3. Los hijos del rey
3. Los hijos del rey
La únicas noticias que tenemos de la situación de las hijas del rey proceden de la historia de Tamar, hija de David. De ella podemos concluir que las princesas, hasta el día de su matrimonio, vivían en palacio bajo la tutela de mujeres, 2Sam13:7. Llevaban un vestido que las diferenciaba de todas las demás, 2Sam13:18-19, consistente, con toda probabilidad, en un vestido de mangas largas, como la túnica dada por Jacob a José, el hijo predilecto, Gén37:3.Gén37:23.Gén37:32. El padre las daba en matrimonio a sus altos funcionarios, 1Re 4:11-15, o bien a reyes amigos, 2Re 8:18.
Los hijos del rey se criaban en palacio a cargo de nodrizas, 2Re11:2, después eran confiados a tutores escogidos entre los grandes de la ciudad, 2Re 10:1-6; 1Cr 27:32. Se nos dice que Acab tenía setenta hijos. La cifra es sin duda simbólica, para indicar una familia numerosa, cf. Jue8:30; Jue9:2-5. pero este paralelo nos muestra que debemos entender «hijo» en sentido propio, no interpretándolo de la descendencia en general o de parientes más alejados. Por otra parte, sabemos que Acab tuvo su harén, 1Re20:2, que bien pudo ser numeroso. Igualmente los hijos del rey en la historia de Absalón y de Amnón, 2Sam 13:23-38, son ciertamente los hijos de David. Según parece, debe entenderse también en sentido propio cuando en 2Re10:13 se habla de los hijos del rey y de los hijos de la reina madre. No hay ninguna razón para interpretar dichos términos como títulos honoríficos. Una vez mayores, y casados sin duda muy jóvenes, los hijos del rey llevaban una vida independiente y recibían una dote de su padre, 2Cr21:3; cf. Ez46:16. Amnón vive fuera de palacio, 2Sam13:5, y Absalón tiene casa propia, 2Sam13:20; 2Sa14:24, rebaños y tierras en propiedad, 2Sam13:23; 2Sa14:30. Esto no obstante, los hijos adultos quedaban sometidos a la autoridad de su padre, el rey, 2Sam 13:27.
Fuera del designado como heredero, que tenía especiales prerrogativas,2Cr11:22, los hijos del rey podían desempeñar cargos en la corte, 2Sam 8:18; 1Cr 18:17. Sin embargo, debemos notar que la expresión ben hammelek, «hijo del rey», se emplea muchas veces dentro de un contexto que parece excluir se trate de un hijo en sentido propio. En 1Re22:26-27=2Cr18:25-26, al «hijo del rey», Joás, se le nombra después del gobernador de la ciudad y ambos están encargados de encarcelar al profeta Miqueas. En Jer 36:26, el «hijo del rey», Jerahmeel, tiene el encargo, junto con otras dos personas, de apoderarse de Baruc y de Jeremías. En Jer 38:6, Jeremías es arrojado a la cisterna del «hijo del rey», Malkiyyahu. En 2Cr28:7, se nos dice que el «hijo del rey», Maaseyahú, fue matado junto con dos oficiales del rey. Por otra parte, no hay ningún indicio de que estos personajes perteneciesen a la familia real. Parece, pues, muy probable que la expresión «hijo del rey» indique, en estos cuatro casos, un nombre de función y esto queda tal vez confirmado por un sello y una impronta de sello encontrados en Palestina y que llevan impreso un nombre propio, seguido de la fórmula «hijo del rey», precisamente en el lugar donde otros sellos suelen indicar la función del poseedor. Tales funcionarios no debían ser de una categoría muy elevada, pues a Joás se le nombra después del gobernador de la ciudad, y en tres casos sobre cuatro intervienen a propósito de prisioneros. Es por lo mismo muy probable que el ben hammelek fuese simplemente un oficial de la policía. La explicación del título puede ser la siguiente: antiguamente dicho oficial sería escogido entre los hijos del rey.
Podemos aducir un texto paralelo egipcio: «hijo real de Cus» es el título del virrey de Etiopía, que nunca fue un descendiente del faraón, a no ser tal vez el primer titular, que pudo ser un nieto del fundador de la XVIII dinastía.
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