3. Elección de esposa
3. Elección de esposa
La Biblia no da ningún informe acerca de la edad en que se casaban las muchachas. La práctica de casar primero a la hija mayor no era universal, Gén 29:26. Parece cierto que se casaba a las hijas muy jóvenes, como se ha hecho durante mucho tiempo y sigue haciéndose todavía en Oriente, y lo mismo debía de suceder con los muchachos. Según las indicaciones de los libros de los Reyes, que ordinariamente dan la edad de cada rey de Judá en el momento de su advenimiento al trono, así como la duración de su reinado y la edad del hijo que le sucede, que es normalmente el primogénito, se puede calcular que Yoyakín se casaría a los 16 años, Amón y Josías ya a los 14; pero estos cálculos se basan en cifras que no son del todo seguras. Más tarde, los rabinos fijarán la edad mínima del matrimonio para las muchachas a los 12 años cumplidos, y los 13 para los muchachos.
En tales condiciones se comprende que la intervención de los padres sea decisiva para la conclusión del matrimonio. No se consulta a la joven y, con frecuencia, tampoco al joven. Para elegir mujer para Isaac, Abraham envía a su servidor, que concluye el asunto con Labán, hermano de Rebeca, Gén24:33-53.² Sólo después se pide el consentimiento a Rebeca, v. Gn 24:57-58, que según el paralelo de ciertos textos de Mesopotamia, no es necesario sino porque Rebeca había perdido a su padre y está bajo la autoridad de su hermano. Agar, despedida por Abraham, toma una esposa para Ismael, Gén21:21, Judá casa a su primogénito, Gén38:6. Sucede también que el padre oriente la elección de su hijo: Isaac envía a Jacob a casarse con una de sus primas, Gén28:1-2. Hamor pide la mano de Dina para su hijo Siquem, Gén34:4-6. Sansón pide a los padres de la muchacha la filistea de que está enamorado, Jue 14:2-3. Esaú, con todo lo independiente que es, tiene en cuenta la voluntad de su padre, Gén28:8-9. Caleb, Jos15:16, y Saúl, 1Sa18:17.1Sa18:19, 1Sa18:21, 1Sa18:29; 1Sa25:44, deciden sobre el matrimonio de su hijas, Al final del Antiguo Testamento, el viejo Tobit aconseja a su hijo sobre la elección de esposa, Tob 4:12-13 y el matrimonio de Tobías se concluye con el padre de Sara en ausencia de la joven, Tob 7:9-12
Como la petición de la mano se hace a los padres de la muchacha, con ellos es con quienes se discuten las condiciones, especialmente la cuantía del mohar, Gén 29:15s; Gn34:12. En una palabra, lo mismo que hoy, las hijas casaderas proporcionaban a sus padres no pocos quebraderos de cabeza, .Eclo 42:9
No obstante, esta autoridad de los padres no era tal que no dejase lugar en absoluto a los sentimientos de los jóvenes. Había en Israel matrimonios de inclinación. El joven podía manifestar sus preferencias, Gén34:4; Jue14:2. Podía decidir por sí mismo sin consultar a sus padres y hasta contra su voluntad, Gén 26:34-35. Más raro es que la joven tome la iniciativa, como la hija de Saúl, Micol, que se enamora de David, 1Sa18:20.
De hecho, estos sentimientos tenían muchas ocasiones de nacer y de exteriorizarse, pues las jóvenes estaban muy libres. Es verdad que 2Mac 3:19 habla de las jóvenes de Jerusalén que están confinadas en sus casas, pero esta noticia se refiere a la época griega y a una circunstancia extraordinaria. El velo con que se cubrían las mujeres es todavía una práctica más tardía. En épocas antiguas las jóvenes no estaban recluidas y salían sin velo. Apacentaban los ganados, Gén 29:6, iban por agua, Gén 24:13; 1Sa 9:11, iban también a espigar los campos detrás de los segadores, Rut2:2s, hacían visitas, Gén34:1. Podían sin dificultad hablar con los hombres, Gén24:15-21; Gn29:11-12; 1Sam 9:11-13.
Esta libertad exponía a veces a las muchachas a las violencias de los muchachos, Gén 34:1-2, pero el seductor estaba obligado a casarse con la víctima pagando un elevado mohar y no tenía derecho a repudiarla después, Éx 22:15; Dt 22:28-29.
