3. Puertas fortificadas y ciudadelas
3. Puertas fortificadas y ciudadelas
La puerta era un punto especialmente fortificado. Un tipo clásico de las ciudades cananeas era la puerta en tenaza: dos o tres pares de pilastras en saliente en el hueco de la puerta daban lugar a estrechamientos de la entrada, a «tenazas». Su objetivo era fortalecer los muros y constituir obstáculos sucesivos. Los israelitas mantuvieron en servicio este género de puertas, con modificaciones o sin ellas, en Bet-Semés, Siquem, Meguiddó, Tirsá. Construyeron además obras semejantes en los comienzos de la época monárquica. Pronto se hicieron las pilastras más salientes que en las ciudades cananeas, dando lugar a garitas que podían servir para las guardias a ambos lados de la vía de acceso. Un ejemplo muy hermoso es la puerta salomónica de Meguiddó que, por excepción, contaba cuatro pares de pilastras; este plan se encuentra idéntico, y en la misma época, en Hasor y Guézer. Hay que notar que el mismo plan está previsto por Ezequiel para las puertas del templo, Ez 40:6-16. La puerta de Esyón Guéber, todavía en tiempo de Salomón, tenía tres pares de pilastras, como las de tell en-nasbeh y la puerta más antigua de tell beitmirsim. En algunos casos, en tell en-nasbeh y en la puerta modificada de tell el-fár'ah del norte=Tirsá, y más tarde en tell ed-duweir (Lakís), había banquetas adosadas al muro, lo cual hace inmediatamente pensar en los textos bíblicos acerca de los ancianos «sentados a la puerta» para juzgar los procesos o resolver asuntos municipales.⁵ La puerta estaba ordinariamente flanqueada de torres, colocadas lateralmente o en saliente, y a veces estaba precedida de un bastión antes de la primera entrada, como en el caso de Meguiddó. El eje de la puerta era por lo regular perpendicular a la muralla, aunque en tell en-nasbeh es paralelo, teniendo lugar la entrada en un amplio recorte de la línea fortificada.
A fines de la monarquía aparece un nuevo tipo que se anunciaba ya en la puerta salomónica de Meguiddó, con su antepuerta: es la puerta con acceso indirecto: un bastión disimulaba la entrada; había primero que pasar a lo largo de la muralla para penetrar luego en un patio donde se torcía en ángulo recto para atravesar la puerta sencilla, abierta en el muro de la ciudad. Este tipo está muy bien representado en tell ed-duweir. El desarrollo de este principio condujo a la puerta en zigzag, de lo cual suministra un ejemplo la última puerta de tell beit-mirsim y volverá a aparecer mucho más tarde en las ciudades orientales.
Además de las defensas que estaban constituidas por las puertas fortificadas y las torres de las murallas, las capitales tenían un segundo cerco con bastiones que aislaban el palacio real y sus dependencias. Era la acrópolis de la ciudad. El ejemplo más claro es el de Samaría, donde un muro con casamatas flanqueado de una torre maciza rodea el palacio y los almacenes. Jerusalén tenía algo equivalente en la ciudad de David, que era la antigua ciudadela de Sión, 2Sam 5:7-9.Rabbá de los ammonitas tenía tamhién su acrópolis, a la que David dio asalto una vez que Joab se hubo apoderado de la ciudad baja, 2Sam12:26-29. Otras ciudades tenían por lo menos una ciudadela construida en el punto más elevado, en la que se buscaba refugio para la última resistencia. Las excavaciones han revelado algunas de ellas, que datan de la época israelita, pero desgraciadamente están muy demolidas. La más antigua es la de tell el-fül=Guibeá, que era la capital de Saúl; es una construcción rectangular, con un muro de casamatas y torres de ángulo. Otras se pueden reconocer en tell zakariyah = Azeqá, en tell el-hesy = Eglón (?), en tell ta'annak = Tanak. Tienen un trazado poligonal provisto de torrecillas y de contrafuertes.
Estas obras fortificadas en el interior de una ciudad reciben el nombre de migdál. El término se suele traducir por «torre», y efectivamente designa torres o bastiones elevados sobre las murallas o cerca de las murallas en Jer31:58; 2Cr14:6; 2Cr 26:9.2Cr 26:15; 2Cr32:5; Neh 3:1.Neh3:11.Neh3:25, que son todos textos tardíos. Pero en los textos más antiguos la palabra migdál se traduce mejor por «ciudadela» o «castillo», en sentido del latín castellum. Así se explica la historia de Abímélek en Tebes: se tomó la ciudad, pero «en el interior de la ciudad había un fuerte, migdál, donde se refugiaron todos los hombres y las mujeres, y todos los notables de la ciudad, etc.»,Jue 9:50s. A la luz, de este texto hay sin duda que interpretar la relación más difícil de la destrucción de Siquem, que precede inmediatamente, Jue 9:45-49: una vez tomada la ciudad, los habitantes del migdál de Siquem se refugiaron en la cripta del templo de Baal-berit, donde fueron al fin quemados vivos; este migdál es la ciudadela de Siquem, con un templo fortificado, el mismo que han dejado al descubierto las excavaciones en tell balota, la antigua ciudad de Siquem. Se ha sostenido, sin embargo, que Migdal-Siquem representaba una localidad distinta de Siquem. Tales castillos se señalan también en Penuel, Jue 8:9.Jue 8:17 y en Yizreel, 2Re 9:17.
El sentido de castillos, el latín castella, debe también de convenir a los migdálim que Ozías hizo construir en el desierto, 2Cr 26:10, lo mismo que Yotam, 2Cr 27:4. Uno de estos fuertes aislados, quizás anterior a Ozías, se reconoce en qedeirát, cerca de Cades; su plano recuerda el de las ciudadelas de tell zakariyah y de tell el-fúl. Otro ha sido identificado recientemente en hirbet gazza, a 30 kilómetros al este de Bersabé. De la misma manera se explican también los nombres compuestos de migdál: se trata de aglomeraciones que se agrupaban en torno a una ciudadela; se pueden comparar con nuestros toponímicos Castillo, Castel-, Castill-, Cuando el segundo elemento es un nombre divino, Migdal-El, MigdalGad, este «castillo» es sin duda un templo fortificado, como el de Baal-berit en Siquem.
Al mismo tiempo que estos m'gdálim, Yotam debió de construir algunos birániyyót,2Cr 27:4. Las dos palabras parecen ser poco más o menos sinónimas, con la diferencia de que la segunda pertenece a un lenguaje más reciente; cf. 2Cr 17:12. Asimismo el singular birah está en lugar de migdál en los textos recientes, para designar una ciudadela o el interior de una ciudad, como la ciudadela de Jerusalén bajo Nehemías, Neh 2:8; Ne 7:2, y el mismo término califica en el extranjero la ciudadela o bien toda la ciudad fortificada de Susa, Neh1:1; Dan 8:2 y con frecuencia en Est, así como la fortaleza de Ecbátana, Esd 6:2(birta', forma aramea).
En el palacio de Tirsá y en el de Samaría había una parte más fortificada que se denomina 'armón, IRe 16:18; 2Re 15:25: era el torreón. La palabra en plural designa las habitaciones fortificadas de Jerusalén, Jer 17:27; Lam 2:7; Sal 48:4.Sal48:14; Sal122:7, o de otras localidades, Am1:4; Am2:2-5, etc.
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