3. La fiesta de los «purím»
3. La fiesta de los «purím»
a) Fecha y ritos. Al principio de nuestra era, Josefo, Ant.11-6:13, dice que la fiesta de los purim se celebraba el 14 y 15 de adar, para conmemorar el desquite de los judíos de Persia contra sus enemigos. El ritual está consignado en los escritos rabínicos. La fiesta iba precedida de un día de ayuno, el 13 de adar. Por la tarde se encendían lámparas en todas las casas y se acudía a la sinagoga. Los 14 y 15 eran días de regocijo. Se asistía también a la sinagoga para escuchar la lectura del libro de Ester; la lectura alternaba con imprecaciones de los asistentes contra Amán y los impíos en general, y terminaba con una solemne bendición a Mardoqueo, a Ester y a los israelitas. Fuera de estas lecturas y de la distribución de regalos y de limosnas, a lo que las personas piadosas daban una intención religiosa, era una fiesta puramente profana, que se pasaba en regocijos y banquetes y en que se permitían ciertas libertades. Los rabinos concedían que se podía beber hasta no poder distinguir entre «Maldito sea Amán» y «Bendito sea Mardoqueo». Más tarde se añadió la práctica de disfrazarse, de modo que los purîm vinieron a ser el carnaval de los judíos.
b) Los «purim» y el libro de Ester. La lectura del libro de Ester se imponía en efecto, pues con él están relacionados el nombre y la institución de la fiesta. La nota final de la traducción griega del libro lo llama «esta carta concerniente a los purím», Est10:31 Según Est 3:7 (completado según el griego) y Est9:24, estos días se llaman purîm porque Amán había echado la «suerte», pûr, el 14 de adar para la exterminación de los judíos, aunque su mal designio se había vuelto contra él y le había llevado a la horca. La palabra pûr no es hebrea y ambas veces debe ser glosada por el hebreo gôrâl, «suerte, lote». Considerando el marco en que se sitúa el relato, se le ha buscado una etimología persa, pero actualmente está ya resuelto que la palabra es acádica, pûru, «lote, destino»; volveremos a tocar este punto.
Es curioso que este acto de echar las suertes no tenga mayor importancia en el relato y que no tenga el menor lugar en los ritos de la fiesta que lleva su nombre. Además Est 3:7 interrumpe el relato y la segunda mención de las «suertes» se halla en la sección de Est 9:20-32, que cuenta que Mardoqueo escribió a los judíos dispersos prescribiéndoles que celebrasen la fiesta; el mismo pasaje hace alusión a una carta procedente de Mardoqueo sobre el mismo asunto y termina diciendo que Ester en persona dictó un ordenamiento para confirmar lo que había escrito Mardoqueo. Parece ser que Est3:7 y Est9:20-32 se añadieron al relato para propagar la fiesta y para consagrar su nombre de fiesta de los purîm.
Pero ya el mismo cuerpo del libro es una «leyenda de fiesta». Todo el relato —la elevación de Ester y la intervención de su tío Mardoqueo, el odio de Amán contra los judíos, su castigo y el desquite sangriento tomado por éstos, gracias al crédito de que Ester y Mardoqueo gozaban cerca del rey— todo converge hacia la fiesta que tuvo lugar al día siguiente de la matanza, y los últimos versículos tratan de explicar por qué esta fiesta se prolonga dos días, el 14 y el 15 de adar, «en alegría y en banquetes, con festividades e intercambio de porciones», Est 9:16-19. Es muy posible que el relato tenga como base histórica una liberación inesperada de los judíos de Susa, amenazados con el exterminio, en circunstancias que no podemos precisar, pero este fondo fue utilizado libremente para convertirse en la leyenda de una fiesta.
c) Origen. El caso es completamente distinto del de la hânukkah. El libro de Ester que trata de legitimar la fiesta de los purím no es un libro histórico y la fiesta que explica no tiene el carácter de las fiestas que hemos estudiado hasta aquí: es una fiesta profana, no se celebra, por lo menos directamente, en honor del Dios de Israel, cuyo nombre no aparece siquiera en el libro hebreo de Ester, no se relaciona con la historia antigua del pueblo escogido, no contiene elemento alguno propiamente cultual. Es una fiesta extranjera, pero su origen es todavía oscuro. .
