargan de dar muerte y de descuartizar las víctimas, 2Cr 29:34; 2Cr 35:11; rozan así el terreno reservado a los sacerdotes, y seguramente debió de haber conflictos de que no hablan los Paralipómenos explícitamente, pero de que evidentemente es eco la historia de Coré y de su «banda» en Núm16, cf. en particular Núm16:8-11; siempre los mismos intrigantes coreítas que de porteros habían ya ascendido a cantores ⁵ y que usurpan ahora una
El cómputo de los levitas bajo David parece haber enumerado también a escribanos y jueces, 1Cr 23:4. Estos escribanos podían desempeñar el oficio de secretarios de que tenía necesidad la administración del templo, cf 2Cr 34:13; la carta de Antíoco III, referida por Josefo ,Ant.12-3:3, enumera como categorías del clero de Jerusalén a «los sacerdotes, los escribas del templo, los cantores sacros». Pero estos šôterîm. asociados aquí a los jueces, son escribanos de tribunal, comisarios adjuntos,⁶ y tienen a su cargo funciones «exteriores» en Israel, 1Cr26:29. No se trata, como en Neh11:16, de asuntos del templo independientes del culto, sino de una actividad exterior al templo. Recordemos a los levitas que Josafat asoció a sacerdotes y a ancianos para juzgar los procesos, 2Cr 18:9, y Josefo supone, Ant.4-8:14, que en cada ciudad había un tribunal compuesto de siete jueces y de catorce asistentes levitas.
Finalmente, fuera del culto, los levitas tenían una función de enseñanza. El cronista los introduce con este privilegio en el informe de Esdras, Neh 8:7-9. Les atribuye ya este papel bajo Josafat, que los envía «a instruir a Judá, provistos del libro de la ley de Yahveh»; la misión comprendía ocho levitas y sólo dos sacerdotes, 2Cr17:8-9. En 2Cr 35:3, los levitas son «los que tienen la inteligencia», el conocimiento de las cosas de Dios.
La obra del cronista aporta así múltiples testimonios de la influencia creciente de los levitas en el segundo templo. Parece ser que los esfuerzos de emancipación se continuaron en los últimos siglos antes de nuestra era. En los apócrifos, en el libro de los Jubileos o Testamento de Leví, se exalta la figura del antepasado epónimo: no fue Aarón, sino Leví, quien fue designado por Dios como sacerdote, así como todos sus hijos detrás de él. Históricamente puede relacionarse esta promoción con el desposeimiento de los sadoquitas por Juan Hircano, procedente de una familia sacerdotal secundaria, pero no consta que el conjunto de los levitas sacase de ello provecho real. No obstante, siguieron intrigando hasta el fin: algunos años antes de la ruina del templo, los cantores obtuvieron de Agripa II permiso para llevar vestiduras de lino como los sacerdotes, y los otros levitas que servían en el templo fueron ascendidos a cantores, Josefo, Ant.20-9:6
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