Era costumbre casarse con una pariente: era esto una herencian de la vida tribal. Abraham envía su servidor a buscar esposa para Isaac en su familia de Mesopotamia, Gén24:4; Isaac, a su vez, envía también allá a Jacob para que se case, Gén28:2. Labán declara que prefiere dar su hija a Jacob que a un extranjero, Gén29:19. El padre de Sansón lamenta que éste no tome por mujer a una muchacha de su clan, Jue 14:3. Tobit aconseja a su hijo que escoja mujer dentro de su tribu, .Tob 4:12
Los matrimonios entre primos hermanos eran frecuentes, como por ejemplo el matrimonio de Isaac con Rebeca, el de Jacob con Lía y Raquel. Esto se estila todavía hoy día entre los árabes de Palestina, donde el joven tiene un derecho estricto a la mano de su prima. Según ;Tob 6:12-13;Tobias 7:11,12 Sara no puede ser denegada a Tobías porque éste es su pariente más próximo; se dice ser ésta una «ley de Moisés», así en Tob 6:13; 7,11-12. No obstante, en el Pentateuco no hay ninguna prescripción de este tenor; el texto se refiere a los relatos del Génesis sobre los matrimonios de Isaac y de Jacob, cf. especialmente Gén 24:50-51, o quizás a la ley que obliga a las hijas herederas a casarse dentro del clan de su padre para evitar que se enajene el bien de la familia, Núm 36:5-9. Sara es, en efecto, hija única de Ragüel, Tob 6:12. La misma consideración del patrimonio y de los vínculos de la sangre funda la obligación del levir para la cuñada que ha quedado viuda.³
Había, con todo, matrimonios fuera de la parentela, e incluso matrimonios con mujeres extranjeras. Esaú tiene dos mujeres hititas, Gén 26:34; José una egipcia, Gén 41:45; Moisés una madianita, Éx 2:21; las dos nueras de Noemí son moabitas, Rut1:4; David tiene entre sus mujeres una calebita y una aramea, 2Sam3:3; el harén de Salomón comprende «además de la hija del faraón, moabitas, amonitas, edomitas, sidonias e hititas», 1Re11:1; cf. 1Re14:21. Acab toma por esposa a la sidonia Jezabel, 1Re 16:31. Y viceversa, muchachas de Israel se casaban con extranjeros, Betsabé estaba casada con un hitita, 2Sam 11:3, la madre del broncista Hiram, con un tirio, 1Re7:13-14.
Estas alianzas desiguales que la política aconsejaba a los reyes, se habían hecho frecuentes entre los particulares desde la instalación en Canaán, Jue 3:6. No sólo eran un atentado contra la pureza de la sangre, sino que incluso ponían en peligro la fe religiosa, 1Re11:4, y estaban prohibidas por la ley, Éx 34:15-16; Dt 7:3-4. Las cautivas de guerra constituían una excepción: se podían tomar por esposas después de una ceremonia que simbolizaba el abandono de su lugar de origen, Dt21:10-14. Estas prohibiciones no fueron muy respetadas: la comunidad, de regreso de la cautividad, siguió contrayendo matrimonios mixtos, Mal2:11-12, y Esdras y Nehemías hubieron de adoptar medidas severas, que no parecen haber sido muy eficaces, Esd 9-Esd10; Neh 10:31; Neh13:23-27.
Sin embargo en el interior de la familia están prohibidos los matrimonios con parientes inmediatos por la sangre o por alianza, pues uno se une con «la sangre de su cuerpo», Lev 18:6, y la afinidad se consideraba como un lazo igual al de la consanguinidad, cf. Lv18:17. Estas prohibiciones se refieren, pues, a la prohibición del incesto. Algunas son primitivas, otras se añadieron más tarde; están reunidas sobre todo en Lev18. Hay impedimento de consanguinidad en línea recta entre padre e hija, madre e hijo, Lev18:7, entre abuelo y nieta, Lev 18:10, en línea colateral entre hermano y hermana, Lev18:9; Dt27:22. El matrimonio con una hermanastra, aceptado en la época patriarcal, Gén 20:12, y todavía en tiempos de David, 2Sam13:13, está prohibido por las leyes de Lev18:11; Lv20:17; el matrimonio entre sobrino y tía, como el matrimonio del que nació Moisés, Éx 6:20; Núm26:59, está prohibido por Lev18:12-13; Lv20:19. Hay impedimento de afinidad entre un hijastro y su madrastra, Lev18:8, entre suegro y nuera, Lev 18:15; Lv20:12; cf. Gén38:26, entre suegra y yerno, Lev20:14; Dt 27:23, entre un hombre y la hija o la nieta de una mujer con que se haya casado, Lev 18:17, entre un hombre y la mujer de su tío, Lev18:14; Lv20:20, entre cuñado y cuñada, Lev 18:16; Lv20:21. El matrimonio con dos hermanas, que podía invocar el ejemplo de Jacob, está prohibido por Lv 18:18.
Los miembros del linaje sacerdotal estaban sujetos a restricciones especiales. Según Lev 21:7, no podían tomar por esposa a una mujer que se hubiese prostituido o que hubiese sido repudiada por su marido. Ez44:22 añade todavía las viudas a menos que hayan sido viudas de un sacerdote. Para el sumo sacerdote había reglas todavía más estrictas: sólo podía tomar como esposa a una virgen de Israel.
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