Se ha tratado de hallarlo en Babilonia y de darle una explicación mitológica: Mardoqueo y Ester serían la pareja divina Marduk e Istar, Amán y Vasti serían la pareja de los dioses elamitas Uman y Mašti (que, por otra parte, actualmente se lee: Parti) y el relato significaría la victoria del dios de la luz contra el dios de las tinieblas; el reinado de Vasti dura ciento ochenta días, es el invierno, Ester llega al poder con la primavera; la fiesta estaría en conexión con la de año nuevo, en que se echaban las «suertes». Pero no hay nada comparable con la fiesta de los purim en Babilonia, y sólo se aumenta la confusión haciendo intervenir la fiesta (persa y babilónica) de los saceos, que era — o llegó a ser — una fiesta popular en cuyo transcurso señores y servidores, el rey y un súbdito cambiaban los papeles; la historia y el significado de los saceos son demasiado inciertos para aportar aquí la menor luz.
Una comparación más interesante se hace con una historia referida difusamente por Heródoto, Hist. 3, 68-79. Después de la muerte de Cambises, el mago Gaumata se había apropiado el poder haciéndose pasar por Esmerdis, hermano de Cambises, al que éste había dado muerte en secreto. El falso Esmerdis fue desenmascarado por cierto Otanes, gracias a la complicidad de su hija, que había entrado en el harén real. Se dio muerte a Gaumata y la cólera del pueblo se volvió contra todos los magos, que fueron exterminados. El recuerdo de este acontecimiento fue celebrado por los persas en una gran fiesta que se denominó la matanza de los magos. Es una historia bastante parecida a la de Ester, y los textos cuneiformes nos garantizan su base histórica al confirmar la existencia de dicho Gaumata y su usurpación. Pero no hablan de la fiesta misma. Sin embargo, de otros textos iranios se puede concluir que tenía cierta relación con la fiesta de año nuevo.
Volviendo a los purîm, el color local tan pronunciado del libro de Ester y su concordancia con lo que sabemos de la antigua ciudad de Susa y de las costumbres de la corte de Jerjes (Asuero) inducen a pensar que la fiesta es de origen persa. No obstante, hay que tener en cuenta rasgos babilónicos: los nombres de Mardoqueo=Marduk, de Ester=Istar (a menos que sea el antiguo persa star-, «estrella»), especialmente la palabra acádica püru para designar las «suertes» y dar su nombre a la fiesta. Nos vemos inclinados a proponer una solución compleja de los orígenes de la fiesta, que es grandemente hipotética.
Es cierto que la fiesta nació en las comunidades de la diáspora oriental, quizá en la misma Susa. Es probable que conserve el recuerdo de un pogrom que los judíos evitaron de una manera que les pareció maravillosa; esto pudo tener lugar en el siglo IV antes de nuestra era. Por otra parte, es bastante claro que la fiesta conserva ciertos rasgos de una fiesta extranjera de año nuevo: los regocijos, los banquetes, los regalos, la noción de un cambio que lleva consigo una renovación, y es posible que la fiesta judía se constituyera según el modelo de una fiesta persa de principios de año. De Persia se extendería la fiesta primero a Mesopotamia, donde tomaría su matiz babilónico; en particular, recibiría allí el nombre, conforme a las suertes, püru, lo que concordaba con la idea babilónica de la determinación de los destinos al principio del año, lo que podría ser también un ensayo de interpretación por el acádico, del nombre persa del primer mes del año, farvadín. Sólo más tarde entró la fiesta en Palestina: hacia el año 190 a.C. el Eclo, en el elogio de los antepasados, 44-50, no habla de Mardoqueo ni de Ester. La fiesta aparece por primera vez en 2Mac 15:35, como el «día de Mardoqueo», fijado el 14 de adar. El texto hebreo de Ester la llama «los días de los purim», en la adición de Est 9:28-31, y con este nombre, estropeado en φρουραί, «vigilias» o «guardias», se introdujo de Jerusalén en Egipto en 114 a.C., Est10:3. Aparece luego en Josefo, Ant. 11, 6, 13, y entra definitivamente en la historia.
Perdónesenos el terminar con esta fiesta popular, de origen sospechoso, el estudio de las instituciones religiosas del Antiguo Testamento.
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