5 ¿Cómo nació Jesús?
María concibió a Jesús sin intervención de varón.
Así se afirma claramente en los dos primeros capítulos de los evangelios de San Mateo y de San Lucas: «Lo concebido en ella viene del Espíritu santo», dice el ángel a San José (Mat 1:20); y a María que pregunta «¿Cómo será eso pues no conozco varón?» el ángel le responde: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra…» (Luc 1:34-35). Por otra parte, el hecho de que Jesús desde la cruz encomendase su madre a San Juan supone que la Virgen no tenía otros hijos. Que en los evangelios se mencionen a veces los «hermanos de Jesús» puede explicarse desde el uso del término «hermanos» en hebreo en el sentido de parientes próximos (Gén 13:8; etc.), o pensando que San José tenía hijos de un matrimonio anterior, o tomando el término en sentido de miembro del grupo de creyentes tal como se usa en el Nuevo Testamento (Hch 1:15) (véase la pregunta 10: ¿Jesús tuvo hermanos? ).
La tradición de la Iglesia ha trasmitido desde muy pronto el carácter sobrenatural del nacimiento de Jesús. San Ignacio de Antioquia, hacia el año 100: lo afirma al decir que «al príncipe de este mundo se le ocultó la virginidad de María, y su parto, así como también la muerte del Señor. Tres misterios portentosos obrados en el silencio de Dios» (Carta a los Efesios, 19:1). A finales del siglo II, San Ireneo señala que el parto fue sin dolor (Demostración evangélica, 54) y Clemente de Alejandría, en dependencia ya de los apócrifos, afirma que el nacimiento de Jesús fue virginal (Stromata, 7:16). En un texto del siglo IV atribuido a San Gregorio Taumaturgo se dice claramente: «Al nacer [Cristo] conservó el seno y la virginidad inmaculados, para que la inaudita naturaleza de este parto fuese para nosotros el signo de un gran misterio» (J.B. Pitra, Analecta Sacra 4: Greg Press, Farnborough 1966: p. 391). Los evangelios apócrifos más antiguos, a pesar de su carácter extravagante, preservan tradiciones populares que coinciden con los testimonios arriba señalados. La Odas de Salomón (Oda 19), la Ascensión de Isaías , 14 : y el Protoevangelio de Santiago, 20-21: refieren cómo el nacimiento de Jesús estuvo revestido de un carácter milagroso.
Todos estos testimonios reflejan una tradición de fe que ha sido sancionada por la enseñanza de la Iglesia y que afirma que María fue virgen antes del parto, en el parto y después del parto: «La profundización de la fe en la maternidad virginal ha llevado a la Iglesia a confesar la virginidad real y perpetua de María (cf. DS 427) incluso en el parto del Hijo de Dios hecho hombre (cf. DS 291; 294; 442; 503; 571; 1880). En efecto, el nacimiento de Cristo “lejos de disminuir consagró la integridad virginal” de su madre (LG 57). La liturgia de la Iglesia celebra a María como la “Aeiparthenos”, la “siempre-virgen” (cf. LG 52)» (Catecismo de la Iglesia Católica , n. 499).
JUAN CHAPA
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